En grave riesgo de extinción se encuentran las 25 especies de peces que habitan en la Reserva de Yotoco, en el Valle del Cauca, producto de una baja diversidad genética como consecuencia de la intervención humana. 

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por la doctora en Ciencias Agrarias, María Cristina Papamija, quien asegura que las actuaciones del  hombre para adquirir servicios de energía y alimentación están provocando cambios biológicos importantes en este ecosistema. 

Así mismo, la experta evidenció que la laguna de Sonso, que forma parte de la mencionada reserva también presenta baja diversidad genética, aunque esta situación puede estar asociada con la introducción de la mojarra nilótica, una especie no nativa de la zona cuya presencia puede ocasionar consecuencias ambientales negativas que se reflejan en alta depredación y hábitos alimenticios que desplazan a los otros peces.

Papamija, quien se desempeña como profesora de la Universidad Nacional, logró identificar 25 especies de peces en esta área. De acuerdo con el análisis, en el lugar predominan los peces gato o bagres, al igual que se encuentran ejemplares de la familia Characidae, o conocidos como peces con escamas, entre los que se incluyen las pirañas y también peces con aletas radiadas.

A su vez, en la laguna de Sonso se encontraron otras 11 especies importantes, además de la mojarra amarilla, entre las que se cuentan la sardina, el bocachico, el pez corroncho y la mojarra nilótica.

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La profesora Papamija seleccionó 10 puntos de muestreo en la Reserva Forestal de Yotoco y 3 en la laguna de Sonso y después, mediante el uso de técnicas de pesca artesanal (nasas, mallas y atarrayas) colectó un total de 191 ejemplares, de los cuales 132 fueron de la Reserva de Yotoco y 59 de la laguna de Sonso, cantidad que le permitió llevar a cabo los respectivos análisis. 

En el informe se indica que factores como la topografía del terreno, así como la altitud, la temperatura y la vegetación influyen en la composición y estructura de las especies encontradas en cada una de estos ecosistemas.

Protección de los ecosistemas

Los monos aulladores son una de las especies de fauna más importantes de este ecosistema, ubicado en el Valle del Cauca. Foto: Unimedios

Según la experta, la importancia de esta investigación radica en llamar la atención sobre la obligación que tiene el Estado de proteger los ecosistemas. Por ejemplo, en el caso de los peces de agua dulce, Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo, después de Brasil, con casi 1.500 especies registradas hasta 2017 por el Instituto Alexander von Humboldt. De este total, 374 especies son endémicas, es decir, que tienen presencia únicamente en los ecosistemas del territorio nacional.  De este total, 706 están en la región hidrográfica del Amazonas, 663 en el Orinoco, 223 en el Caribe, 220 en el Magdalena-Cauca y 130 en el Pacífico. 

La experta considera que no se puede proteger lo que no se conoce y la ictiofauna de la Reserva de Yotoco hasta este momento era desconocida, por lo que la información obtenida con el estudio será un importante aporte en las mediciones que sobre estas especies se realicen en el país. 

Colombia no es ajena a una realidad que es mundial; pues a nivel global los anfibios representan el mayor número de especies amenazadas, representando el 40 por ciento del total de las especies analizadas por la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). 

La Reserva es una zona protegida por la Universidad Nacional, que comprende 559 hectáreas, es el hábitat permanente de más de 300 especies de plantas, 22 géneros de hongos y más de 150 especies de aves ya identificadas. Tres de las especies emblemáticas de fauna que habitan en el lugar son el mono aullador, la rana rubí y pava caucana.

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Además, es el principal abastecedor de agua para las comunidades aledañas debido a sus más de 40 nacimientos de afluentes del río Yotoco, de manera que suministra el líquido en condición de potabilidad a un poco más de 16.200 habitantes del municipio y a más de 10 acueductos veredales, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

Por su parte, la Reserva Natural Laguna de Sonso está ubicada en jurisdicción del municipio de Buga. Según el estudio, sus 2.045 hectáreas enfrentan una serie de amenazas y alteraciones del flujo natural del agua por la construcción de diques y barreras, la construcción de la carretera Buga-Buenaventura y de la represa la Salvajina, y también por la expansión de la frontera agrícola y la introducción de especies exóticas que desplazan la fauna y flora nativa.