La covid-19 ya ha dejado más de un millón de contagiados y más de 100.000 muertos en el mundo. Paradójicamente y producto del aislamiento obligatorio en cuarentena, esta situación le ha dado un descanso a la naturaleza; en redes sociales se puede ver cómo los animales aprovechan que los humanos están encerrados para salir a las calles a pasear por espacios que antes eran suyos.

Osos palmeros, zarigüeyas, aves, zorros, delfines han quedado captados por las cámaras de personas de Casanare, Bogotá, Neiva y la costa caribe, situación igual a la de las decenas de países que están en confinamiento, para evitar que el virus cobre más vidas.

Sin embargo ese respiro no lo ha podido tomar la selva amazónica colombiana, lugar donde hay registradas más de 13.433 especies de plantas y animales que hoy ven en peligro su supervivencia por la deforestación que mafias han intensificado en época de cuarentena para quemar y tumbar árboles.

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La corporación ambiental de esta región, Corpoamazonia, dijo en un comunicado hace unos días que las mafias están aprovechando estos tiempos de confinamiento obligatorio para talar bosque principalmente en los municipios de Cartagena del Chairá y San Vicente del Caguán, en Caquetá, sitios de presencia y trabajo de la Iniciativa Interreliogiosa para los Bosques Tropicales IRI-Colombia, en donde ya se han establecido equipos para acompañar el proceso de construcción de los Planes de Desarrollo Municipal y la voz del Consejo Territorial de Planeación Municipal, además de diálogos con los Concejos Municipales, para construir junto con la comunidad, propuestas de políticas públicas que protejan los Bosques Tropicales, detenga la deforestación, en equilibrio con las aspiraciones de los moradores en la zona. 

Preocupa que la situación se salga de control para las autoridades, toda vez que en los últimos días el sistema de información de Sinchi, reveló, que en estas dos poblaciones hubo más de 1.300 puntos de calor, lo que seguramente reflejará en un par de semanas la entrada de cientos de cabezas de ganado, pues la ganadería extensiva hoy en día es la principal causa de deforestación en el Caquetá.

Los bosques tropicales son un regalo irremplazable, y muestran la naturaleza en su belleza más vibrante y exquisita. Proporcionan alimentos, refugio, medios de subsistencia, medicamentos y agua limpia, a miles de millones de personas. También son la mejor solución climática que tenemos. Si se protegen y se restauran, los bosques tropicales pueden brindar una contribución indispensable al desarrollo sostenible. Sin embargo, están en grave peligro.

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Esta es unas de las razones por las que el trabajo de IRI-Colombia, se ha venido intensificando en estos dos municipios, en donde juntas, las religiones y los credos con presencia en Cartagena del Chairá y San Vicente del Caguán, entre otros municipios, trabajan para poner fin a la deforestación, mediante el llamado de urgencia del liderazgo, la autoridad moral y la influencia sin paralelo de las religiones y las comunidades religiosas, para proteger los bosques tropicales restantes del planeta.

En Cartagena del Chairá dos semanas atrás se reunieron más de 150 líderes religiosos, presidentes de juntas de acción comunal y rectores de escuela de la zona rural (Remolino del Caguán, La primavera en la “Y”) 6 horas y media de viaje por río, donde se logró el compromiso de trabajar unidos para superar la crisis de la deforestación y para actuar como defensores efectivos de la protección de la selva tropical y de los derechos de los pueblos indígenas como sus guardianes.

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Pero esta tarea debe ser tangible para las comunidades campesinas. Por eso IRI Colombia busca establecer puentes entre las comunidades y la institucionalidad por medio de la incidencia política, además del sector privado, para generar alternativas económicas y así detener este flagelo ambiental, que ya se hizo común en estas regiones, al estar, en los últimos tres años, en las primeras posiciones de deforestación nacional.

Es por esto que desde la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales hacemos un llamado urgente a las autoridades ambientales, para que ejerzan un control efectivo frente a aquellos que aprovechando el tiempo de cuarentena obligatoria, deforestan sin pudor; y a la comunidad en general para aumentar la conciencia pública sobre la gravedad de la crisis de la deforestación, que es la condición previa para sobrevivir como planeta.