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AFP

Los bosques tropicales están perdiendo su capacidad de absorción de CO2, y la selva amazónica podría incluso producir más del que capta en los próximos 15 años, advierte un estudio publicado en la revista científica Nature. 

Estas conclusiones deberían llevar a tomar medidas más estrictas en materia de emisiones de CO2, para que la humanidad expulse menos dióxido de cárbono, si se quiere cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, que limita a menos de 2ºC el aumento de la temperatura media mundial, según los autores del estudio.

En la actualidad, el 50 por ciento de la capacidad de absorción de dióxido de carbono recae en los bosques tropicales, pero estos estarían cerca de la saturación, sobre todo por el aumento de las emisiones causadas por el ser humano.

La capacidad de los bosques de captar el CO2 en la atmósfera mediante fotosíntesis también se está viendo lastrada por la desaparición de árboles, ya sea por incendios, por la sequía o por la deforestación. Esta capacidad está cayendo de forma mucho más rápida en la Amazonia que en los bosques de África subsahariana. 

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Un equipo de decenas de investigadores, en Europa y África, observaron el crecimiento de los árboles y su mortalidad durante 50 años en los bosques tropicales africanos y compararon los datos con los de la selva amazónica. 

Descubrieron que, aunque se produjo un cierto crecimiento forestal por el aumento de los niveles de CO2 (los árboles crecen más rápidamente en entornos ricos en carbono), esta absorción de carbono se vio anulada por la pérdida forestal causada por las sequías y los picos de temperatura.  

Al extrapolar los datos a los próximos 20 años, según el estudio, la capacidad de los bosques africanos de absorber carbono se reducirá un 14 por ciento para 2030, y la de la selva amazónica, caerá a cero antes de 2035.

Incendio en la Amazonia brasileña. Foto: Greenpeace

"Esta disminución llega décadas antes de lo recogido en las predicciones más pesimistas", subrayó a la AFP Wannes Hubau, un experto en ecosistemas forestales del Museo real de África Central, en Bruselas. 

"La mortalidad es una etapa natural del ciclo de la vida de los árboles del bosque. Pero al expulsar tanto CO2 al aire, aceleramos este ciclo", declaró a la AFP. 

"Tendremos que revisar nuestros modelos climáticos, pero también las estrategias de compensación basadas en esos modelos", añadió Hubau, en alusión a medidas como la plantación de árboles para compensar las emisiones de CO2.