78 millones de niños viven en esclavitud en Asia y el Pacífico.

Kailash Satyarthi nació el 11 de enero de 1954 en Madhya Pradesh, estado central de la India; su vocación por ayudar a niños víctima de trabajos forzados y esclavitud, nació cuando tenía seis años, un día que vio a un niño de su edad limpiando zapatos a las afueras de su escuela. Veinte años después, cuando tenía 26, dejó su carrera como ingeniero electrónico y fundó Bachpan Bachao Andolan (Movimiento para Salvar la Niñez), una organización dedicada a rescatar niños de situaciones de esclavitud moderna, en el mundo entero.

Desde sus comienzos Satyarthi ha creído que para salvar niños hay que estar dispuesto a enfrentarse a sus captores. Por eso, todos los empleados de su organización viajan con él y rescatan infantes de circos, fábricas, canteras y casas donde son explotados día y noche a cambio de exonerar a sus padres de deudas.

Esta pasión fue la que lo llevó a ser una de las cabezas de la marcha global contra el trabajo infantil en 1990, evento que buscaba crear consciencia sobre la situación en la que viven millones de niños. Así mismo, a mitad de los años noventa fundó RugMark, empresa que se dedica a marcar organizaciones que hacen alfombras sin usar niños en su cadena productiva.

Hoy, Satyarthi ha concentrado sus esfuerzos en rescatar niñas-esposas que son vendidas a sus maridos para pagar deudas de sus padres y que, en un 60 por ciento de los casos, mueren en la noche de bodas o dando a luz entre los ocho y 13 años de edad. (Vea: Los hombres de verdad no compran niñas)

Un trabajo que rompe huesos

Satyarthi sabe que todo tiene un precio. Pero para él rescatar un niño vale cualquier peligro. “A mí me han roto una pierna, la cabeza, la espalda y un hombro mientras intentaba rescatar niños”, cuenta Kailash. Y el peligro no solo es para él: “He perdido a dos de mis colegas en este trabajo. A uno le dispararon en la cabeza y al otro lo golpearon hasta que murió. Este no es un juego fácil”.

Sin embargo, él ve su trabajo como una prueba que todos debemos pasar para luchar contra este tipo de problemáticas. En un artículo del diario británico The Guardian Satyarthi afirma que “Esto es un reto a largo plazo, pero la esclavitud es inaceptable. Es un crimen contra la humanidad. No lo digo en términos legales solamente, también habló moralmente. Creo que no podemos, no debemos tolerar que ningún niño pierda su libertad”.

La esclavitud infantil en el mundo

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el número de niños sometidos a trabajos forzados ha disminuido de 246 millones a 168 entre 2000 y 2014. Sin embargo, esta cifra sigue siendo alarmante.

Asia y el Pacífico siguen teniendo la mayor cantidad de niños esclavos, casi 78 millones, pero el áfrica subsahariana es la región donde más niños viven esclavizados, 59 millones a la fecha. En Latinoamérica y el Caribe hay 13 millones, mientras que en el este y norte de África hay 9,2 millones.

La agricultura sigue siendo el sector donde más niños están trabajando, con la enorme cifra de 98 millones. Esta industria es seguida por la de servicios en la que trabajan 54 millones de niños. 

El 10 de octubre de 2014, día en que Satyarthi y Malala ganaron el Nobel de Paz, la OIT publicó un comunicado en el que reconocían la labor de ambos por su “lucha contra la explotación de niños y jóvenes en el mundo”.

De la misma forma, La OIT reconoció el esfuerzo de Satyarthi por buscar una educación de calidad para todos los niños del mundo y por ser parte del comité para la educación de Naciones Unidas. Guy Ryder, director general de la OIT, escribió el recuerdo más importante que tiene de Satyarthi: “Nunca olvidaré ese día de 1998 en que Kailash llegó con un grupo de niños que había rescatado a la Conferencia internacional del trabajo. Fue un momento impactante en el que Kailash, como director de la Marcha global contra el trabajo infantil, llevó a estos niños para que estuvieran presentes ese día, que fue cuando la comunidad internacional dio un paso decisivo para adoptar una nueva Convención contra las peores formas de trabajo infantil”.

Los niños en Colombia

De acuerdo con la última encuesta realizada por el DANE, las ciudades con más casos de niños trabajadores son: Ibagué, Bucaramanga, Sincelejo y Bogotá. En 2013 el número de niños entre los cinco y 17 años que trabajan en Colombia, según el último censo del DANE, ascendió a 1’091.000. De este número 559.000 están en las cabeceras municipales.

Los sectores donde más niños trabajan en el país son comercio, hotelería, restaurantes, agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca. El 49,6 por ciento de los niños que trabajan en Colombia no reciben ninguna remuneración.

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