Todo empezó un día cualquiera cuando Daniel Rubio vio a su hijo jugar con uno de sus juguetes, como cualquier otro día. Pero esta vez le llamó la atención que al niño solo le interesaba la cuarta parte de todos los que tenía a su alrededor. 

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Esta situación, sin embargo, no le pasa únicamente al hijo de Daniel. La sociedad de consumo ha hecho que la mayoría de las familias vean la necesidad de comprarles juguetes a los niños constantemente, pero estos los dejan a un lado cada vez que llega uno nuevo o simplemente cuando entran a otra etapa de desarrollo y les deja de interesar. 

Nueve de cada diez juguetes terminan en la caneca y la mayoría de ellos con pilas, plástico, metales u otras partes altamente contaminantes. Foto: Pixabay

El promedio dice que en menos de un mes los niños se aburren de usar los juguetes que tienen y, aunque muchos optan por donarlos o regalarlos a un niño que sí lo quiera, otros tantos deciden simplemente botarlo a la basura. Estudios incluso han arrojado que nueve de cada diez juguetes terminan en la caneca y la mayoría de ellos con pilas, plástico, metales u otras partes altamente contaminantes. 

Otros, como el Informe sobre el Juego Infantil en España de ALDI, expuso que el 52 por ciento de los niños de ese país le ponen atención a sus juguetes nuevos entre entre uno y siete días. Una cifra que aunque no es en Colombia, permite tener una idea aproximada de la situación. 

En otras palabras, se convierte en un círculo que solo genera un gasto económico innecesario para las familias y un impacto negativo al medio ambiente.

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A raíz de esto Daniel llamó a María José Rubio, su hermana, quien justo en ese momento estaba conceptualizando una economía circular alrededor de artículos de bebés. Así nació en 2019 Toynovo, una iniciativa que busca conectar a las personas que prefieren alquilar juguetes, con quienes ya habían comprado y no sabían qué hacer con ellos. Todo con el fin de frenar la compra, el consumo, la acumulación y el desecho masivo de estos objetos.

Además, los hermanos Rubio entendieron que el juego, más allá de ser un mecanismo de entretención y diversión es, ante todo, un motor de desarrollo para su creatividad y habilidades. Es por eso que la idea no es quitarle los juguetes sino saberlos usar de una manera consciente y medida.

“Toynovo existe para que niños y niñas estimulen su creatividad e imaginación. Tenemos la misión de acompañar a niños y padres a jugar diferente, con sentido”, explica Daniel.

Economía circular

Se trata un modelo de economía circular que transforma el consumo de juguetes en un modelo sostenible, además de ayudar a que los papás sean creativos a la hora de jugar. A su vez, la idea es que sea accesible para todos y que reduzcan el gasto económico que normalmente destinaban para una enorme cantidad de juguetes.

Quienes estén interesados en participar pueden entrar a www.toynovo.com para registrarse y conocer más. Foto: Página Toynovo

Las familias se pueden suscribir —suscriptores— por un mes, tres, seis o hasta un año. Mensualmente los niños reciben en la puerta de su casa dos juguetes de acuerdo con su edad, gustos y habilidades. Por ejemplo para gatear, caminar, contar, u otros para desarrollar su motricidad. Toynovo se encarga de asesorar a los suscriptores a la hora de elegir los juguetes para que escojan los más adecuados para su hijo. 

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Otras familias —los consignadores— que no quieren recibir juguetes y ya no saben qué hacer con los que tienen, pueden arrendárselos a Toynovo y recibir un ingreso por este préstamo.  

La plataforma conecta ambas partes para que puedan entregar o recibir, según sea el caso, los juguetes. Todo bajo un estricto control de calidad, reparación, reemplazo de pilas y hasta desinfección, pues todos los juguetes que llegan de las casas pasan por la planta de procesamiento para revisar que todo esté perfecto para volver a circular. 

Impacto

Con esta economía circular los juguetes se aprovechan 15 veces más, evitando la producción e importación de aproximadamente siete juguetes por niño en promedio. Así, la plataforma ha evitado la compra de más de 2.450 juguetes al año. En otras circunstancias estos terminarían en la basura contaminando al planeta, pues la mayoría pueden tardar más de 100 años en descomponerse. 

La compra masiva de juguetes incrementa los desechos tóxicos y los cuales tardan hasta más de 100 años en descomponerse. Foto: Pixabay

Apoyando este sistema, las familias, además, logran un ahorro importante. Normalmente quienes compran cerca de siete juguetes al año para su hijo pueden gastar más de un millón de pesos, mientras que con la suscripción anual, que es de 438.900 pesos, recibirán 24 jueguetes al año. 

La plataforma está dirigida a familias que tengan hijos entre cuatro meses y hasta nueve años. Para entrar a esta alternativa de economía circular pueden registrarse y suscribirse en www.toynovo.com, en donde también deberán completar una encuesta para que Toynovo sepa las necesidades del niño.