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BBC

Tras dos semanas de travesía en velero por el Atlántico desde Europa hasta América, Greta Thunberg se verá obligada a hacer el mismo viaje, pero a la inversa.

La joven activista medioambiental sueca es una de tantas afectadas por el cambio de sede de la próxima cumbre mundial del clima prevista entre el 2 y 13 de diciembre.

La COP25 se celebrará finalmente en Madrid, después de que Chile rechazara acogerla por las protestas existentes en el país desde hace varias semanas.

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Ante este cambio de planes, Thunberg -que este viernes participó en la huelga por el clima en Los Ángeles, Estados Unidos- se enfrenta ahora a la tarea de decidir cómo viajar hasta España.

Las opciones en su caso son reducidas, ya que se niega a viajar en avión por su impacto ambiental o en grandes transatlánticos, que producen un cantidad similar de gases de efecto invernadero.

Por ello, pidió ayuda a sus casi tres millones de seguidores en Twitter para encontrar un transporte de regreso a Europa.

"Ahora que la COP25 se ha trasladado oficialmente de Santiago a Madrid, necesitaré algo de ayuda. Resulta que me he cruzado medio mundo en sentido contrario", tuiteó.

"Necesito encontrar una forma de cruzar el Atlántico en noviembre. Si alguien me pudiese encontrar algún transporte, le estaría agradecida".

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Ante esa petición, la tarde de este viernes la ministra para la Transición Ecológica de España, Teresa Ribera, usó la misma red social para ofrecerle ayuda a la joven.

"Querida Greta, sería estupendo tenerte aquí en Madrid. Has hecho una travesía larga y nos has ayudado a todos a tomar conciencia, abrir la mente y mejorar nuestras acciones".

"Nos encantaría ayudarte a cruzar el Atlántico de regreso. Estoy abierta a ponerme en contacto para hacerlo posible", escribió Ribera.

Videoconferencia o buques de carga

Thunberg también utilizó Twitter para volver a enviar todo su apoyo al pueblo de Chile y mostró su tristeza por no poder visitar Centroamérica y Sudamérica en esta ocasión, como tenía previsto.

"Pero por supuesto lo importante no soy yo, mis experiencias o a dónde me gustaría viajar. Estamos en una emergencia climática y ecológica", subrayó.

Greta Thunberg en DenverThunberg se ha convertido en fuente de inspiración para distintas generaciones preocupadas por el cambio climático. Foto:bGETTY IMAGES vía BBC. 

Entre las muchas respuestas recibidas a su petición de ayuda, algunos tuiteros le recomendaron participar en la cumbre por videoconferencia o bien optar por volar en avión esta vez.

"Los aviones hacen la ruta "sí o sí", es decir, aprovecha y saca una plaza; siempre queda alguna vacía, van a gastar el mismo combustible", se lee en uno de los mensajes.

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También le invitaron a embarcarse en un buque portacontenedores que vaya igualmente a realizar la ruta en esas fechas, o bien unirse al grupo de jóvenes ecologistas Sail to the Cop que se dirigían a Chile desde Holanda en velero, y a quienes la noticia del cambio de sede de la cumbre los sorprendió en Brasil.

Otros le aconsejaron desplazarse por tierra hasta Alaska para cruzar el estrecho de Bering y recorrer después toda Europa hasta Madrid, o incluso sumarse al viaje previsto por un barco cargado de vehículos de Tesla desde San Francisco hasta Zeebrugge, Bélgica.

Viaje sin emisiones

Thunberg se desplazó desde Reino Unido hasta Estados Unidos el pasado agosto a bordo del Malizia II, una embarcación de alta velocidad de 18 metros de eslora construido para participar en carreras alrededor del mundo.

Durante 14 días, la joven sueca recorrió el Atlántico junto a su padre en este velero, propiedad de la familia real de Mónaco, y en cuya tripulación se encontraba como cocapitán el tercer hijo de Carolina de Mónaco, Pierre Casiraghui.

El Malizia II contaba con las condiciones más elementales: no había duchas, cocinas o privacidad para necesidades básicas o el aseo.

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Tras su llegada a Nueva York, Thunberg participó en la apertura de la cumbre del clima en las Naciones Unidas, donde pronunció un apasionado discurso en el que acusó a los líderes mundiales de omisión y traición frente al cambio climático.

El viaje se realizó emitiendo la menor cantidad posible de emisiones de CO2 para concienciar sobre lo que ella considera una "dañina repercusión medioambiental" por parte de los viajes en avión.

Esto fue posible gracias a que el Malizia II, de última tecnología, genera su propia energía sin necesidad de combustibles fósiles, utilizando para ello paneles solares y turbinas subacuáticas.