La laguna de Fúquene contaba con más de 12.000 hectáreas de cuerpo de agua en la época prehispánica. Los muiscas la llamaban el lecho de la zorra y fue uno de sus sitios de ceremonias y pagamentos.

Su agonía inició durante los siglos XIX y XX, cuando aparecieron la ganadería, agricultura y los asentamientos humanos. Su magia hídrica quedó reducida a tan sólo 471 hectáreas de espejo de agua, que poco a poco empezaron a recibir descargas y vertimientos con químicos contaminantes.

Aunque la laguna ancestral perdió cerca del 96 por ciento de su vaso lagunar en 200 años, sus aguas abastecen a cerca de 650.000 habitantes, recurso hídrico destinado a las actividades domésticas, agropecuarias e industriales.


La laguna de Fúquene ha sido víctima de las actividades agropecuarias y contaminación hídrica. Foto: CAR.

Desde 2016, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) trabaja en recuperar este ecosistema por medio de intervenciones con retroexcavadoras anfibias y terrestres de brazo largo, planchones y máquinas watermaster, que han arrojado el retiro de más de 3,2 millones de metros cúbicos de material vegetal, lodos y sedimentos.

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El nuevo plan de acción de la CAR, entre 2020 y 2023, contempla la meta de sacar 9,5 millones de metros cúbicos de sedimentos más en el complejo lagunar Fúquene, Cucunubá y Palacios, cifra que equivale a llenar 3.800 piscinas olímpicas y 480 hectáreas de espejo de agua, es decir 750 canchas de fútbol profesional. La entidad anunció la compra de maquinaria especializada para esta labor. 

Cerca de 90 por ciento del espejo de agua original de Fúquene fue afectado por las actividades agropecuarias. Foto: CAR.

“Esto permitirá que el desequilibrio ambiental que se venía presentando por las altas tasas de crecimiento del buchón, así como la acumulación de sedimentos en los cuerpos lagunares, sea superado con tasas de limpieza y extracción superiores a los promedios históricos de los últimos años”, dijo la CAR.

Cada mes serán retirados 197.000 metros cúbicos de sedimentos en 10 hectáreas, es decir más de 2,3 millones y 120 hectáreas al año. “Esto supera las tasas de sedimentación, que son de 500.000 metros cúbicos y 59 hectáreas anuales para el espejo de agua”.

Tecnología en Fúquene

Además del retiro de sedimentos, la CAR anunció que instaló un sistema de equipos para monitorear y rastrear el complejo lagunar, que emite datos en tiempo real a la plataforma tecnológica de seguimiento y control ambiental, ubicada en la sede central de la entidad en Bogotá.

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En varios puntos estratégicos de la laguna fueron construidas plataformas acuáticas que funcionan con paneles solares donde cámaras de video miden variables como calidad del agua por medio de sensores especializados. "El proyecto vincula la recuperación de la fuente hídrica, la protección del amenazado hábitat de especies endémicas y el restablecimiento de este importante ecosistema de biodiversidad asociada”, indicó la entidad.

Esta es una de las seis plataformas acuáticas que funcionan con paneles solares en Fúquene. Foto: CAR.

Las cámaras de video tienen una cobertura de siete kilómetros a la redonda y las torres cuentan con un radio laser y un canal supervisado por un equipo de técnicos.

La medición del fondo de la laguna se adelanta por medio de batimetría para 1.000 hectáreas de área inundada. El monitoreo, control y vigilancia diurna y nocturna es realizado por seis cámaras tipo PTZ con rotación de 360 grados, que utilizan un video analítico para identificar el movimiento de personas o botes; estos dispositivos están instalados en torres de 12 metros de altura, sostenidos por plataformas flotantes y ancladas en el fondo de la laguna”, anotó la CAR.

Para el control de la calidad del agua, la corporación construyó ocho sensores con sondas multiparámetro que miden temperatura, conductividad, energía química de oxidación, turbidez, oxígeno disuelto e iones de nitrógeno, cloro y clorofila.

La agonía de Fúquene inició en el siglo XIX. Foto: CAR.

“El área de maleza acuática o buchón se está controlando y cuantificando con técnicas de sensado remoto y cartografía.  También inspeccionamos los vertimientos, pesca ilegal e invasión de la laguna a través de video. Este proyecto, en su primera fase, hace mediciones mensuales mediante fotogrametría para 5.000 hectáreas del área de influencia del cuerpo de agua”, afirmó la CAR.

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Según Luis Adolfo Romero, jefe de la oficina de las tecnologías de la información y las comunicaciones de la CAR, este proyecto se constituye en una solución sin antecedentes a nivel nacional. “Estamos contemplando posibles escenarios para proyectar réplicas de esta solución en otros ecosistemas estratégicos del departamento”.

“El componente de desarrollo tecnológico, innovación social, identidad regional, fortalecimiento del tejido social para la corresponsabilidad y sostenibilidad ambiental, serán los ejes fundamentales en estos cuatro años”, dijo Luis Fernando Sanabria, director de la CAR.

Los veleros hacían parte del cuerpo de agua de Fúquene. Foto: CAR.

Víctima del hombre

Fúquene ha sido víctima de los terratenientes, que tomaron la decisión de secarla con el fin de utilizar sus tierras para agricultura, ganadería y vivienda, y además utilizaron especies de árboles y pastos introducidos de otros países con una capacidad de absorción de humedad elevada. 

A este impacto ambiental se le suman los constantes vertimientos ilegales de químicos agroindustriales y desechos humanos. “Esto afectó la navegabilidad y arrojó una disminución de peces por la presencia de contaminantes”, informó la CAR.

La entidad está identificando predios circundantes a la laguna por medio de ortofotos para reconocer los cambios en los linderos, y con fotografías aéreas las áreas de buchón de agua, material que genera represamiento.


El pisoteo de las vacas ha compactado los suelos de la laguna. Foto: Semana.