Más de medio billón de langostas del desierto fueron eliminadas en los primeros meses del año en el cuerno de África y Yemen, lo que permitió salvar la comida de siete millones de personas. Sin embargo, el peligro sigue latente y por lo menos 40 millones de personas de unos siete países prodrían agudizar su hambruna por cuenta esta plaga.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las operaciones de control de estos enjambres lograron evitar que fueran devoradas un millón de toneladas de cultivos, lo cual se constituyó en una gran ayuda para esta región que ahora también afronta los efectos de la pandemia. 

Sin embargo, el organismo multilateral advirtió que las lluvias primaverales crearon las condiciones ideales para la reproducción de este insecto migratorio, catalogado como uno de los más dañinos del planeta. 

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"La destrucción que puedan llegar a ocasionar los nuevos enjambres provocaría una crisis humanitaria a medida que golpeen a Etiopía, Kenya, Somalia, Sudán, Sudán del Sur y Yemen", dijo el director de la Organización, Qu Dongyu. 

En marzo pasado, la FAO había advertido sobre el riesgo que corrían 12 millones de personas de quedarse sin comida y hasta morir, por cuenta de los daños que estos insectos podían causar en las áreas agrícolas de los mencionados países. No obstante, con la nueva oleada de langostas los efectos podrían ser mayores. 

Los enjambres de langostas son altamente destructivos de cultivos como el arroz. 

Un reciente informe mundial sobre crisis alimentarias advierte que, incluso antes del recrudecimiento del brote de langostas, unos 25 millones de personas en África oriental y 17 millones en Yemen se enfrentaban al hambre aguda durante el año en curso, una situación que puede empeorar gravemente con la nueva aparición de estos insectos y la emergencia sanitaria de la covid-19. 

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Qu Dongyu, agradeció una contribución de la Unión Europea por un valor de 15 millones de euros que servirán para luchar contra el recrudecimiento de esta especie en el África oriental.

Más allá de África

Lo grave es que el peligro que genera esta devastadora plaga no se limita solo al continente africano, sino que se presume que alguno de estos enjambres puede propagarse y migrar a India y Pakistán.

La agencia de la ONU considera a la langosta del desierto como la plaga más destructiva del mundo: un pequeño enjambre de un kilómetro cuadrado puede comer en un día la misma cantidad de alimentos que 35.000 personas.

Una de las graves problemáticas para enfrentar las oleadas de estos insectos es la falta de apoyo financiero. Si bien la FAO agradeció la contribución de la Unión Europea para luchar contra el recrudecimiento de la langosta, también llamó la atención para que donantes internacionales se vinculen con su ayuda. 

Las langostas pueden volar hasta 150 kilómetros en un día. Foto: FAO

De los 311,6 millones de dólares que la Organización busca en su llamamiento para frenar la propagación de los enjambres de langostas del desierto, hasta el momento ha recibido donaciones o compromisos de donación por un valor de 178,9 millones de dólares

De no lograrse financiación adicional, los esfuerzos de control podrían ralentizarse o detenerse a finales de septiembre u octubre, una situación que permitiría una nueva eclosión de las plagas devoradoras de cultivos en algunos lugares.

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La FAO ayuda a los Gobiernos y otros asociados con operaciones de vigilancia y coordinación, asesoramiento técnico y la adquisición de suministros y equipo. Además, proporciona material agrícola a los agricultores afectados por la plaga, asistencia veterinaria para el ganado herbívoro hambriento y dinero en efectivo para las familias que hayan perdido sus cultivos para comprar alimentos.

¿Qué es la plaga de langostas?

Es de recordar que las langostas del desierto son enjambres de decenas de millones de langostas que pueden volar hasta 150 kilómetros diarios empujados por el viento. Estos insectos viven unos tres meses, y una langosta hembra pone unos 300 huevos. Un insecto adulto puede consumir aproximadamente su propio peso en alimentos frescos a diario, unos dos gramos, lo que pone en evidencia la magnitud de la situación a la que se enfrentan estos países. 

Cuando los inmensos enjambres  de estos insectos infestan muchos países y se extienden por varias regiones o continentes, se convierten en una plaga, que según la FAO, pueden afectar hasta el 20 por ciento de las regiones de la Tierra, poniendo en riesgo los medios de subsistencia de una décima parte de la población mundial y afectando gravemente a su seguridad alimentaria.