"Uno siembra árboles y los corta cuando quiera. En un predio privado es como sembrar lechugas. No puede ser que si uno siembra un árbol en su jardín, se auto expropia", declaró el burgomaestre. Una vez más el alcalde de Bogotá generó controversia en torno al corte de árboles en la capital. Enrique Peñalosa comparó la siembra de árboles con la de lechugas y defendió la tala en predios privados como el del Bosque Bavaria en donde un juez ordenó la suspensión del corte, en el pasado mes de julio. 

Al parecer, lo que quiso decir es que es fácil sembrar árboles luego de talar, como en el caso del Bosque Bavaria, al suroccidente de Bogotá, para sembrar en otro lado y darle paso en ese lugar a un proyecto urbanístico. 

Durante la presentación de la encuesta del programa Bogotá Cómo Vamos, el primer mandatario de los capitalinos dijo que estas problemáticas han sido hechos de mala interpretación. 

El tema surgió a propósito de la insatisfacción de los habitantes de la ciudad en torno a la cantidad de árboles que hay en la capital, pues el 51% de los encuestados considera que hay muy pocos árboles en la ciudad. 

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"Eso de la tala de los árboles fue un cuento que se inventaron contra nosotros", dijo Peñalosa y defendió la postura de su administración indicando que ha venido trabajando en la plantación de miles de árboles en la ciudad. No es la primera vez que el mandatario pronuncia esta frase. Ya lo había hecho hace un par de años

Manifestó, además, que ha sido el mandatario de los bogotanos que más ha sembrado árboles en la historia y el único que ha conseguido más espacio público para la ciudad. 

Frente a esta postura, el ex ministro y columnista, Manuel Rodríguez, manifestó que el alcalde Peñalosa, "tiene una larga trayectoria en enunciar y utilizar metáforas equivocadas y esta es una más". 

Por su parte, la directora de Greenpeace Colombia, Silvia Gómez, consideró que se trata de decisiones equivocadas pues una ciudad como Bogotá en la que los niveles de contaminación ambiental son tan altos, se debe trabajar para lograr un balance mínimo en la calidad del aire y en ese aspectos los bosques, árboles sembrados en las diferentes zonas de la ciudad y los propios cerros, juegan un papel determinante.

A su juicio, el problema radica en que se cree que no importa cuánto daño ambiental se cause, si hay manera de solucionarlo. Por ejemplo, para ella, es equivocado pensar que si se talan unos árboles y se cambian por otros, no se está afectando al medio ambiente. "Los ecosistemas son frágiles y cuando se les quita la estabilidad ya no vuelven a ser como antes", consideró.

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Adicionalmente, dijo que los derechos colectivos deben imponerse por encima de los de unos pocos. "La encuesta de Bogotá Cómo Vamos lo que muestra es que la gente cada día es más veedora de los temas ambientales y eso es clave en momentos en que se requiere reducir los gases de efecto invernadero, un propósito en el que los árboles son determinantes". 

Para la ambientalista, hay una incapacidad de incluir a los ciudadanos en la toma de decisiones y ellos tienen el derecho a participar de las mismas, "pues no se pueden ejecutar planes de espalda a los ciudadanos con determinaciones unilaterales".