Los problemas del campo colombiano son tan viejos como complejos. A pesar de que se han escrito miles de páginas tratando de entenderlos y proponiendo opciones para solucionarlos, lo cierto es que las condiciones de desigualdad, pobreza y atraso se mantienen casi intactas. Ahora, con la firma del acuerdo de paz con las Farc, se abre nuevamente una oportunidad para transformar esa realidad.

Según la bióloga y profesora universitaria Cindy Córdoba, esta ciencia ambiental puede brindar muchas claves para lograrlo. Como coordinadora del Diplomado en agroecología de la Universidad Nacional desde hace nueve años, Córdoba es una voz autorizada para analizar la situación del campo colombiano y las condiciones que permitirían transformarlo para bien. De eso se trata esta entrevista con Semana Sostenible.

SEMANA SOSTENIBLE: ¿Qué es la agroecología?

CINDY CÓRDOBA: La agroecología es una ciencia ambiental. A veces se entiende que la agroecología solamente tiene que ver con lo biológico o lo agronómico, pero lo cierto es que también tiene que ver con político, lo económico, lo cultural y lo simbólico. En suma, es una ciencia ambiental que estudia los agroecosistemas en sus interacciones complejas, teniendo en cuenta todos esos factores que mencioné anteriormente.

S.S.: ¿Cuál es el panorama de la agroecología en Colombia?

CINDY CÓRDOBA: Está muy poco desarrollada, entre otras cosas porque hay muy pocos incentivos estatales para la investigación y las facultades de agronomía aún manejan perspectivas muy convencionales. Además, hay poca credibilidad en la agricultura ecológica, somos tildados como yerbateros y cosas así. Sin embargo, hay un soporte cada vez más amplio, tanto científico como desde el vínculo con otros conocimientos indígenas y campesinos, que han fortalecido la agricultura ecológica. En países como Argentina, México, Brasil, España y Alemania hay una producción académica muy seria sobre la agroecología y los beneficios que trae frente al cambio climático, la fertilidad de los suelos, el manejo ecológico de plagas y la asociación de cultivos, entre otros aspectos. Aquí todavía estamos lejos de ese nivel.

S.S.: ¿Cómo analiza la situación de la agricultura en el país?

CINDY CÓRDOBA: La agricultura en Colombia ha perdido diversidad con el paso del tiempo. También autonomía. No se produce para las necesidades del país, sino para satisfacer intereses extranjeros.  Estamos importando cerca del 30 por ciento de los alimentos, muchos de los cuales se podrían cultivar perfectamente acá mismo. Además, es una agricultura que se hace bajo relaciones de poder desiguales: pocas personas dueñas de gran cantidad de tierras que sueles ser las de mejor calidad y montones de personas con poca tierra en condiciones fisicas y ecosistemicas muy pobres, tierras de ladera, poco fértiles y de difícil acceso.

S.S.: ¿Y qué decir sobre el paquete tecnológico basado en insumos químicos?

CINDY CÓRDOBA: La agricultura convencional ha marginalizado los conocimientos tradicionales y ese es un factor muy importante, pero las condiciones económicas y políticas son las que están en la estructura de los problemas agrarios de este país. Eso es lo que hay que resolver, porque si seguimos pensando que solo con que las fincas sean diversas y cultiven utilizando fertilizantes orgánicos no va a cambiar nada. Las multinacionales ven en lo orgánico un gran campo de negocio y de hecho ya venden fertilizantes, humus y controladores biológicos de origen natural. El quid del asunto es lo que subyace a la desigualdad de este país.

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S.S.: ¿Por qué dice que usted es una agroecóloga antiagroecólogos?

CINDY CÓRDOBA: Porque muchos agroecólogos que he leído hablan de las relaciones sociales y culturales, pero en los momentos de aplicar sus conceptos en campo solo miden factores ecosistémicos y agronómicos: cuán fértil es el suelo, cómo hacen el control biológico, cuánta biodiversidad tiene una finca, entre otros. Entonces cuando se ven solo esos factores, los otros se naturalizan y en parte se justifican porque no se cuestionan. En la agroecología hay que meter las cuestiones de poder, equidad y pobreza. Eso hay que discutirlo. Las prácticas en la agricultura ecológica son importantes, pero lo que está en el centro es lo político y lo económico.

S.S.: ¿Qué posibilidades le ofrece la agroecología a un país como Colombia?

CINDY CÓRDOBA: Podría ofrecer muchas posibilidades, pero sin políticas públicas, sin incentivos, sin acceso a tierra, pues van a ser limitadas. La agroecología podría servir para atenuar los efectos de la variabilidad y el cambio climático. Se puede cultivar diverso y al tiempo los conocimientos de la gente se mantienen vivos. La diversidad biológica y cultural van de la mano. También ayudaría a tener una producción de ganado más amigable en espacios menores. La agroecología ofrece posibilidades ecosistémicas impresionantes para un país con problemas de degradación de suelos, contaminación de aguas, de salud de la población, pero se va a ver restringida por los problemas estructurales que siguen sin resolverse. Puede que la gente cultive orgánicamente, pero si no tienen dónde venderlos a un precio justo porque se importan alimentos más baratos de otra parte, pues no se logra el objetivo.

S.S.: ¿Es posible que todo un país produzca orgánicamente?

CINDY CÓRDOBA: Un país puede dedicarse a eso perfectamente. Se piensa que como es a pequeña escala y se producen “cosas chiquitas” esto es imposible. Pero la agricultura campesina familiar produce el 70 por ciento de los alimentos que consume la gente en Colombia. Eso es con producción convencional, pero también podría ser ecológica. Si así fuera, se resolverían un montón de problemas. La agroecología aumenta la productividad, que no es lo único, pero sí es muy importante que la gente viva de eso, que no tenga que regalar sus productos. Además serviría para conservar semillas, para proteger la diversidad, para mantener la fertilidad de los suelos, para cuidar el agua. Existe la posibilidad, pero no la disposición política. Y los intereses económicos que no dejan que eso sea una realidad.

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S.S.: Si el contexto es tan adverso para la agroecología, ¿cuál es el objetivo de su trabajo?

CINDY CÓRDOBA: Mi idea es vincular el conocimiento científico con las comunidades. Que las investigaciones no partan de la iniciativa del académico que se le ocurrió que un tema podría ser importante, sino ir a las comunidades y tratar de entender qué aporte se puede dar. No pensando en darles las soluciones a sus problemas, sino en un traspaso de conocimientos, desarrollando investigación participativa que no vea a la gente como un objeto, sino como la protagonista del proceso.

S.S.: ¿Qué puede aportar la agroecología en la adaptación y la mitigación del cambio climático?

CINDY CÓRDOBA: Hay muchas prácticas probadas que sirven para disminuir los efectos del cambio y la variabilidad climática sobre los cultivos. Prácticas como el manejo de la biodiversidad y el manejo orgánico de los suelos hacen que retengan más agua y eso hace que sean más fértiles. Estudios comparativos en fincas agroecológicas y convencionales muestran que las primeras resisten mejor la erosión, no se ven tan afectadas por las plagas y evitan que fluctúen demasiado la temperatura y la humedad.

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S.S.: ¿Puede la agroecología hacer que la gente se las ciudades se interese más en los temas del campo?

CINDY CÓRDOBA: Gracias a la agroecología mucha gente ha empezado a puede cultivar en sus casas. Pero esta ciencia también puede lograr que la gente adquiera una mayor conciencia de lo que comen y que desarrollen un vínculo más directo con los productores.  Es cierto que nadie tiene tiempo para ir cada ocho días a conseguir su comida directamente al campo, pero sí hay espacios en los alrededores de Bogotá en donde funcionan redes de mercados agroecológicos a los que se puede ir a comprar directamente evitando intermediarios. En este tema es muy fácil vinculares porque se trata de la comida, que es una cosa que es diaria y obligatoria para todos.

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