La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), creada en 2011, se ha vuelto una de las instituciones más cuestionadas del país. La gestión de su director, Fernando Iregui, ha sido duramente criticada por el otorgamiento de controvertidas licencias que ponen en peligro recursos naturales como en La Macarena y el Valle del Cocora.

Iregui también fue muy cuestionado por la implementación de las famosas licencias exprés, que muchos consideran que rebajaron los estándares de las licencias y permitieron irregularidades de contratistas en varios proyectos.

El nombramiento de Luis Gilberto Murillo como ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, a finales de abril, prometía un revolcón en la institución. El funcionario es partidario de que la Anla vuelva a ser parte del ministerio y que se tenga un control directo sobre el otorgamiento de licencias.

Ante el cambio de ministro, Iregui presentó su renuncia a la dirección. Fuentes cercanas al Ministerio de Ambiente admiten que su salida fue aprobada por Presidencia. Por su parte, Murillo nombró como nuevo director a Rodrigo Suárez Castaño, quien se desempeñaba como director de Cambio Climático del Ministerio. La decisión fue bien recibida por sectores ambientalistas, por la trayectoria técnica de Suárez y su falta de afiliación política.

Todo parecía saldado hasta que, el 27 de mayo, la periodista Darcy Queen trinó que el cambio de mando en la Anla estaba en duda. Sin embargo, Suárez se encontraba realizando empalme con la administración anterior. Esa misma semana se reveló un audio que ponía en evidencia posibles prácticas clientelistas para la asignación de contratos en la Anla. 

La confusión aumentó aún más con los rumores de presiones políticas para la escogencia del director de la entidad. Al parecer, el vicepresidente Germán Vargas Lleras y su partido Cambio Radical no estaban contentos con la asignación de Suárez por su aparente independencia. La Anla es crucial para el trabajo de Vicepresidencia, ya que es determinante para el avance de la locomotora de la infraestructura que impulsa. Tanto el Polo Democrático como el Partido Conservador instaron a que se respetara el designio del ministro de Ambiente.

Sin embargo, las tensiones se mantuvieron. A pesar de que el nombramiento ya había sido confirmado y anunciado en una resolución oficial, no lograba concretarse. Ayer, los rumores de la molestia del ministro se intensificaron. Fuentes cercanas indicaron que estaba dispuesto a renunciar si no se ratificaba a Suárez en el puesto.

Finalmente, Murillo habló esta mañana ante los medios de comunicación. En una improvisada rueda de prensa confirmó que no renunciaría y que Suárez se quedaría en Cambio Climático (Vea la resolución). Esta tarde, luego de conversaciones entre los implicados, se decidió que Iregui continuará al frente de la Anla, a pesar de que ha presentado su renuncia en repetidas ocasiones.

Fuentes cercanas a Presidencia, que prefirieron no ser citadas, le contaron a Semana Sostenible que Santos prefirió evitar conflictos con Vicepresidencia  y que hizo uso de sus cualidades persuasivas para convencer a Murillo de que este no era un asunto para poner en riesgo la que puede ser una buena gestión al frente de la cartera ambiental. Se espera que en las próximas horas se dé la confirmación oficial de la ratificación de Iregui al frente de la Anla.

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