Los búhos se han convertido en una especie de aves altamente vulnerable. Creencias en torno a que se trata de animales que pueden hacer daño o que se relacionan con temas, por ejemplo, como la brujería, los están poniendo en peligro.

La más reciente víctima se presentó en el municipio de El Banco, Magdalena, donde una mujer decidió apredearla causándole la muerte. Según registros del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (Cavfs), de la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), al lugar han ingresado un total de 29 individuos de lechuza tenidas en cautiverio o con afectaciones en su cuerpo.

Hace menos de dos meses, una situación similar se presentó en el municipio de Amalfi, en Antioquia, en donde un búho cornudo fue lastimado con piedras, causándole heridas graves en su cuerpo lo que que obligó a que le aplicaran la eutanasia. En su momento, las autoridades lamentaron el hecho e hicieron un llamado a los ciudadanos para que respeten las especies y la biodiversidad.

Estos casos específicos evidencian el maltrato al que son expuestas estas especies, de las cuales hay 28 en el país, que están distribuidas en diferentes regiones del territorio nacional, pero de las cuales hay una leve mayoría en la zona andina.

Iván Lozano, director del Bioparque La Reserva, ubicado en Cota, Cundinamarca, dice que si bien este es el número de especies, es difícil determinar el total de la población, pues no existen los suficientes estudios poblacionales que permitan establecer este dato. 

Cortesía: Bioparuqe La Reserva

Al respecto, Juan Sebastián Restrepo Cardona, quien trabaja para National Audubon Society y en los últimos años ha estudiado aves rapaces en el país, dice que hay especies que pueden ser comunes en ciertos sitios, pero otras tienen menos de 10 registros. “Se presume que algunas especies podrían tener densidades poblaciones muy bajas y en declive”.  

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“Las especies que se distribuyen en la mayoría del territorio nacional como la lechuza común y el búho currucutú seguramente tienen un número mayor que otras endémicas y localizadas como el Autillo de Santa Marta que solo vive en la Sierra Nevada de Santa Marta”, manifiesta Lozano.

Las amenazas a las que se enfrentan estas especies son variadas. Para Restrepo Cardona, los principales riesgos para estas aves son la pérdida de hábitat, la cacería por percepciones negativas de las personas hacia las mismas, la tenencia como mascotas y el tráfico ilegal, entre otras.  

En el país, hay un par de especies que están con algún grado de amenaza. Una de ellas es el autillo colombiano (Megascops colombianus), que está en riesgo de extinción y el buhito nubicola (Glaucidium nubicola) que se encuentra en la categoría Vulnerable de acuerdo con la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), por lo que se presume que en el futuro habrá menos animales maduros, pues los números van en declive. Los datos de la IUCN hablan de entre 1.500 y 7.000 aves de esta especie, en capacidad de reproducirse. 

Para los expertos, los búhos tienen funciones muy importantes en los ecosistemas, ya que pueden controlar poblaciones de presas en ambientes naturales y de plagas potenciales en ambientes urbanos y cultivos agrícolas, a la vez que hacen parte de la cosmovisión de las sociedades, dice Restrepo Cardona.

Ante la vulnerabilidad a la que se encuentran expuestas estas aves, en el Bioparque La Reserva  se han dado a la tarea de recibir y rehabilitar, con sus propios recursos, a más de dos docenas de búhos, a la vez que han apoyado a la autoridad ambiental para liberar alrededor de 12, varios en esta reserva de bosque altoandino donde viven y pueden ser observados. 

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Iván Lozano, indica que actualmente tienen en rehabilitación 4 animales que serán liberados por la autoridad ambiental en los próximos meses.

El llamado es entonces a preservar estas especies que, como la mayoría de los seres vivos, cumplen funciones específicas en los ecosistemas y no generan ningún tipo de riesgo para las personas.