Una demanda contra el Decreto 1500 de 2018, por medio del cual se redefinió el territorio ancestral de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta, expresado en el sistema de espacios sagrados de la Línea Negra, genera alerta entre las comunidades indígenas. 

La acción jurídica, radicada en julio de 2019 por parte Yeferson Mauricio Dueñas Gómez ante el Consejo de Estado, fue admitida por ese Alto Tribunal y actualmente hace curso en la sección primera. Fue asistida por algunos gremios económicos y se compone de dos cargos principales y unos cargos subsidiarios. Los cargos principales de los demandantes se centran en decir que la Línea Negra se forjó sin una base normativa sólida y sin contar con una cartografía previa. También argumentan que la norma se realizó sin contar con una consulta previa.

Se espera que en el transcurso de este segundo semestre comiencen las audiencias y el proceso probatorio.  

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Ante la posibilidad de que este decreto sea anulado este miércoles los cuatro pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta y  más de 10 organizaciones nacionales e internacionales, radicaron ante el Consejo de Estado una serie de acciones legales para proteger y respaldar la legalidad de mencionado decreto

"Teniendo en cuenta que los cuatro pueblos son los titulares de la relación de carácter espiritual, cultural y ambiental con el territorio que históricamente el Estado colombiano redefine, precisa yactualiza para su protección, solicitamos que los pueblos sean reconocidos como parte del proceso", indicó Juana Hofman, abogada de AIDA. 

La jurista también informó que este miércoles también radicaron más de 10 contribuciones a la solictud de los pueblos por parte parte de organizaciones nacionales e internacionales. "Con argumentos de derecho demostramos la legalidad del decreto 1.500 y solicitamos la Consejo de Estado que desestime las pretensiones del accionante", manifestó. 


Las comunidades indígenas temen que la demanda deje sin piso jurídico el decreto que reglamentó la Línea Negra. Foto: Esteba Vega/Semana. 

Hofman y las autoridades de los pueblos consideran que detrás de esta demanda se esconden realmente otro tipo de intereses que pasan desde lo económico hasta político. "Hoy existen 251 títulos mineros en la Sierra Nevada de Santa Marta, así como obras de infraestructra que han transformado los territorios sobre los cuales se desarollan. Ninguna de estas actividades cuenta con la evaluación apropiada de los impactos que se han generado al interior del territorio ancestral ni con consulta previa, lo cual ha geneado unos conflictos muy profundos sobre el uso del recurso hídrico para el consumo humano", manifestó. 

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La abogada aseguró que desde el año pasado se han venido generando campañas de desprestigio contra la Línea Negra y los cuatro pueblos indígenas que tiene allí sus espacios sagrados. "Hay gremios e indutrias a los que la Línea Negra se les ha convertido en un problema porque justo allí se encuentran sus fortines", mencionó. 

Pero más allá del rédito financiero que pudiera llegar a representar establecer un negocio en esa zona, para las comunidades indígenas este territorio tiene un valor cultural, ambiental y ancestral único y por esa razón denominan a esa zona como "el corazón del mundo". 


La Línea Negra protege el territorio donde se ubica el sistema de espacios sagrados de los cuatro pueblos. Foto: Esteban Vega/Semana. 

José Mario Bolívar Malo, cabildo del pueblo Wiwa, afirmó que esa sección del país era importante porque era la matriz de todo el universo, pues allí se engendraba la semilla y los códigos de la natuaraleza que luego se interconectaban con todos los sistemas naturales de alrededor para cuidar a los seres humanos. "En este territorio están establecidos los mandatos del universo, el saber y el conocimiento de la naturaleza y por eso nostros tabajamos en cuidarlo y protegerlo, ya que sin él no podríamos tener vida", resaltó. 

Según Bolívar, la recomendamción de los mamos es que se debe cuidar la Sierra con amor, fe y esperanza el territorio. "La Sierra es nuestra madre, es el vientre del universo y de todo lo que hoy existe", manifestó. 

Jaime Luis Arias, secretario técnico del Consejo Territorial de Cabildos, señaló, a su turno, que los pueblos descendientes de la Gran Nación Tayrona tenían unos mandatos desde el origen consistentes en cuidar y conservar los elementos que fundamentaban la vida, es decir, la tiera, el agua, el aire y el fuego y para esa razón tenían un sistema de concocimientos, herramientas, prácticas cuturales y un territorio en el que estaban establecidas todas las normas y leyes que regían su vida política, social, económica y cultural.

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"Desde acá se dio el origen de todas las razas de la humanidad y los elementos que hay en el planeta, así nos lo han dicho nuestros mayores", comentó Jaime Luis, para quien la intervención de "sus hermanos menores" ha llevado a generar un desequilibrio que ha venido incrementando por el modelo económico que ha afectado la natrualreza. 

"Para los pueblos indígenas es importante que el Gobierno nacional y los regionales, así como la comunidad internacional nos ayuden en esta misión de protección y por eso la importancia de este decreto. Nosotros como pueblo ya hemos venido cuidando el territorio y hoy queremos incorporar estas normas en el sistema juridico colombiano para que los demás también lo hagan", dijo.  


Los mamos advierten sobre la necesidad de salvaguardar el territorio ancestral para que las culturas sobrevivan. Foto: ISA

Según las comunidades el decreto se fundamenta a partir de los principios de Ley de Origen plasmados en un documento madre. "Gracias a un verdadero proceso de consulta previa, los cuatro pueblos indígenas de la Sierra pudimos establecer un diálogo con el Estado colombiano para que nuestra cosmovisión sobre la Sierra Nevada de Santa Marta y la Línea Negra fuera reconocida por la institucionalidad. En compañía del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICAHN), el Ministerio de Cultura, el Ministerio del Interior y IGAC pudimos acordar una redefinición del territorio ancestral expresado en sus 348 sitios y espacios sagrados", señalaron. 

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Las autoridades indígenas aseguran que a la fecha no han visto voluntad institucional para la implementación del decreto por parte del gobierno de Iván Duque. "Cada día que pasa el riesgo de la extinción de los sitios sagrados y sus ecosistemas asociados es mayor", expresaron. 

Para el secretario técnico del Consejo Territorial de Cabildos, el reconocimiento del territorio sagrado es un avance para el desarrollo del derecho al territorio y la protección de los espacios territoriales megadiversos que abundan en Colombia. 

“Hoy el corazón del mundo está llegando a un punto de no retorno, y si se acaba el territorio, nos extinguimos como pueblos”, puntualizó Gelver Zapata, Coordinador de Territorio, Confederación Indígena Tayrona.