Ante situaciones extraordinarias, medidas extraordinarias. Un ejemplo de ello es la decisión que tomó la organización Save the Rhinos en Sudáfrica.

Ante el aumento de la caza furtiva de rinocerontes en ese país, en donde está la colonia más grande de estos mamíferos, decidieron cortar sus cuernos.

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La mayoría de traficantes llevan los cuernos a Asia, especialmente en China y Vietnam, pues allí los consideran un símbolo de poder, afrodisíaco y un ingrediente para la medicina tradicional. En el mercado negro un kilo de cuernos puede costar entre 60.000 y 80.000 dólares. 

Los cuernos pueden costar hasta 80.000 dólares por kilo. Foto: AP

El proceso es una estrategia que busca reducir la caza furtiva y así preservar la especie. En muchos casos los cazadores les disparan a estos animales para quitarles los cuernos y quedan tan afectados que muchas veces la mejor decisión es sacrificarlos.

La decisión ha causado mucha polémica. Sin embargo, a diferencia de la caza, este procedimiento no es doloroso para los rinocerontes y quienes lo realizan se aseguran de que el animal esté lo más tranquilo posible. Es por eso que los sedan y les tapan sus ojos y oídos para evitar que se asusten. 

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El proceso, además, requiere de una gran organización pues son el equipo que lo realiza está compuesto por aproximadamente 20 personas entre veterinarios y pilotos, ya que es necesario sobrevolar la zona en helicóptero para identificar a los ejemplares. 

Luego de monitorear a aquellos rinocerontes a los que les quitaron los cuernos, los expertos han concluido que este procedimiento no afecta su comportamiento ni es un impedimento para defenderse de otros animales. 

Los rinocerontes son considerados arquitectos del ecosistema pues equilibran bosques y sabanas, además de promover la supervivencia de muchas especies. Foto: AP

En julio, la ministra de Medioambiente sudafricana había informado que en los primeros seis meses de este año, y gracias al confinamiento por la pandemia, la caza furtiva de los rinocerontes había disminuido un 53 por ciento. Durante la primera mitad de 2019, unos 316 rinocerontes habían sido cazados ilegalmente, mientras que en el mismo periodo de 2020, la cifra es de 166 rinocerontes cazados en total.

Sin embargo, la buena noticia duró muy poco porque apenas empezaron a relajar las medidas de confinamiento en Sudáfrica la cifra volvió a incrementar. 

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Varios rinocerontes han desaparecido por completo en países de Áfica y Asia. En 2011, por ejemplo, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, declaró extinto al rinoceronte negro occidental y ese mismo año, en Kenia, murió el último rinoceronte blanco del norte que quedaba en el mundo. 

La extinción de los rinocerontes podría ser catastrófica para los lugares donde habitan pues, como los elefantes, son considerados arquitectos del ecosistema porque equilibran los bosques y sabanas, además de promover la supervivencia de muchas especies.