Cuando se habla de vida silvestre se hace referencia a aquellas especies que viven en forma natural a lo largo y ancho de un territorio, en agua dulce o en el mar. Inclusive, algunos pueden vivir cerca de las casas de las personas en pequeños parches boscosos, lagunas, ríos o charrales.

El 4 de julio se declaró como el día internacional de la vida silvestre en junio de 1989. El consejo de Administración del Programa de las Naciones para el Desarrollo (Pnud) lo hizo frente a un hecho histórico: el 11 de julio de 1987 la población mundial había alcanzado los 5.000 millones de personas. Una cifra, sin duda, que ponía en peligro la supervivencia de muchas especies silvestres. La proporción para los expertos era: más gente, más necesidades, más demanda, más peligros para la vida silvestre. 

La fauna silvestre puede encontrarse en cualquier tipo de ecosistema, en desiertos, bosques tropicales, alta montaña, ríos, mares, entre otros. El factor diferencial es que son especies animales y vegetales que no se encuentran en contacto con la presencia humana.

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De acuerdo a un estudio de 2014 del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), se cree que en el planeta hay más 8,74 millones de especies, de las cuales, alrededor de 6,5 millones están en la tierra y 2,2 millones en las profundidades de los océanos.

Según António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, “en el día mundial de la vida silvestre, promovemos la concienciación sobre la extraordinaria diversidad de la vida marina y la importancia crucial de asegurar esos servicios para las generaciones futuras”. Su apreciación hace referencia al tema principal que se conmemoró el 3 de marzo, es decir, la vida silvestre marina. 

La historia del Día de la Vida Silvestre

La suerte de las especies silvestres del mundo estará muy pronto en las manos de la siguiente generación. La necesidad apremiante de mejorar las medidas para garantizar la supervivencia de las especies silvestres en sus hábitats naturales debe impartirse de generación en generación y la juventud debe tener la oportunidad de comunicar los objetivos de conservación a una sociedad más amplia.

El 20 de diciembre de 2013, la Asamblea General de la ONU, en su 68º periodo de sesiones, decidió proclamar el 3 de marzo como el Día Mundial de la Vida Silvestre mediante una resolución con el objetivo de concientizar acerca del valor de la fauna y la flora salvajes. 

La fecha elegida marca el aniversario de la aprobación en 1973 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, de sus siglas en inglés), la cual juega un destacado papel en la protección de la especies frente al comercio internacional.

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Previamente, el 3 de marzo había sido designado como Día Mundial de la Vida Silvestre en una resolución de la Conferencia de las Partes en la CITES, en su 16ª reunión celebrada en Bangkok del 3 al 14 de marzo de 2013. La resolución, copatrocinada por el Reino Unido y Tailandia, informaba de las conclusiones de la reunión a la Asamblea General de la ONU.

La secretaría de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), en colaboración con otros organismos de la ONU, puso en marcha la celebración del Día Mundial de la Vida Silvestre.  Sin embargo, el 4 de julio, también se hace un llamado similar. Y esta fecha es emblemática desde hace tres décadas. 

Con 183 Estados miembros, la CITES sigue siendo una de las herramientas más poderosas del mundo para la conservación de la biodiversidad a través de la regulación del comercio de la fauna y la flora silvestres.

Las especies silvestres más amenazadas en Colombia

La pérdida del hábitat, el cambio climático y la caza furtiva forman parte de los riesgos más alarmantes que enfrentan las especies silvestres hoy en día. La caza furtiva y el tráfico de especies silvestres son actualmente las amenazas más inmediatas para muchas especies, ya sean carismáticas o no. 

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En Suramérica, 4.445 especies se encuentran en riesgo de extinción, y en el caso de Colombia esta cifra es de 1.203 especies. 173 se encuentran en peligro crítico, 390 en peligro y 640 especies en categoría vulnerable. 407 corresponden a especies de animales y 796 a especies de plantas. Hoy en el Día de las Especies Amenazadas, una celebración que inició en Estados Unidos en 2006, hay razones suficientes para unirse y manifestar respeto por la fauna nacional.

Según WWF-Colombia, en 2017 estas eran las especies de fauna silvestre en mayor peligro:

Tortugas marinas

Seis de las ocho especies de tortugas marinas pasan por los mares y playas de Colombia. Se trata de las tortugas verde (Chelonia mydas) (EN), carey (Eretmochelys imbricata) (CR), caná (Dermochelys coriacea) (VU), gogó (Caretta caretta), golfina (Lepidochelys olivacea) (VU) y negra (Chelonia agassizii) (EN). Todas ellas están en peligro de extinción debido a la contaminación, la utilización de carey, el consumo de huevos y la destrucción de su hábitat.

Tití cabeciblanco (Saguinus oedipus)

Fue declarada en peligro en 1973 y desde ese momento el comercio ilegal ha aumentado sus condiciones de amenaza. En Colombia se encuentra entre el río Atrato y el río Magdalena, en los departamentos de Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, y el Noreste Antioqueño. La destrucción de su hábitat es el principal peligro en el país para esta especie que puede producir más de 40 vocalizaciones para comunicarse con sus familias. (CR)

Oso de anteojos (Tremarctos Ornatus)

También es conocido como oso andino por su hábitat: los bosques andinos localizados a más de 2.000 m.s.n.m. Es el único oso de Suramérica (Venezuela, Ecuador, Bolivia y Colombia) y en el país se estima una población cercana a los 8.000 osos. Según el Programa para la Conservación en Colombia del Oso andino, la principal amenaza para la especie es la expansión de la frontera agrícola. (VU)

Manatí del Caribe (Trichechus manatus) 

Se encuentra en las costas del Caribe, desde el sureste de los Estados Unidos, México, el océano Atlántico en las Antillas y en las costas del norte de Sur América. En Colombia, está en el Caribe, la cuenca del Orinoco y parte del río Magdalena: desde Puerto Berrío, Antioquia hasta Bocas de Ceniza y el Canal del Dique. Una de sus principales amenazas es la cacería por parte de pescadores. (EN)

Danta o Tapir centroamericano (Tapirus bairdii) (EN)

Su población es escasa y se tiene registro del Parque Nacional Natural Los Katíos como su principal hábitat. Sin embargo, en el pasado enero se vieron algunas dantas en el Magdalena medio depués de 20 años de no tener registro del mamífero. La Danta habita en regiones selváticas húmedas y se alimenta de hierbas, hojas y raíces. Hoy las especies de la familia de Tapirus se encuentran amenazadas.

Jaguar (Panthera Onca) (NT) 

 Es el felino más grande del continente americano. Su población en el mundo se ha reducido en un 45% y en países como Estados Unidos, El Salvador y Uruguay está declarado como extinto. En Colombia, las poblaciones más grandes de jaguares se encuentran en el Amazonas, la Orinoquia, Chocó y el Caribe.

 Puma (Puma concolor) (LC por la UICN, NT en categoría nacional). 

 Ya no se encuentran poblaciones de esta especie en el 40% del área total de lo que eran sus hábitats en Latinoamérica. En Colombia se encuentra en la Amazonía, los Llanos, el Chocó y los Andes montañosos por encima de 2.000 m.s.n.m. Es el segundo felino más grande de colombia después del jaguar.

Cóndor de los Andes (Vultur gryphus) (NT) 



Es una de las aves emblemáticas de Suramérica, pero se estima que en el país su población no supera los 60 individuos, ubicados solo en ecosistemas por encima de los 3.000 m.s.n.m. La comercialización de sus plumas y la cacería son algunas de sus principales amenazas. Además del Cóndor, en Colombia hay 71 especies de aves en riesgo.

 Delfín rosado (Innia geoffrensis) (DD, Datos insuficientes) 

 Hace parte de las dos especies, con el delfín gris, que habitan en la Amazonía y Orinoquía. En una expedición realizada en 2017 que recorrió 1. 600 kilómetros del río Putumayo solo se encontraron 395 delfines rosados, una cifra muy baja si se compara con datos obtenidos en otros países de Suramérica. La cacería y la extracción ilegal de oro que transforman su hábitat son las principales amenazas.

Iguana (Iguana Iguana)

 No está evaluada por la UICN, sin embargo, es la tercera especie más traficada ilegalmente en Colombia. Según el Instituto Humboldt y distintas autoridades ambientales nacionales, 11.882 iguanas fueron decomisadas entre 2005 y 2009. El principal motivo del tráfico ilegal en el caso de esta especie, es la alta demanda de sus huevos para algunas temporadas del año.