En medio de cultivos de papa y maíz han sido observados. Su cola blanca resalta frente al color gris o pardo que cubre el resto de su cuerpo. Entre los surcos se pasean indefensos en busca de alimento. La espesa bruma les sirve de cómplice para pasar casi inadvertidos ante los humanos. 

Sin embargo, ese camuflaje natural no ha sido suficiente. En la vereda Montoya, del municipio de Ventaquemada (Boyacá), sus habitantes aseguran haberlos visto. Ellos se consideran, de hecho, damnificados por la presencia de esta especie de mamífero, al que culpan de comerse sus siembros. 

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En su hábitat natural: el páramo de Rabanal, la comida escasea y esto ha obligado a los animales a buscar la hierba, las plantas, las hojas, las raíces y los tallos de los que se alimentan, en las fincas cercanas. Fenómenos como la expansión de la frontera agrígola y el acaparamiento de tierras en zonas de reserva ambiental, no les ha dejado otra opción a los venados de cola blanca. 

Los venados de cola blanca habitan principalmente en los páramos y bosques. Foto: Corpoboyacá. 

Para evitar que los campesinos lleguen a herirlos e incluso a matarlos, la Corporación Autónoma Regional de Chivor (Corpochivor) decidió emprender una serie de acciones como, por ejemplo, sensibilizar a las comunidades sobre su importancia ecosistémica con el objetivo de promover su cuidado y conservación.

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"Nuestros profesionales han adelantado labores de educación ambiental con diferentes grupos de la población, entre ellos, con las instituciones educativas de San José de Gacal, Montoya y Matanegra, para enseñar a niños, jóvenes y adultos sobre cómo actuar en caso de avistamiento del venado y las acciones a desarrollar para el ahuyentamiento del mismo", indica Fabio Guerrero Amaya, director general de Corpochivor.

Funcionarios de Corpochivor se han reunido con estudiantes de diferentes escuelas de Ventaquemada para hablar sobre la importancia ecosistémica del venado de cola blanca. Foto: Prensa Corpochivor. 

Esta autoridad ambiental fue enfática al señalar que este espécimen no representa ningún peligro para la población humana ni animal doméstica, al no ser un depredador o una especie agresiva. Al contrario, la corporación informa que se trata de un mamífero que permanece alerta a lo que sucede a su alrededor, que reacciona rápidamente a señales de peligro y huye con gran agilidad.

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"Es importante decirle a la comunidad que este tipo de especie de fauna silvestre no genera ningún riesgo, pero sí queremos hacerles una invitación para que nos ayuden a protegerlo, a cuidarlo, a que no le suministremos alimentos y no lo agredamos. Si lo vemos lo mejor es ahuyentarlo, pues él tiene su hábitat natural dentro del páramo. Adicionalmente se le recomienda a los campesinos prevenir el ingreso a los perdios por medio de cercas, al igual que ubicar diferentes espantapájaros o varios banderines de colores muy vivos o que tengan brillo y suenen dentro de los cultivos", apunta Guerrero. 

Con los habitantes de varias veredas se han desarrollado socializaciones sobre la necesidad de proteger a esta especie de mamífero. Foto: Prensa Corpochivor. 

El funcionario hizo un llamado a la gente a reportar a la corporación el avistamiento para tomar las medidas pertienentes. "Con su ayuda estamos formando territorio", comenta. 

Corpochivor sugiere, también, usar silbatos, cornetas y otros sonidos para que se alejen, así como olores amargos. Un repelente casero se puede preparar -según la corporación- usando ajo, huevo, ají y agua, al que además se le puede agregar sustancias como azufre o amoníaco. 

Estas recomendaciones se hacen extensivas a los 25 municipios en que conforman la jurisdicción de Corpochivor. Se trata de Almeida, Boyacá, Campohermoso, Chinavita, Chivor, Ciénega, Garagoa, Guayatá, Guateque, Jenesano, La Capilla, Macanal, Nuevo Colón, Pachavita, Ramiriquí, Santa María, San Luis de Gaceno, Somondoco, Sutatenza, Tibaná, Tenza, Turmequé, Umbita, Virachá y Ventaquemada.