El zorro cangrejero (Cerdocyon thous) es una especie nativa de las zonas boscosas del centro y norte de Sudamérica que muchas veces es confundida con un perro doméstico. Su pelaje grisáceo y castaño, su pequeño cuerpo de no más de 70 kilogramos y su cara inofensiva, causan esa idea errónea.

En Colombia habita en zonas de las tres cordilleras y las regiones Caribe y Orinoquia, muchas veces en áreas cercanas a los desarrollos urbanos construidos en inmediaciones de los bosques. Tal es el caso de los cerros orientales de Bogotá, territorio que con el paso de los años ha sido entorpecido por la mole de cemento.

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En algunas ocasiones, este mamífero que cada año tiene en promedio entre tres y cinco crías por camada, baja de lo más espeso del bosque a los lugares ahora gobernados por edificios y condominios, como ocurrió la semana pasada en un conjunto residencial del barrio Santa Bárbara, en la localidad de Usaquén.

Imágenes del zorro grabado por Martín Peñalosa la semana pasada en Usaquén. Fotos sacadas del video.  

Este encuentro, grabado y publicado por un ciudadano en las redes sociales durante los primeros días de aislamiento voluntario en la capital del país, motivó a Jorge Emmanuel Escobar, director de la Fundación Humedales Bogotá, a investigar otros registros del zorro cangrejero en la ciudad.

“Revisando los registros en redes sociales y en la plataforma de NaturaLista, encontramos que desde 2016, en el área urbana de Bogotá se han presentado ocho registros de zorros perros, uno de los nombres por el cual también se le conoce a la especie”, publicó Escobar en la página de la fundación.

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El primer reporte en redes sociales fue en 2016, en la reserva Mano de Oso del Gimnasio Femenino. La imagen fue publicada por Juana Figueroa. “La segunda fue en 2017, una manada de zorros cangrejos captados por un usuario de Twitter, llamado @profecuchilla, en las faldas de los cerros de Usaquén”, dice Escobar.


Zorros captados en 2016 y 2017 en sitios cercanos a los cerros orientales. Foto: Juana Figueroa y @profecuchilla, publicadas por Humedales Bogotá.

El 30 de junio de 2019, @andicast publicó la imagen de un zorro en la carrera 2 con calle 116. “El mismo año, Juan Londoño reportó otro en el Club La Aguadora. El caso más reciente en redes sociales fue el de la semana pasada de Martín Peñalosa en Santa Bárbara”, anota el experto.

@andicats y Juan Londoño lograron fotografiar zorros el año pasado. Fotos: publicadas por Humedales Bogotá.

Sin embargo, luego de revisar la plataforma NaturaLista, Escobar encontró tres observaciones adicionales, una en 2017 y dos en 2018. “Se trata de un zorro perruno en el parqueadero del Gimnasio Femenino, reportado por Carolina Rodriguez Escobar; uno en la calle 127, cerca a los cerros orientales por @ksantiq2000; y otro en la calle 237, imagen de @caidia”.

Dejarlos en paz

Durante la cuarentena obligatoria, lo más probable es que otros zorros bajen de los cerros orientales ante la ausencia de las personas y la baja en el ruido capitalino. Ante esto, Escobar hizo una serie de recomendaciones en el caso de que presentarse más casos.

“Hay que dejarlos tranquilos, no alimentarlos, no acercarse mucho a ellos y alejar a las mascotas. Ellos son huidizos e inofensivos y no representan ningún riesgo. Aunque los podemos ver ahora más frecuentemente, en realidad siempre han estado por estas zonas, que son parte de su hogar original”.

Reportes de zorros en Bogotá en la plataforma NaturaLista. Fotos: @ksantiq2000 publicadas por Humedales Bogotá.

No es necesario tomar ninguna acción y mucho menos tratar de contenerlos. “Algo que sí serviría son campañas para reducir la velocidad de los carros para evitar atropellarloss, un manejo de las mascotas y alejarse”.

Escobar enfatiza que es importante insistir en mantener y aumentar las áreas de reserva forestal, hábitat de este zorro, “propiciar corredores de conectividad y trabajo con las comunidades aledañas y visitantes de los cerros para su conservación”.