Venados, armadillos, loros, guacamayas, dantas y serpientes, entre otros animales silvestres, fueron sacrificados para la elaboración de productos que, posteriormente, eran utilizados para realizar rituales de brujería, sanación y para ser usados como elementos de decoración.

La Policía Nacional, la Sijín y la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, realizaron un allanamiento en el sector de La Candelaria, en el centro de la capital del país, en donde lograron recuperar más de 1.430 productos elaborados con fauna silvestre que permanecían al interior de un centro comercial. 

Luego de meses de seguimiento contra el comercio ilegal de especies silvestres, las autoridades adelantaron la “Operación Ancestros”, donde lograron identificar más de 10 locales que almacenaban y comercializaban ilegalmente productos provenientes de partes de diferentes especies silvestres que eran utilizados para los fines mencionados.


Aves como tucanes eran utilizadas para rituales. Foto: Secretaría de Ambiente de Bogotá. 

Durante el operativo fueron recuperados 442 cascabeles de serpiente, 128 dientes de mamíferos, 23 patas de danta y un cráneo de tigrillo, 12 collares con extremidades de primates, cachos de venado, colas y caparazones de armadillo, plumas de loros y guacamayas, además, de pieles de ocelote, pumas, boas, anaconda y primates.

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Uno de los casos más impactantes fue el hallazgo de tres cabezas de tucán, aves que hacen presencia en el Caribe y la Amazonía colombiana. Con esta operación quedó al descubierto el sacrificio de más de 1.400 animales silvestres, acción que impacta de manera directa los ecosistemas colombianos, según afirmó el subsecretario de Ambiente del Distrito, Óscar López. 


En los establecimientos fueron hallados partes de animales como pieles y ojos. Foto: Secretaría de Ambiente de Boyacá. 

Adicionalmente, de acuerdo con la información dada a conocer por las autoridades, en dos locales lograron la recuperación de más de 20 kilos de semillas de chirilla, chocho, covalonga y ojo de venado, además de resina de copal. Estas semillas son cogidas de bosque natural sin los respectivos documentos que amparen su legalidad, afectando también de manera directa los ecosistemas naturales en diversas partes del territorio nacional.

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La Alcaldía de Bogotá hizo un llamado a la ciudadanía para que se abstenga de comprar, tener o comercializar cualquier animal o producto de fauna y flora silvestre. Esta conducta está catalogada como un delito ambiental y las multas pueden llegar hasta los 3.600 millones de pesos, según lo establecido en la Ley 1333 de 2009, manifestó el funcionario de la Secretaría de Ambiente. 

Los usos dados a estas partes de animales, se determinaron luego de diversos trabajos de investigación realizados durante meses, que contaron con apoyo de la Policía, precisó López, quien sostuvo que los animales encontrados allí hacían parte de los ecosistemas de la Amazonia, pero también se encuentran partes de especies que habitan en otros ecosistemas del país.