A comienzos de esta semana se llevó a cabo un inusual encuentro en medio de la manigua, a orillas del río Caquetá: un grupo armado que se identificó como el frente Carolina Ramírez, al parecer, de las disidencias de las Farc, se vio cara a cara con varios funcionarios de Parques Nacionales Naturales.

Como si se tratara de directivos a subalternos, los guerrilleros, hombres jóvenes fuertemente armados, les comunicaron varias decisiones a los guardaparques quienes, confundidos por lo amenazante de situación, solo pudieron escuchar las “instrucciones”. La autoridad de los guardaparques en terreno la identifica el escudo de oso de anteojos bordado en el brazo de su camisa.

“Los funcionarios deben salir de los Parques. Tienen unas horas para evacuar. No se necesita su presencia porque el control ambiental lo hacemos nosotros. Ya contamos con los respectivos manuales de manejo de los recursos y de reglamentación de pesca, caza y tumba. No los necesitamos”.

Durante el encuentro, los hombres armados sindicaron a los guardaparques de ser quienes adelantan los operativos contra la deforestación en los Parques Nacionales y de enfocarlas contra la población más vulnerable. 

Parque Nacional La Paya, en Putumayo. 

Adicionalmente los guerrilleros les aclararon a los funcionarios que tras cumplir el desalojo debían dejar todo en su lugar, para ellos tomarlo. Esto es, equipos, lanchas, radios, computadores, gasolina, etcétera.

El encuentro y la extraña directiva tomó por sorpresa a los funcionarios que, por obvio temor, no quieren siquiera tocar el tema. La ley del silencio impera ahora en los parques amazónicos donde estos años no han sido tranquilos.

Se supo que, un par de días después, a los indígenas nonuya que trabajaban en un plan de monitoreo de tortugas charapa en el río Caquetá, en cumplimiento de un acuerdo suscrito con los parques de Cahuinarí y Chiribiquete, hombres armados les quitaron la lancha, el combustible, los equipos y todo su material de trabajo. 

El dia de ayer, funcionarios que bajaban por el río Yari, provenientes del interior de Chiribiquete, fueron abordados en la desembocadura sobre el Caquetá, a pocos minutos de la base militar de Araracuara. También les quitaron los botes, motores y pertenencias, quedando abandonados a la orilla del río. Se conoció que algunos indígenas los auxiliaron.

El Parque Nacional Yaigojé Apaporis se encuentra en el suroriente de Colombia, entre los departamentos de Amazonas y Vaupés.

SEMANA conoció que hace varias semanas, también hombres armados, que se identificaron como del mismo frente Carolina Ramirez, despojaron de sus pertenencias y de los insumos de monitoreo científico de ecosistemas (cámaras, drones, medidores de temperatura, de turbidez, entre otros) a un grupo de investigadores también de Parques Nacionales en una zona vecina a un puesto de la Armada ubicado en la zona de La Tagua, municipio de Puerto Leguízamo.

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Un desalojo de esa magnitud, confirma los riesgos que afrontan los funcionarios de los parques de Puré, Apaporis, Chiribiquete, La Paya, Macarena, Tinigua y Picachos y las reservas naturales de Puinawai y Nukak. Varios de estos funcionarios ya se encuentran hoy en Bogotá.

Algo parecido pero de proporciones mucho menores se presentó en Cahuinarí en 2006 al igual que en Yaigoje y en la Paya donde hubo restricciones de movilidad de funcionarios antes de los acuerdos de paz. 

Cabe recordar que Puinawai está cerrado desde 2014 y que Tinigua, Macarena y Picachos no cuentan con presencia normal de funcionarios desde hace cerca de tres años por amenazas contra su vida provenientes de las mismas disidencias. 

Parque Nacional Natural El Cocuy

Más de 9 millones de hectáreas, que suman los parques amazónicos no contarán hoy con presencia de sus funcionarios, ni su gestión ambiental con las comunidades locales para la preservación de los ecosistemas, al igual que la autonomía de las autoridades indígenas de los resguardos ubicados en estas áreas. 

Yamid Silva, guardián del Parque Nacional Natural El Cocuy, es uno de los 12 guardaparques que han sido asesinados.  Foto: Parques Nacionales 

Para el próximo lunes el gobierno nacional tiene previsto un consejo de seguridad en el parque El Cocuy donde fue asesinado recientemente el guardaparque Yamid Alonso Silva Torres, de 38 años. De acuerdo con investigaciones de  la Fiscalía, Yamid fue muerto por guerrilleros del ELN. 

El año pasado, por esta misma época, fue asesinado Wilton Fauder Orrego León, en la Sierra Nevada de Santa Marta y el antiguo jefe del parque Sierra Nevada de Santa Marta,  Tito Rodríguez, se encuentra en el exilio por amenazas.

Wilton Orrego fue asesinado en el Parque Nacional Natural (PNN) Sierra Nevada de Santa Marta, en enero de 2019.

A hoy ya han sido asesinados 12 guardaparques

En el consejo de seguridad de la próxima semana la Procuraduría General de la Nación hará un llamado urgente para que sean protegidas la vidas de todos los funcionarios que trabajan en los parques nacionales. 

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El procurador, Fernando Carrillo, lanzó una alerta reciente por esta situación. “Los parques están siendo utilizados por las mafias y sus funcionarios terminan en peligro por descubrir las rutas y sus desplazamientos”. El funcionario advierte que se necesita una mayor presencia de la fuerza pública y de Policía, pues lugares que despejaron las Farc después de la firma de la paz hoy están desprotegidos por el Estado. “La recuperación del control físico territorial ha sido imposible y por lo tanto existen en el país parques vedados”, dijo.

Actualmente un grupo de guardaparques se está organizando para presentar su caso ante la Jurisdicción Especial para la Paz y la Comisión de la Verdad. 

José Martín Duarte Acero, un guardaparque asesinado en 2008 en una cabaña de Parques Nacionales en el parque La Macarena. Foto: cortesía familia Duarte Acero.