En Puente Aranda, en Bogotá, se ha vuelto común encontrar tinguas azules. Según el grupo de investigación y reorientación SOS Tingua "el porcentaje de aves migratorias desorientadas en esta localidad es salido de la realidad"

Aseguran que estas aves migratorias llegan tan agotadas a la capital del país, procedentes de los Llanos Orientales y las costas Atlántica y Pacífica en busca de pantanos y zonas de humedales, que en muchas ocasiones terminan extraviadas al no encontrar un lugar donde descansar. 

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"La zona industrial tiene tejados enormes que confunden con el agua", señala la organización que plantea a los empresarios del sector, unirse y animarse a construir un humedal artificial allí, en pro de mitigar esta situación. "Ojo aquí no estamos hablando de privatizar zonas verdes ni humedales, ni de permitir la construcción en humedales que actualmente existen. Hablamos de transformación urbanística por parte de los predios que actualmente son privados", aclararon. 

SOS Tingua también viene solicitando a los constructores de edificios que no instalen en sus proyectos vidrios reflectivos, silver o tipo espejo, ya que las aves no logran diferenciar y terminan estrellándose contra estos, pensando que el cielo continúa o es agua.

???????? No más vidrios reflectivos, silver o tipo espejo ??? ???????????? Hagan caso!!! #SOSTingua ! Nosotras creemos que es agua o que allí continúa el cielo ?? #NoMásColisionesDeAves #UrbanismoConsciente

Publicado por SOS tingua en Miércoles, 10 de febrero de 2021

Por otro lado, piden a los administradores de los edificios que ya cuentan con este sistema, la demarcación de los vetanales ante la alta probabilidad de colisión de aves que se genera. "Es tan simple, basta con pegar un adhesivo que simule otra aves u objetos, el rostro de un ave rapaz, una pequeña reja (...). Que su llegada a la ciudad no sea su último vuelo", sostuvieron.  

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Pero no solo en Puente Aranda ha ido incrementando el número de reportes de tinguas extraviadas. De acuerdo con la Secretaría Distrital de Ambiente, el pasado mes de octubre, época en la que estas aves inician su proceso migratorio hacia esta región del país en busca de ambientes más cálidos mientras termina el invierno en sus hábitats naturales, es decir, hacia finales de abril, fueron recuperados 12 de estos alados, mientras que en noviembre la cifra ascendió a 83 y en diciembre a 179.

?????? ?? #SOSTingua continuamos con decenas de reportes de tinguas en su mayoría juveniles. Recuerden que por esta época son ellas quienes nos visitan.

Publicado por SOS tingua en Miércoles, 10 de febrero de 2021

Entre tanto, hasta el 15 de enero de este año, el número de especímenes rescatados llegó a 408. "El aumento de la presencia de esta especie generó un incremento en los reportes por parte la ciudadanía, al pasar de 15 diarios a más de 45”, informó la entidad.

Carolina Urrutia, secretaria de Ambiente de Bogotá, indicó en su momento, que producto del incremento de los reportes que se presentaban y por las restricciones adoptadas por las autoridades para prevenir el contagio de la covid-19, se podían registrar ligeras demoras en la recolección de las aves. "Estamos tratando de atenderlos todos con la mayor prontitud posible”, apuntó la funcionaria frente a las denuncias hechas por algunos ciudadanos sobre la falta de atención oportuna a los casos reportados.

Ante esta situación, algunas organizaciones ciudadanas como la Fundación Humedales Bogotá y la Fundación Aves S.O.S Bogotá decidieron tenderles una mano a las autoridades y a los alados informando a las personas qué deben hacer en caso de encontrarse una tingua, mientras los profesionales de la Secretaría Distrital de Ambiente llegan al sitio a recogerla. 

"Este año nosotros hemos recibido un total de 197 reportes", indicó Evelyn Martínez, médica-veterinaria y presidenta de la Fundación Aves S.O.S Bogotá, organización especializada en el manejo de aves tanto domésticas como silvestres. 

La experta informó que las localidades de donde más reciben reportes son Kennedy, Puente Aranda, Engativá, San Cristobal, Suba, Fontibón y Teusaquillo.


Localidades en donde más se han registrado tinguas azules desubicadas este año. Con corte al 9 de febrero. Fuente: Fundación Aves S.O.S Bogotá. 

En 2019, Kennedy, Usaquén, Puente Aranda, Suba, Engativá y Barrios Unidos registraron el mayor número de casos a esta fundación. Ese año también recibieron reportes de Fómeque, Funza, Ibagué, la Calera, Madrid, Sibaté, Soacha y Sogamoso. 

"Este año nos han reportado un caso en Mosquera y cinco en Soacha. He escuchado que en Chía, Cajicá y La Calera también ha habido rescates, pero esos reportes no llegaron a nosotros. La mayoría son de Bogotá", resaltó.  


Localidades en donde más se reportaron tinguas azules desubicadas en 2019 en Bogotá. Fuente: Fundación Aves S.O.S Bogotá.

La presidenta de la Fundación Aves S.O.S Bogotá afirmó que el año pasado tuvieron reportes casi todos los meses, aunque menores. "La gran mayoría son entre noviembre y febrero cuando llegan, así como se devuelven a su hábitat entre mayo y julio", resaltó.

El creciente hallazgo de tinguas en zonas diferentes a lagos y humedales no solo representa un riesgo para estas aves por cuenta de los atropellamientos o ataques de perros a los que está expuesta, se constituye, además, en una muestra de que los espacios naturales en los que antes descansaban han sufrido transformaciones. 

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"La tala de árboles en los parques ha ayudado a que no tengan un sitio seguro donde descansar mientras recuperan fuerzas para retomar el vuelo y llegar a los humedales. Ellas acostumbran a ir de árbol en árbol entre los parques", mencionó Martínez.


La tingua migra hacia Bogotá entre noviembre y marzo, procedente de los Llanos Orientales y las costas Atlántica y Pacífica. Foto: Secretaría de Ambiente.

La disminución de los humedales por la intervención humana, así como de zonas verdes y la contaminación lumínica son otros factores que - según Martínez - también influyen en su desubicación. "Muchas migran de noche y la luminosidad de la ciudad, sumado a la falta de alimento y agua hacen que no se encuentren en condición de continuar y terminen aterrizando en zonas que nos tan seguras para ellas, en donde no encuentran refugio ni comida", manifestó. 

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Afirmó que los últimos grupos que arriban a la cuidad entre enero y febrero son habitualmente las aves más jóvenes que se encuentran haciendo su primera migración. "Arriban a donde están la demás de bandada casi que por instinto", sostuvo. 

Martínez resaltó el papel que cumplen estas aves en la naturaleza como dispersadoras de semillas y controladoras biológicas de insectos que pueden volverse plagas. Instó a la gente a no maltratarlas y más bien a brindarles ayuda y reportar a las autoridades si las llegan a observar desorientadas.