Una nueva mortandad de ballenas se volvió a producir este año. Esta vez las víctimas quedaron varadas en el sur de las lejanas islas de Chatam, al sur de Nueva Zelanda. 

Allí cerca de un centenar de ballenas piloto o calderones (Globicephala melas) y tres delfines murieron encallados en las playas de este archipiélago, ubicado a unos 500 kilómetros al este de la isla del Sur, lo que dificulta las operaciones de salvamento, según el Ministerio de Conservación de ese país. 

Jemma Welch, funcionaria de esa cartera ministerial, sostuvo que 69 ballenas estaban ya muertas cuando llegaron las autoridades encargadas de la protección de la fauna salvaje.

Le sugerimos:  EN IMÁGENES: Llegaron 3.000 ballenas jorobadas al Pacífico colombiano

De igual manera, señaló que otros 28 cetáceos de esta especie fueron sometidos a eutanasia. Welch explicó que las autoridades se vieron obligadas a tomar una decisión porque la mayoría de los animales parecían muy cansadas y se temía, además, que fueran a ser víctimas de los tiburones blancos que se podrían ver atraídos por el incidente.

Entre las ballenas piloto que fueron sacrificadas también se cuentan otras dos que habían quedado varadas el pasado lunes


Los rescatistas intentan llevar a aguas profundas a las ballenas luego de que quedan encalladas. Foto: BRODIE WEEDING / BRODIE WEEDING/THE ADVOCATE / AFP

La comunidad maorí organizó una ceremonia en honor al "alma" de las ballenascuyos cadáveres se dejarán en la playa para que se descompongan de forma natural.

Hechos como estos ya habían ocurrido en las islas Chatham. En 1918, por ejemplo, se registró un varamiento masivo con más de 1.000 cetáceos

Este año ya se han registrado varios varamientos de ballenas piloto. A mediados de octubre, 18 cetáceos murieron encallados en las costas de la localidad neozelandesa de Coromandel, en la Isla Norte, mientras que en septiembre más de 380 ejemplares perecieron en otro varamiento en Tasmania (Australia)

Le puede interesar: La impactante imagen de una ballena "tragándose" un león marino

El calderón puede alcanzar hasta seis metros de largo y es una especie muy extendida en las aguas neozelandesas. Según la  Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) no existen datos suficientes para determinar el grado de amenaza en el que se encuentra este mamífero que se ve amenazado, además de los varamientos, por la caza para su carne, la cual es comercializada en algunas áreas de Japón, principalmente a lo largo de la costa central del Pacífico y en otras regiones del mundo, como las islas Feroe. 


Aún no existe una explicación científica sobre la ocurrencia de este tipo de varamiento de ballenas en el mundo. Foto: HANDOUT / TASMANIA POLICE / AFP

La contaminación de los océanos es otra de las amenazas, ya que estas ballenas son muy susceptibles a algunos contaminantes  como el cadmio y el mercurio.

Aunque los científicos llevan estudiando estos varamientos desde hace décadas, todavía se desconocen las razones que llevan a los cetáceos a desviarse de su ruta hacia aguas poco profundas. 

Lea también: Ocho lugares para observar ballenas en Colombia

Según los investigadores, los globicéfalos podrían desviarse siguiendo a un miembro del grupo enfermo. Las condiciones metereológicas o la presencia de depredadores podrían también llevarlos a desviarse, así como la contaminación por ruido. 

*Con información de AFP.