Las personas que nos beneficiamos de estos espacios naturales podemos llegar a pensar que los ecosistemas estratégicos son espacios que se mantienen en un estado prístino, tranquilo, sin disturbios, en los que la flora y la fauna son exuberantes y la presencia humana es prácticamente imperceptible y la verdad es que esto no es así.

Los ecosistemas estratégicos colombianos tienen problemas como el aumento de la frontera agrícola, la desforestación, la minería ilegal y los cultivos ilícitos, todo esto en contextos de alta pobreza con una presencia del Estado que tiene que mejorar.

Estos problemas tienden a crecer con el tiempo y de no actuar sobre los mismos, hará que la sociedad colombiana se vea en serios problemas para cumplir con sus necesidades básicas en el mediano y largo plazo.

Si la situación anterior fuera descrita a un Power Ranger, el o ella la entenderían perfectamente bien. El problema sería un villano, que en la medida en la que avanza el capítulo, se va volviendo más fuerte y eventualmente, cuando el grupo de héroes de ropa colorida pegada al cuerpo tiene al villano casi que derrotado, este por obra de la malvada Rita Repulsa, crece de una forma desmedida y empieza a acabar con todo lo que encuentra a su paso.

Es en este punto que la gestión de los ecosistemas estratégicos se hace muy similar a los Power Rangers. Como primera medida se reconoce un enemigo gigantesco que no puede ser combatido con las mismas herramientas que cuando era pequeño, en este caso, los Power Rangers se montaban en varios robots muy elegantes que eran más pequeños que su adversario y posteriormente a través de una acción coordinada, se convertían en un gran robot que ultimaba al villano bajo un fondo musical bastante pegajoso.

Los robots pequeños son herramientas de gestión como, por ejemplo, los esquemas de Pagos por Servicios Ambientales, el ordenamiento territorial, la delimitación de ecosistemas y áreas protegidas, los impuestos ambientales, el apoyo en reconversión productivas, las reservas de la sociedad civil y el comando y control.

Los Power Rangers nos enseñan que un problema no puede ser resuelto con una sola herramienta y que la unión hace la fuerza, por lo tanto, es clave que las diferentes instituciones que tienen de alguna forma a su cargo la gestión de ecosistemas estratégicos conozcan las herramientas que les da la normativa colombiana, esto quiere decir, entender cuando es pertinente su uso, cuáles son sus posibilidades y sus limitaciones, cuáles son sus requisitos técnicos y presupuestales y qué instituciones deben jugar algún papel en su implementación.

Es clave también que las instituciones entiendan cómo las diferentes herramientas pueden funcionar de forma conjunta, por ejemplo, ecosistemas como el bosque seco tropical pueden ser beneficiados por esquemas de Pagos por Servicios Ambientales que se financien no solo con fuentes públicas, también con fuentes que se deriven de requisitos asociados al licenciamiento ambiental como la tasa por uso de agua y las compensaciones por pérdida de biodiversidad, esto dando cumplimiento a procesos de zonificación ambiental que desarrollen autoridades ambientales para mantener estructuras ecológicas principales de centros urbanos cercanos.

Finalmente es clave que, al igual que los Power Rangers, las instituciones públicas actúen de forma coordinada, de manera que cada esfuerzo y recurso que se invierta en el territorio sea cada vez más eficiente. Esto incluye no solo a las instituciones del Sistema Nacional Ambiental, también a instituciones del sector agrícola, minero, sociedad civil y sector privado.

Lo anterior es a todas luces una tarea titánica porque hacer converger intereses y procedimientos de diferentes instituciones es muy complejo, sin embargo, esa es la única forma en la que el Estado colombiano podrá combatir los complejos problemas que golpean a los ecosistemas estratégicos, para poder de esta forma ser sostenible en el corto, mediano y largo plazo.