Lentamente Alessandro Breda bajaba de una montaña del Parque Natural Adamello- Brenta en Trentino, en el norte de Italia. De un momento a otro se detiene y voltea a mirar hacia atrás. De repente de en medio de unos árboles de pino mugo sale un enorme oso pardo. Al observalo el niño de 12 años decide continuar, pero acelera levemente su paso.   

El novio de la mamá del menor, Loris Calliari, que viene unos metros más adelante, decidió grabar el momento en el que se observa cómo Alessandro da una lección de aplomo y sangre fría para mantener el control. De no haber sido así, esta situación hubiese podido terminar en tragedia. El video, que Calliari compartió en sus redes sociales, se volvió viral. 

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"Dale, lo estás haciendo bien. No le des la espalda", le indicaba Calliari al niño, que pese a estar asustado, nunca perdió la calma, salvo cuando su abuela, que lo esperaba abajo, se dio cuenta de lo que ocurría y comenzó a gritar. En ese instante Alessandro la conminó a detenerse y callar. 

A pesar del intimidante momento, el niño no botó al suelo la bolsa blanca en la que recolectó los brotes de pino mugo durante la caminata familiar que tuvo lugar el pasado domingo 24 de mayo por Los Dolomitas (cadena montañosa) y en la que lo acompañaban, además, su mamá y otros familiares, quienes decidieron salir a recoger brotes para hacer jarabe. 

Pero el comportamiento de Alessandro no fue casual. El menor sostuvo en una entrevista con la emisora italiana RAI que hacía poco había visto un video sobre cómo comportarse si se encontraba un oso y así actuó en consecuencia. Por eso mantuvo la calma, no gritó y se alejó lentamente, como recomendaban los expertos. "Aprendí que si gritas, el oso se agita y se vuelve mucho más agresivo", manifestó Alessandro.

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Marco Galaverni, director científico de WWF Italia, afirmó en una entrevista con el diario The New York Times, que este tipo de encuentros eran raros en los Alpes, especialmente a tan corta distancia. Aseguró que el oso con el que se encontró Alessandro no se había comportado de manera agresiva y que era simplemente curioso acerca de lo que el niño llevaba en la mano. "Cuando un oso se siente agresivo, lo deja bastante claro", expresó Galaverni para quien el riesgo real para el niño en ese instante era relativamente bajo.

En esa región, de casi 600 millas cuadradas, que incluye el parque natural, pueden existir entre 82 y 93 osos. En esa área los conflictos entre osos y humanos son muy pocos.