Como la fe mueve montañas, todas las personas creyentes, devotas y religiosas deberían incluir en sus oraciones y plegarias la protección de los bosques del planeta. Tal vez así, con la bendición y de la mano de Dios, el nefasto accionar del ser humano tenga un cambio definitivo.

Los bosques, en especial los tropicales, son indispensables para evitar los impactos devastadores del cambio climático a nivel mundial, según el Informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Sin embargo, la deforestación día a día gana más terreno entre sus frondosos e imponentes árboles.

Una alianza multirreligiosa, liderada por las Naciones Unidas, busca poner fin a la pérdida acelerada de los bosques tropicales a través de una urgencia moral y el liderazgo de las comunidades de fe.

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La “Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales” pretende que los líderes religiosos trabajen de la mano con los pueblos indígenas, gobiernos, sociedad civil, ONG, comunidad científica y empresas para lograr una consolidación de acciones que protejan estos bosques y a las personas que allí habitan, sus guardianes.

Cinco países contarán con esta iniciativa: Colombia, Brasil, República Democrática del Congo, Indonesia y Perú, los cuales contienen más del 70 por ciento de los bosques tropicales restantes del mundo. El ideal en estas naciones es involucrar el compromiso, liderazgo y influencia de los líderes religiosos con los esfuerzos nacionales para proteger el bosque y los derechos de los pueblos indígenas.

Entre el 19 y 21 de noviembre, en las instalaciones de la Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia conocerá los detalles de este nuevo proyecto para defender los recursos naturales, evento que incluirá sesiones informativas a cargo de expertos, espacios para el diálogo interreligioso sobre el imperativo moral para poner fin a la deforestación, talleres sobre los esfuerzos de protección forestal y un espacio para identificar las acciones prioritarias.  

A nivel mundial, la “Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales” fue lanzada en junio de 2017, en el Centro Nobel de la Paz en Oslo. Allí, líderes de las religiones cristiana, musulmana, judía, budista, hinduista y taoísta, y representantes de pueblos indígenas de Brasil, Colombia, la República Democrática del Congo, Indonesia, Mesoamérica y Perú, decidieron unirse y establecer acciones prioritarias.

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La participación de las religiones en la lucha contra la deforestación busca equipar a los líderes religiosos con ciencia, información y herramientas para actuar como defensores efectivos de la protección de la selva tropical, y recomendarle a los gobiernos y empresas a que adopten, cumplan y amplíen sus compromisos.

Además de las Naciones Unidas, esta unión entre la religión, academia y gobierno cuenta con la participación del Gobierno de Noruega, GreenFaith, Parlamento Mundial de Religiones, Religiones por la Paz (Religious for Peace), Fundación de la Selva (Rainforest Foundation Norway), Consejo Mundial de Iglesias (World Council of Churches) y Foro de Religión y Ecología de Yale (Forum on Religion and Ecology).

Bosques tropicales, un regalo irremplazable

Sustentar la vida del planeta, proporcionar alimentos, refugio, subsistencia, medicamentos y agua limpia a miles de millones de personas y dar una solución climática, son tan poco algunas de las funciones que cumplen los bosques tropicales.

Sin embargo, este recurso natural tiene un grave riesgo de desaparecer. Las industrias extractivas y la conversión de tierras para productos agrícolas como carne, soya, aceite de palma, pulpa y papel, son los principales motores de la deforestación tropical.

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En la última década, el planeta perdió un área de bosque tropical del tamaño de Reino Unido, Francia y Alemania juntos.

Aunque el planeta ya tiene un importante impulso para proteger los bosques tropicales, con la participación de gobiernos, empresas, pueblos indígenas, ciencia, ONGs y socios de la sociedad civil, aún no es suficiente.

*Este es un producto periodístico de la Gran Alianza contra la Deforestación. Una iniciativa de Semana, el MADS y el Gobierno de Noruega que promueve el interés y seguimiento de la opinión pública nacional y local sobre la problemática de la deforestación y las acciones para controlarla y disminuirla.