Un extraño sonido al interior de una caja de cartón llamó la atención de los agentes de la Policía. La duda los asaltó y por esa razón les solicitaron a las personas que la transportaban y que hacía unos minutos habían hecho parar para pedirles su identificación, que la abrieran. 

El calor era intenso en el corregimiento de Doradal, en el municipio de Puerto Triunfo (Antioquia) ese día. Al observar lo que había adentro, se sorprendieron. Eran seis pequeños loros (Psittacidae), también conocidos como papagayos, recién nacidos, que intentaban darse calor pegando sus cuerpos unos a otros. 

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Tras adelantar las respectivas acciones policivas contra las personas que los llevaban y que iban a comercializarlos, dieron aviso a la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare) para que se hiciera cargo de estas aves que, ignorantemente, en muchas ocasiones, son adquiridas para tener como mascotas en los hogares.  

El equipo técnico de esa autoridad ambiental procedió a trasladar a los animales al Centro de Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre de esa corporación, ubicado en el municipio de El Santuario. 


Los loros cumplen un papel ecosistémico importante como dispersadores de semillas. Foto: Cornare. 

"El proceso de rehabilitación de este tipo de especies es bastante complicado y largo, ya que se trata de reemplazar a la mamá y enseñarles a las crías cómo son los comportamientos propios de su especie", sostuvo David Echeverri, coordinador del Grupo Bosques y Biodiversidad de Cornare. 

El funcionario agregó que otro gran reto es tratar de que no se apeguen a las personas para que no puedan ser adoptados como mascotas. "El tema de la alimentación también es complicado, pues deben ir tratando de asimilar la comida que habitualmente pueden encontrar en el medio natural. En sí, es un proceso dispendioso y muy incierto porque algunas aves pueden reaccionar muy bien a todas las actividades de rehabilitación que se les hagan, pero habrá otras que no, entonces esos serán animalitos que estarán condenados a vivir en cautiverio de por vida", mencionó.

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El profesional de Cornare hizo énfasis, además, en otro aspecto no menos importante. Sostuvo que la mayoría de este tipo de animales que permanecía en cautiverio eran incapaz de reproducirse, situación que ponía aún más en riesgo la subsistencia de la especie.  

"Vamos a darlo todo con el equipo técnico, un grupo de profesionales muy apasionado por su trabajo, para intentar salvar estos loros y liberarlos con el tiempo en un entorno natural", aseguró. 

Echeverri afirmó que este tipo de aves eran muy valiosas para la salud de los ecosistemas, ya que además de ser unos grandes dispersadores de semillas, también servían como alimento para otros grupos de especies, permitiendo que la cadena alimenticia se produjera adecuadamente. "Hay, por ejemplo, una especie de palma cuyo fruto únicamente se lo come esta especie, por lo que si desaparecen estas aves, es posible que las palmas también o no habría quién controlara su proliferación", dijo.  

Frente a los padres de estas crías, Echeverri explicó que habitualmente eran atacados, ahuyentados o asesinados. "Los nidos son construidos por las aves en la parte alta de los árboles y lo que la gente tradicionalmente hace es tumbar el árbol para coger el nido. A veces, cuando logran cazar a los padres vivos, también los comercializan", explicó.  

Para el funcionario existe todavía mucha información que se desconocía en el país en lo referente al tráfico de fauna. No obstante, sostuvo que la incautación de loros en Antioquia no es tan frecuente como sí lo era en otras partes del país. "Tristemente el tráfico ilegal continúa, pese a la pandemia, pero acá, a partir de toda una labor educativa exhaustiva, se ha venido reduciendo; sin embargo, no podemos bajar la guardia", expresó. 

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Echeverri finalmente instó a entender que estos procesos de recuperación y rehabilitación eran demasiado complejos. "En muchos casos, cuando son animales que provienen de maltratos o llevan años siendo sometidos a los comportamientos humanos, la situación se dificulta, no es imposible, pero es cuestión de tiempo y de un esfuerzo muy continuo para que se pueda dar", puntualizó. 

Desde Cornare hicieron un llamado a la comunidad a no comprar ni comercializar fauna silvestre y, en caso de darse cuenta, a denunciar con las autoridades.