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AFP

Este año el subcontinente indio ha sentido toda la fuerza del monzón, época de lluvia que se extiende entre junio y septiembre.

Ese país, con sus 1.250 millones de habitantes, fue el país más afectado, con más de 1.000 muertos registrados en cinco estados del país.

Las inundaciones arrasaron particularmente Kerala, región turística en el sureste del país, y provocaron el desplazamiento de cientos de miles de personas.

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El año pasado, el monzón había dejado 667 muertes en India.

En Nepal contabilizaron 87 muertos, según las cifras del gobierno, entre ellas una mujer y ocho niños que fallecieron por un derrumbe en una aldea aislada.

En el océano índico, las lluvias torrenciales mataron a 24 personas y dejaron 175.000 personas sin techo en Sri Lanka.

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Este balance marcó un baja importante respecto a los 224 muertos en las inundaciones del año pasado en la isla.

Para evitar un nuevo balance tan mortífero, las autoridades organizaron este año evacuaciones preventivas de unas 750.000 personas que vivían en zonas de riesgo.

En Bangladés, al menos 29 personas murieron en las inundaciones y los deslizamientos de tierra.