Con el suelo deshaciéndose bajo el peso de los edificios, sus cimientos cada vez más frágiles por la extracción de agua de las capas freáticas, y el nivel del mar en pleno ascenso, Yakarta se ahoga y pronto desaparecerá, por lo que el gobierno indonesio decidió cambiar la capital.

Al ritmo actual, un tercio de la ciudad podría desmoronarse y acabar bajo las aguas para 2050, según expertos medioambientales. Pero aunque deje de ser la capital de Indonesia, gran parte de sus 10 millones de habitantes están condenados a permanecer en la megápolis.

Como respuesta a estos males, a los que se suman sus endémicos atascos, la polución y el riesgo sísmico, las autoridades anunciaron en mayo que este año decidirían el emplazamiento de una nueva capital política.

La elección de la nueva ubicación podría ser inminente, según los medios indonesios, lo que no impedirá que Yakarta, situada en la isla de Java, siga siendo la capital económica del país.

"El proyecto de relocalizar la capital es serio. Ya está decidido", declaró esta semana el presidente indonesio, Joko Widodo. La parte más amenazada de la ciudad es el norte, donde barrios enteros pegados a la costa se van hundiendo bajo el nivel del mar.

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"Con cada inundación me echo a temblar", admite Rasdi, propietario de un puesto de comida. "En 2007 casi me ahogo. Todo lo que poseía se lo llevó el agua y tuve que empezar de cero", recuerda desde su vivienda, cerca del puerto.

La cimentación de esta ciudad, construida sobre marismas, cerca de la confluencia de 13 ríos y afluentes, se ha visto afectada por la mezcla de mala planificación urbana y un desarrollo fulgurante, con nuevos edificios y rascacielos creciendo a marchas forzadas. 

Además, al no disponer de red de suministro de agua, los barrios del norte de Yakarta -sus habitantes y también las industrias locales, se abastecen en las capas freáticas (acuíferos submarinos cercanos a la superficie del suelo).

"Aquí me quedaré" 

En consecuencia, algunas zonas de Yakarta se hunden cada año hasta 25 centímetros, el doble de la media mundial en grandes ciudades costeras. Algunas partes de la ciudad se encuentran actualmente a cuatro metros bajo el nivel del mar y millones de personas se encuentran a merced de la catástrofes naturales.

Y es que si las inundaciones ya son frecuentes en la temporada de lluvias, el fenómeno se va a agravar con la subida del nivel del mar debido al cambio climático.

Una simple mirada permite medir la magnitud del problema: en el paseo marítimo solo queda el esqueleto de una mezquita abandonada, en parte sumergida. Mientras, las carreteras aparecen cubiertas de grandes charcos y la planta baja de muchas viviendas ya no es habitable.

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Las autoridades locales buscan desesperadamente soluciones: ya se han aprobado un proyecto de construcción de islas artificiales en la bahía, que serviría de muro de contención del mar de Java y un muro costero, aunque nada garantiza que vaya a resolver el problema.

Los muros de cemento construidos en el distrito de Rasdi y otros barrios en riesgo ya se están agrietando, incapaces de contener el agua que va infiltrándose. "Construir muros no es una solución perenne", advierte Heri Andreas, geólogo del Instituto de Tecnología de Bandung.

El principal culpable, en su opinión, es la extracción excesiva de agua subterránea; sin una red de suministro, no habrá forma de resolver el problema, aduce.

Venecia, Shanghai, Nueva Orleans o Bangkok son otras ciudades que se están viendo amenazadas por el agua, pero la capital indonesia no ha reaccionado lo suficiente, considera el especialista.  Tomar ciertas medidas "es caro", reconoce, "pero si miramos las consecuencias, valdrá la pena". 

A la espera, la resignación parece en ocasiones la única respuesta.  "Estoy preocupado, pero no puedo hacer nada", resume Rastini, de 40 años, que rasca el caparazón de las almejas que extraen los pescadores locales. "Desde que soy un niño vivo aquí. Y aquí me quedaré", aseguró.