El 25 de enero de 2019 será una fecha que los habitantes del municipio de Brumadinho, ubicado en el estado de Minas Gerais, en Brasil, jamás podrán olvidar.

Sobre el mediodía un fuerte estruendo irrumpió la tranquilidad de esa región. El dique minero que contenía las aguas residuales de la mina Córrego de Feijão, perteneciente a la empresa minera Vale, cedió, ocasionando el derrame de miles de metros cúbicos de agua y lodo tóxico

A su paso produjo la muerte de 248 personas y la desaparición de otras 182. La falla de la presa Brumadinho sucedió exactamente tres años y dos meses después del desastre que generó la ruptura del dique Mariana, que mató a 19 personas, destruyó la aldea de Bento Rodrigues y ha sido considerado, hasta ahora, como el peor desastre ambiental en la historia de Brasil.


La presa Brumadinho, perteneciente a la mina Córrego de Feijão, colapsó en enero de este año, generando la muerte de 248 personas y la desaparición de otras 182.

Steven Emerman, doctor en geofísica y exprofesor de Hidrología de la Universidad de Utah (Estados Unidos), considera que en Colombia podría llegar a suceder una situación similar si se permite la construcción de presas de relaves en lugares inadecuados y no se ejerce un mayor control y seguimiento. 

Para el experto, por ejemplo, la edificación de este tipo de depósitos en los que se almacena el material extraído, luego de cavar los túneles de los que se saca el oro o los materiales de interés podría generar un riesgo para el municipio de Suratá,Santander, pues considera que el casco urbano de esa población quedaría ubicado muy cerca, a solo 1.400 metros y si el dique se llegara a romper esa localidad podría desaparecer. Para él esta es una situación demasiado peligrosa. 

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"En mi opinión hay dos impactos importantes: la posibilidad de una falla catastrófica, pero también, en un tiempo largo, la probabilidad de que se genere contaminación del suelo y el agua superficial y subterránea por el ácido sulfúrico que drenan el tipo de rocas que se extraen de estas minas. La humedad y las lluvias existentes en el lugar en donde se pretende construir la presa también pueden generar filtraciones y escorrentías que terminarían el llegando a las fuentes hídricas", señaló Emerman. 

El geofísico explicó que dentro del plan que tiene la empresa minera Minesa con su proyecto Soto Norte, en los municipios de California y Suratá, está ubicar debajo de los relaves una geomembrana sintética, que puede llegar a tener una vida útil de más o menos 100 años. "En el contexto de la protección de generaciones futuras, 100 años no es una cantidad de tiempo muy largo y es importante recordar que esta masa de elementos tóxicos va quedar ubicada cerca a esa población para siempre", comentó el experto a quien le preocupa que luego de ser clausurado el proyecto minero, esa presa no podrá ser sujeto de mantenimiento e inspección para diagnosticar su efecto ambiental.  

Emerman explicó que existen impactos a perpetuidad que requieren una remediación, pero acá no son tenidos en cuenta. "En Estados Unidos existe un superfund diseñado para financiar la limpieza de sitios contaminados con sustancias peligrosas y contaminantes. En este fondo financiero las empresas aportan dinero y con los rendimientos se va pagando la remediación (remoción de la contaminación)", comentó. En Colombia la etapa de remediación no está bien definida en la ley, por lo que se considera que no hay pasivos ambientales a largo plazo ni un régimen de responsabilidad después de que el gobierno firma un cierre minero. En este sentido hay un vacío jurídico muy grande. 


En inmediaciones al Páramo de Santurbán, en jurisdicción de los municipios de California y Suratá, la empresa Minesa busca desarrollar su proyecto de explotación de oro llamado Soto Norte. Foto: archivo/Semana. 

La pluviosidad y la evaporación, así como el hecho de que el dique quedaría ubicado en una zona altamente sísmica, es otro de los aspectos sobre los que el experto llama la atención. Según él, para adelantar este tipo de estructuras se recomienda tener en cuenta una serie continua de datos de, por lo menos, 30 añosprovenientes de estaciones metereológicas en los que se analicen los niveles de precipitación, temperatura y evaporación. "En Colombia eso no ocurre porque la instrumentación es muy pobre todavía y, por tanto, no hay datos suficientes para poder predecir y tomar decisiones", manifestó. 

Así las cosas, para el geofísico no pude existir un peor escenario para construir una presa como la de Suratá. "No puedo imaginar un peor escenario, esa es la verdad", concluyó Emerman, quien cuenta con más de 40 años de experiencia de trabajo como consultor de mineras. 

Respecto al punto de vista del experto, Minesa señaló que el Depósito de Relaves Secos (DRS) se diseñó con altos estándares internacionales y basado en guías de ingeniería canadiense, debido a que en Colombia no existe normativa para adelantar este tipo de infraestructura. Dijo que será una estructura segura y sólida, que no representará riesgos. 

La compañía informó, además, que en la presa se almacenarán 34 millones de toneladas de material por 21 años (vida del proyecto) y que se le dará un tratamiento especial a esos residuos, pues luego de haber sido extraído se convertirán en arena con más del 70% de humedad. De ahí será sometido a un proceso de filtración del que saldría con menos del 15% de humedad. Luego se trasladará al dique y se compactará para que quede como un relleno y sea más estable. 

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"El sitio donde quedará ubicado es ideal porque tiene forma de botella, sería un contenedor natural. Además, los predios dique abajo del depósito serán comprados para que no haya población asentada", indicó Alfonso Palacio, geólogo geomecánico de Minesa, en una entrevista para El Tiempo. 

El profesional aseguró que no habrá riesgo de filtraciones por humedad o aguas lluvias al explicar que la base del depósito se impermeabilizará con geomebrana y arcilla compactada para mitigar ese proceso. "El agua que escurra irá hacia unos canales que rodearán el perímetro, se recogerá e irá a una planta de tratamiento", resaltó. 

Actualmente, Minesa adelanta el trámite de la licencia ambiental para el proyecto Soto Norte ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, tras haber realizado una serie de ajustes a su anterior Estudio de Impacto Ambiental, EIA.