Llega la temporada seca y con ella los dolores de cabeza para los pequeños, medianos y grandes ganaderos del país. El intenso calor, acrecentado en ocasiones por fenómenos como El Niño, produce que los pastizales se sequen y comience a escacear el alimento para el ganado. 

La situación no solo genera una baja en la productividad de los animales, sino gastos adicionales para los campesinos que se ven obligados a invertir recursos en suplementos alimenticios. 

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Ante esta problemática, muy frecuente y especialmente acentuada en algunos departamentos como Cesar, Huila, Córdoba, Sucre, entre otros, Carlos Andrés Fernández Muñoz, magíster en ingeniería de alimentos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), sede Manizales, se dio a la tarea de buscar soluciones. 

Finalmente, luego de una ardua investigación, el profesional encontró respuestas en los residuos papeleros. Se percató que éstos se podían constituir en una alternativa para alimentar el ganado lechero en esas zonas del país donde los episodios de sequía son más severos.


Las altas temperaturas, sumadas a las heladas, provoca que los pastizales se quemen y las vacas se queden sin alimento. Foto: Agencia de Noticias / Universidad Nacional. 

"De las prácticas industriales del papel se generan grandes cantidades de residuos lignocelulósicos –sobrantes o subproductos de bajo valor agregado– para obtener energía, los cuales suponen contaminación ambiental, debido a que gran parte de estos se eliminan mediante la combustión de biomasa", indicó Fernández. 

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Como parte de la investigación se realizó un análisis preliminar de la calidad nutricional de este subproducto, en el cual se encontró que contienen bajos niveles de nitrógeno, valores medios de digestibilidad de la materia seca, altos niveles de fibra vegetal y fibra ácida, y algunos minerales como calcio, magnesio, sodio, cobre y zinc, que son de alto valor en las dietas para rumiantes.


La investigación permitió corroborar que los residuos del papel sirven como alimento para las vacas. Foto: Agencia de Noticias / Universidad Nacional. 


El magíster realizó un experimento con tres niveles de inclusión de papel en la dieta: 0, 10 y 20%,
en nueve vacas Holstein en lactancia, con 40 días posparto y un promedio de 26,3 kg de leche/animal/día, durante 6 semanas. Además, evalúo la aceptación y afectación en la producción y composición de la leche, cambio en el peso vivo y la condición corporal de las vacas. 

El mejor resultado se obtuvo con inclusiones del 20% de los residuos de papel mezclados con melaza o glicerol, y se determinó que este no afectó la producción ni la calidad de la leche y tampoco la condición corporal de los animales que participaron en el estudio.

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De hecho, con la adición de glicerol y melaza se evidenció un aumento en el consumo del producto entre 0,53 y 0,42 kilogramos de materia seca/animal/día, que corresponden a un consumo del 41 y 33% de la materia ofrecida.

Así se realizó el tratamiento de los residuos

Para el tratamiento de los residuos de papel, el investigador realizó un tratamiento químico denominado organosolvente, en el que se mezclan solventes orgánicos o acuosos con un catalizador ácido, con el fin de aumentar la digestibilidad del producto en las vacas.

“Este proceso químico es eficaz, ya que mejora de la digestibilidad o la ingesta. Además, es económico si se compara con el valor nutritivo mejorado, no es tóxico para los animales y el ambiente, y no es de manejo peligroso ni corrosivo para la maquinaria”, explicó el investigador.


Los experimentos permitieron determinar que el consumo de comida con base en residuos de papel no deterioran la calidad del la leche. Foto: Agencia de Noticias / Universidad Nacional. 

En esta misma línea se conoce la investigación del zootecnista George Jaime Tenjo, de la UNAL, sede Bogotá, quien propuso que las 100 toneladas de residuo de papel que deja al día una empresa se conviertan en alternativa de alimentación para vacas lecheras de Ubaté (Cundinamarca).

En su propuesta, el investigador habla de una ración compuesta por el 15% de los residuos de papel y el 85% restante de comida convencional.

*Con información de la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia.