El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es la principal institución financiera multilateral de América Latina y el Caribe. Su objetivo, dice, es promover el desarrollo y reducir la pobreza otorgando préstamos y apoyando la implementación de reformas estructurales de los países de la región. Sin embargo, organizaciones de la Sociedad Civil, comunidades campesinas, pueblos étnicos, hemos cuestionado el modelo de desarrollo planteado por el banco, denunciando los impactos negativos ambientales, sociales y en los derechos humanos.

Hace algunas semanas el gobierno de los Estados Unidos postuló a un candidato para la presidencia del Banco. La nominación ha generado una discusión sobre la posibilidad de que el nuevo presidente de la no sea latinoamericano y los posibles impactos al sistema multilateral de la región. El proceso de elección ocurre en un medio de crisis social y económica para Latinoamérica que se agrava por la pandemia de la covid-19, pero también ocurre en un momento en que el Banco está actualizando su marco de políticas socioambientales. En este contexto ¿Podemos esperar que la nueva presidencia genere cambios reales y favorables para los pueblos y comunidades de Colombia y América Latina?

Estados Unidos es el país con mayor poder de voto en el Banco (30% del total)1, por ello tiene altas posibilidades de obtener la presidencia, consiguiendo el apoyo de otros gobiernos como el de Colombia y Ecuador que ya anunciaron su respaldo al candidato norteamericano. Esta movida muestra el interés de este país por ganar espacio frente a otros poderes como China que tiene una presencia importante en Latinoamérica por sus asociaciones estratégicas y el capital financiero que ha movilizado. Recordemos que el gobierno estadounidense lanzó en diciembre de 2019 la iniciativa ‘América Crece‘ cuyo objetivo es promover la inversión del sector privado en proyectos de energía e infraestructura en la región. En ese sentido, la postulación al BID parece estar acorde con la promoción de esta agenda.

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Ahora bien, las posturas en contra de la candidatura argumentan que esta nueva agresión del gobierno de Estados Unidos al sistema multilateral porque rompería con la regla ‘no escrita’, pero convenida entre los países miembros, de tener siempre un presidente latinoamericano liderando la
entidad2. Para las organizaciones sociales, que están excluidas del proceso de elección, la postulación genera preocupaciones debido a que la administración actual de los Estados Unidos ha demostrado una falta de compromiso con la protección ambiental y los derechos humanos.

Pero la candidatura de Estados Unidos no es la única. Costa Rica y Argentina también han propuesto candidaturas. En ese sentido, es importante evaluar los resultados del BID luego de 60 años de operaciones y en cabeza de presidentes latinoamericanos y discutir sobre las condiciones que debería tener la nueva presidencia latinoamericana para generar un cambio real en el banco.

Hasta el momento el banco ha financiado un total de 4391 proyectos principalmente en los sectores de agricultura y desarrollo rural, reformas del estado, transporte, agua y energía3. En los últimos 15 años el BID apoyo proyectos como la Hidroeléctrica Ituango en Antioquia o la carretera Mocoa - San Francisco en Putumayo, donde los principales afectados han sido los pueblos indígenas, pueblos negros y campesinos. Además, el cambio de presidencia también ocurre en un momento en el que el Banco está cambiando su marco de políticas sociales y ambientales, denominadas salvaguardas, políticas que regirán en los próximos años los proyectos financiados por la institución. Organizaciones de la sociedad civil hemos exigido que este nuevo marco tenga un compromiso claro sobre las responsabilidades del Banco con los derechos humanos, con los derechos de los pueblos étnicos y que garantice que sus proyectos generaran beneficios reales más allá de “no causar perjuicios"4 .

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Es por ello que debemos seguir construyendo alternativas al desarrollo que plantean este tipo de instituciones financieras, incluyendo las propuestas que se han dado desde las diferentes organizaciones sociales en los territorios y presionando para que se piense otro tipo de proyectos que tengan un trato diferente con la naturaleza y las comunidades.

Las emergencias actuales requieren de una presidencia del BID que esté dispuesta a plantear un modelo diferente de desarrollo para el panorama de crisis socioecológica de la región. La nueva presidencia debería tener un compromiso claro en adoptar las medidas necesarias para afrontar los efectos del cambio climático, respetar la autonomía de los pueblos y de los derechos humanos, la transparencia y la rendición de cuentas, también un claro compromiso con la equidad de género y la representatividad de las mujeres y géneros diversos. Por ahora no es claro que podamos esperar un cambio real que vaya hacia esa dirección.

1. https://www.iadb.org/es/acerca-del-bid/capital-social-y-poder-de-voto%2C1352.html
2. https://www.eltiempo.com/uploads/files/2020/06/18/Declaracion%20de%20expresidentes%20latinoamericanos %20ante%20anuncio%20de%20Estados%20Unidos%20sobre%20futura%20presidencia%20del%20Banco%20Interamericano%20de%20Desarrollo%20-Junio%2018%20de%202020-.pdf
3. https://www.iadb.org/es/proyectos