Desde hace varios años, es claro para los samarios que los tres ríos que abastecen de agua al Distrito Turístico –Piedras, Manzanares y Gaira- no dan abasto con los 2500 litros por segundo que demanda la ciudad. También saben que la infraestructura del sistema de acueducto es obsoleta e insuficiente para suministrar agua en cantidad y calidad a los ciudadanos, gracias a las pérdidas de agua por fugas de la tubería y conexiones ilegales.  Al problema se adiciona la sobreexplotación de agua subterránea, la cual está siendo contaminada con vertimientos y lixiviados provenientes de las redes de alcantarillado, además de las sales de la cuña marina. 

La problemática se hace más preocupante si se piensa que parte del agua captada para el consumo de la ciudad, también se requiere para soportar otras demandas al interior de las cuencas abastecedoras; entre ellas, el abastecimiento de la población rural, las demandas ecoturísticas y agropecuarias, y la cantidad de agua necesaria para que los ecosistemas y la biodiversidad puedan subsistir. Todo lo anterior, visto desde la dinámica de un ciclo anual, en el cual la lluvia, los aportes de agua subterránea, las demandas del ecosistema, y la variabilidad climática juegan con la oferta hídrica de las cuencas, y por ende con la expectativa de los samarios de tener agua potable permanente en sus casas.

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El problema de desabastecimiento de agua de Santa Marta, nos lleva a reflexionar que la toma de decisiones del abastecimiento de la ciudad, debe basarse en un conocimiento profundo sobre la dinámica del agua de las fuentes actuales y potenciales, la forma en la cual el agua se relaciona con los servicios ecosistémicos que las cuencas ofrecen y en los procesos de manejo y gobernanza que los usuarios de agua le han dado a esta.

Para poder llegar a ese punto, se debe tener información cuantitativa que permita establecer las dinámicas del agua, de la calidad de la misma, de las variables ecológicas que dependen de esta, y de las demandas de la población. La generación de esta información, con un accionar interdisciplinario y una visión articuladora es lo que se denomina monitoreo ecohidrológico. Esto es indispensable para poder guiar la toma decisiones sobre futuras intervenciones (captaciones, vertimientos, obras hidráulicas) en las cuencas abastecedoras, buscando que se pueda desarrollar el uso sostenible del recurso sin afectar su biodiversidad, poblaciones rurales y sus sistemas productivos.   

Esta visión, es a la que el Fondo de Agua de Santa Marta y Ciénaga, le está apostando para contribuir a solucionar el problema del agua en la ciudad. Para llegar a ello, tiene de aliados al Instituto Javeriano del Agua (IJA), The Nature Conservancy (TNC), Ideam, Universidad del Rosario, Fundación Salva tu Río y Essmar, entre otras.

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Esta alianza ha dado como resultado el desarrollo del plan de monitoreo hidrometeorológico y de calidad del agua para el río Gaira, la adecuación del Canal Chimila (río Gaira) como fuente de abastecimiento complementaria, y el desarrollo de un proyecto en curso del Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina, liderado por la Universidad del Rosario. Estos proyectos son el punto de partida de una estrategia de gestión de recursos que busca diseñar e implementar redes de monitoreo ecohidrológico para todas las cuencas que potencialmente puedan abastecer al Distrito Turístico de Santa Marta y a la población rural que habita en dichas cuencas.