Hace unos días, César Augusto Delgado, apicultor de Quindió, grabó un video en el que narraba lo que para él era una catástrofe ambiental.

Entre la rabia y la tristeza informó que más de un millón y medio de abejas de su apiario, ubicado en el predio La Selva, del corregimento de Barcelona, en el municipio de Calarcá, habían muerto de un momento a otro. Su hipótesis inicial se centró en un posible envenenamiento por el uso indiscriminado de pesticidas en cultivos cercanos de cítricos. 

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"Se afectó todo el equilibrio de esta zona porque no solo mueren las abejas, sino también los murciélagos, los colibríes, las mariposas y grillos, entre otras especies que contribuyen a mantener el ecosistema", afirmó Delgado en su momento. Aseguró que en las 35 colmenas que resultaron afectadas en su predio no solo murieron abejas melíferas (Apis mellifera), también nativas como las meliponas (sin aguijón).  


Video de la mortandad de abejas ocurrido en el predio La Selva, del corregimento de Barcelona, en el municipio de Calarcá. Fuente: archivo particular.  

El apicultor señaló que una colmena jumbo puede llegar a tener entre 70.000 y 80.000 abejas. "Pudieron haber perecido alrededor de 50.000 y 60.000 abejas por colmena", sostuvo.  

Tras la denuncia hecha por Delgado, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) desplazó a un equipo al área de afectaciónAllí realizó actividades de inspección, toma de muestras para análisis en laboratorio y verificación del correcto uso de insumos agrícolas en predios aledaños

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Jorge Hernán García Sierra, gerente de la seccional del ICA en Quindío, sostuvo en ese instante que las muestras fueron enviadas a un laboratorio en Bogotá para determinar qué molécula química se habría producido el posible envenenamiento.


La mortandad de abejas en el departamento del Quindío ya se ha vuelto frecuente por lo que los apicultores hacen un llamado al Gobierno nacional a adoptar medidas efectivas. Foto: archivo particular.

Finalmente las sospechas de Delgado fueron confirmadas. José Manuel Cortés, director general de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), dijo que el informe realizado por el laboratorio especializado del ICA, estableció que la sustancia activa que se encontró en las abejas que murieron en el predio La Selva de Calarcá era Friponil, un componente de uso restringido. 

Se trata de insecticida de amplio espectro que interrumpe el sistema nervioso central de los insectos mediante el bloqueo de los canales del ácido aminoburtírico y glutamato, lo que causa una hiperexcitación en los nervios y músculos de los insectos contaminados. A menudo es utilizado como componente activo de antipulgas para mascotas y antiplagas domésticas, así como fumigación de cultivos de maíz y frutales, campos de golf, etc.

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“El ICA actuará frente a la utilización de este componente activo en los cultivos, mientras que nosotros como corporación verificaremos qué tipo de afectación ambiental a los recursos naturales se pudo haber presentado para emprender acciones administrativas a las que haya lugar”, dijo el director general de la CRQ.


Videodenucnia de la muerte de abejas ocurrida en la finca Guaduales, vereda El Guayabo, en la población de Quimbaya. Fuente: archivo particular. 

Frente a las críticas que esa autoridad ambiental ha recibido por parte de algunos apicultores sobre el discreto papel que ha cumplido frente a la ya recurrente morntandad de abejas en ese departamento, el director sostuvo que ya se estableció un protocolo de atención para cuando se presenten estos casos. 

"Vamos a continuar haciendo visitas de campo, trabajo de sensibilización y educación ambiental para que haya un diálogo y una interlocución entre los productores agropecuarios y campesinos con los apiculores, de tal suerte que en el momento que hayan fumigaciones en alguno de estos sectores, los productores de abejas puedan tomar las medidas a las que haya lugar y, de esta forma, erradicar este problema que hay tan grande de la mortandad de abejas en la región", expresó Cortés

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Agregó que esa entidad contaba con un equipo interdisciplinario que se encargaba de atender este tipo de problemáticas, así como un protocolo definido que constaba, entre otras cosas, de visitas a los apiarios por parte de biólogos y agrónomos, quienes realizaban un recorrido para revisar la existencia de fuentes hídricas y bosques cercanos al lugar, el estado del suelo, así como si existen especies de fauna silvestre envenenadas en el sector.

"De acuerdo con lo evidenciado por los funcionarios, en caso de encontrar daños ambientales se toman las medidas a las que haya lugar", comentó el director de la CRQ. 


El uso indiscriminado de pesticidas en cultivos cercanos a los apiarios provoca la mayoría de ocasiones la muerte de las abejas. Foto: archivo particular. 

Faber Sabogal, apicultor del municipio de Quimbaya, en donde unos días después de la mortandad de abejas registradas en Calarcá, se presentó una emergencia similar, agurda por soluciones realmente efectivas"La Corporación Autónoma Regional del Quindío ha afirmado que por tratarse de insectos domesticados el asunto no es de su competencia sino del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y esa entidad todo lo que hace es tomar muestras de las abejas muertas para las investigaciones exhaustivas de costumbre, pero los resultados son muy pobres", manifestó en su momento.  

El apicultor indicó que el problema es que la muerte masiva de abejas era cada más común y en mayores cantidades en ese departamento.