"Hoy estamos presentando oficialmente nuestra propuesta para hacer realidad la Reserva Thomas van der Hammen. Una gran idea de los ambientalistas que se puede mejorar, se puede hacer más grande". Con estas palabras, el secretario de Planeación de Bogotá, Andrés Ortiz, inició la rueda de prensa en la que detalló los planes de la Alcaldía para esta zona forestal ubicada en el norte de la ciudad.

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Desde la terraza de un edificio de oficinas ubicado dentro de la reserva, y rodeado por decenas de invernaderos, el funcionario explicó los aspectos fundamentales de la intervención que están planeando sobre este terreno de cerca de 1.400 hectáreas que conecta los Cerros Orientales con el río Bogotá. Una iniciativa que desde el comienzo de la administración de Enrique Peñalosa ha causado múltiples polémicas por los impactos ambientales que podría generar sobre uno de los pocos espacios verdes que aun subsisten en la ciudad.

Lo que hoy es la zona de Reserva Thomas van der Hammen es una franja de terreno ubicada en el borde norte de la ciudad, en las localidades de Suba y Usaquén. Nació en 1999 gracias a una resolución del Ministerio de Ambiente de la época que, tras acoger el concepto de un panel de expertos urbanistas y ambientalistas, decidió que por su importancia ecológica debía destinarse a la conservación y no a la expansión urbana, como pretendía el entonces alcalde Enrique Peñalosa.

Como se trataba de una zona transformada por infraestructuras educativas, agrícolas y residenciales, se decidió que debería implementarse un Plan de Manejo Ambiental que restaurara paulatinamente sus ecosistemas y los convirtiera en uno de los parques urbanos más grandes del continente. Sin embargo, este proceso ha avanzado muy poco hasta la fecha, lo cual ha sido el sustento de uno de los argumentos más usados por Peñalosa para defender su intervención sobre la Reserva: que es un potrero con vacas y que solo existe en el papel.

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Por eso, 17 años después de esta batalla perdida, Peñalosa vuelve a la carga con una nueva iniciativa de expansión urbanística sobre esta zona. Este lunes, tras 14 meses de estudios y muchas controversias, la Alcaldía radicó ante la Corporación Autónoma Regional su propuesta para redelimitar la Reserva van der Hammen. El documento de más de 1.200 páginas presenta un proyecto que, en palabras de la administración, será "la restauración ecológica más ambiciosa de la historia".

La propuesta de Peñalosa habla de una reserva más grande, pues pasaría de las 1.396 hectáreas a 1.710. En ese sentido, ampliaría las áreas destinadas a la restauración de 634 hectáreas contempladas en el Plan de Manejo Ambiental vigente a 1.104 en la nueva versión. Así mismo, las áreas públicas pasarían de las 535 hectáreas que existen actualmente a más de 1.435.

Para la administración distrital este proyecto lograría la conectividad ecológica entre los Cerros Orientales y el río Bogotá, un propósito que no está asegurado en las actuales circunstancias. "Permite no solo conservar, sino también recuperar el humedal Torca Guaymaral, el humedal la Conejera y la quebrada Salitrosa. El Bosque de Las Mercedes será parte de un gran espacio natural de 136 hectáreas, 12 veces el área actual", se lee en el documento.

La propuesta presentada a la CAR no contempla la presencia de urbanizaciones residenciales al interior de la Reserva. Sin embargo, se solicitará la sustracción de 104 hectáreas para la construcción de vías con pasos de fauna "que garantizarán la conectividad de las especies, evitarán que la movilidad colapse en el norte y comunicarán a la ciudad con la región". Además de esto, en el plan están contempladas 274 hectáreas destinadas al funcionamiento de los colegios y los clubes ya existentes y otras 225 para la creación de parques públicos.

Por último, según Peñalosa todo esto le saldrá gratis a la ciudad. El proyecto contempla un mecanismo financiero similar al que se está usando en Lagos de Torca, donde los propietarios ponen sus tierras en un fideicomiso y reciben a cambio parte del dinero que pagan los constructores por el derecho a edificar en otras zonas de la ciudad. "Las áreas nuevas de la ciudad deberán ser financiadas por los dueños de la tierra a través de este mecanismo, sin recurrir a recursos públicos".

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Así, tras varios meses de especulaciones y debates, finalmente se conocieron los detalles del plan que Peñalosa tiene para la Van der Hammen. Ahora el turno es de la CAR, cuyo Consejo Directivo tendrá que emitir un concepto sobre la conveniencia de este proyecto para la ciudad. Mientras se conoce esta respuesta, para la que no hay un plazo fijado por ley, lo único cierto es que la Alcaldía sigue adelante con su proyecto y que el futuro de esta importante zona de reserva sigue estando en suspenso.