Colombia cuenta con más de 1.900 registros de aves, una cifra que no solo posiciona al país como el líder mundial en esta materia, sino que, además, da cuenta de su gran potencial para el desarrollo de actividades en torno a este tema. 

El universo de las aves en Colombia está representado en 82 especies endémicas, es decir, que no habitan en ningún otro lugar del mundo, y 158 migratorias, aves que durante todo el año hacen largos viajes por todo el continente y paran en el país para buscar refugio, alimentación y sitios de reproducción.

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Esta riqueza natural viene desde hace un tiempo siendo explotada de manera sostenible por el aviturismo. No obstante, también al profesor Edwin Giovanni Rodríguez Mora, magíster en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, se le ocurrió utilizarla para enseñarles a sus estudiantes física. 

Este novedoso método, que hace parte de su investigación denominada “El avistamiento de aves como estrategia para la enseñanza y el aprendizaje del concepto de sonido”, le ha resultado muy efectivo, pero, a la vez, útil para que los niños comprendan sobre la importancia de preservar los recursos naturales


El municipio de Anserma enfrenta diferentes amenazas contra la flora y la fauna. Con esta iniciativa se buscaba que los estudiantes se apropiaran de su entorno y propendieran por su conservación.  Foto: Edwin Rodrígez vía Unimedios. 

Para ello aprovechó el entorno de la institución educativa Alto Nubia, ubicada en la vereda Nubia Alta del municipio de Anserma (Caldas), donde los estudiantes recorren senderos y realizan un diario de campo en el que se incluyen las aves vistas y a la vez se analizan los fenómenos que observan.

De esta manera, los niños han aprendido conceptos como sonido, transmisión, frecuencia, reflexión y refracción, identificando la fuente posible de producción y dónde cantó el ave.

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Esta técnica les sirve, además, para familiarizarse con definiciones sobre tono, intensidad, timbre, altura, calidad y tipos de instrumentos musicales, al reconocer la diferencia entre los sonidos producidos por las aves, las personas y los objetos que los rodean. Asimismo, entendieron cómo perciben y producen el sonido las aves.

Aprendizaje al vuelo

“La unidad didáctica se diseñó considerando los vacíos conceptuales observados en el avistamiento de aves y el contexto del aula. La aplicación de un enfoque mixto para realizar la investigación permitió conocer elementos del aprendizaje de los estudiantes que no hubieran sido posibles usando un enfoque cuantitativo, pues cada estudiante tiene un ritmo de aprendizaje distinto” explica el investigador.

A este proceso de enseñanza se sumó la necesidad de inculcar en los menores la preservación del medioambiente y, por medio del sonido, generar el sentido de pertenencia sobre la vereda y el entorno que la rodea.


Tras las salidas de campo los estudiantes plasmaban de diferentes maneras lo aprendido. Acá el dibujo de un barranquillo hecho por un alumno. Foto: Edwin Rodrígez vía Unimedios. 

Estas salidas también sirvieron para detectar la falta de interés y cuidado de los recursos naturales, la flora y fauna de la región. Por ejemplo, la gente acostumbra a quemar la basura y no hay estrategia de reciclaje, lo que perjudica el ecosistema. A esto se suma el crecimiento suburbano y exurbano, lo que se traduce en la invasión de espacios considerados como remotos.

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Ante este panorama, el docente halló una oportunidad para que los alumnos no solo reforzaran sus aptitudes ambientales, sino para que con una pedagogía novedosa aprendieran conceptos necesarios en ciencias naturales, así como del trabajo en equipo y la resolución de problemas grupales.

Con la información teórica también se implementó la estrategia, que consistía en el avistamiento, una unidad didáctica y prácticas de laboratorio que incluyeron fabricación de instrumentos musicales de viento y visualización de ondas sonoras con dispositivos electrónicos TIC.


Los estudiantes aprendieron a fabricar instrumentos musicales como la zampoña, propio de la música andina. Foto: Edwin Rodrígez vía Unimedios. 

La investigación señala que la observación de aves no solo se ve como una manera de fomentar el turismo, sino que genera una cultura de cuidado del medioambiente entre estudiantes y padres.

“Durante las salidas de campo se detectó que los estudiantes presentan vacíos conceptuales en temas de ciencias naturales, en concreto los referentes al concepto de sonido y el uso de términos empíricos para expresar la percepción de los fenómenos relacionados con este, como la fuente de emisión, el medio de propagación y los tipos de sonido”, plantea  Rodríguez Mora.

Salidas exitosas

En las salidas de campo surgieron preguntas como ¿por qué cambia el sonido entre las aves?, ¿de qué lugar proviene el sonido si lo escuchaban en un lugar, pero el ave que canta es avistada en otro lugar?, ¿cómo pueden ciertas aves y los murciélagos moverse por el bosque en la oscuridad sin dificultad ni chocar con los obstáculos?


Los estudiantes también aprendieron a fabricar aparatos para medir el sonido como esta máquina de ondas. Foto: Edwin Rodrígez vía Unimedios. 

Estos interrogantes espontáneos, según el docente Rodríguez, permitieron enlazar conceptos de ciencias naturales con el diario vivir y después, con la unidad didáctica, se les dio respuesta y se fabricaron los instrumentos musicales y las máquinas de ondas que, sumadas a las TIC, les permitieron a los estudiantes visualizar el sonido.

*Con información de la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia (Unimedios).