La belleza de Caño Cristales, el río de los siete colores, el “más hermoso del mundo”, depende de la lluvia. Para que las algas que viven en el lecho de rocas muestren esa escala cromática de rojos que las ha convertido en una maravilla natural es necesario que caiga agua del cielo. Sin embargo, ese esplendor se había opacado por un periodo inesperado de sequía que comenzó en agosto pasado.

Históricamente, el régimen de lluvias en Caño Cristales estaba bien definido. De enero a junio era el periodo de sequía y de julio a diciembre el de lluvias. Pero los fenómenos de variabilidad y cambio climático han alterado este equilibrio. Este año, por ejemplo, empezó a llover desde mayo y a comienzos de agosto comenzó la sequía. Esta situación, por supuesto, alteró el comportamiento de las macarenia clavijera, las algas que despliegan su belleza al ritmo del agua.

El turismo también depende de estos ciclos, pues el gran atractivo, aunque no el único, del Parque Natural Serranía de la Macarena donde queda Caño Cristales es observar el colorido paisaje que conforman las algas rosadas, rojas y fucsias con las areniscas amarillas, los cuarzos y el lecho rocoso del río. Por eso, ante la ausencia de las lluvias que sustentan todo el espectáculo, el 27 de agosto pasado Parques Nacionales y Cormacarena decidieron restringir el acceso al afluente.

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Las razones van más allá del tema visual. Como explica Faber Ramos, coordinador del programa de ecoturismo del Parque, “como no hay lluvia, las plantas entran en un periodo de descomposición que puede generar irritaciones en la piel de la gente que entre en contacto con ellas. Además, la presencia humana en ese contexto también puede perjudicar los procesos de reproducción de las algas. Por eso decidimos implementar esa restricción”.

Por fortuna, a mediados de este mes las lluvias retornaron y con ellas la posibilidad de que las plantas resurjan y que el ecosistema vuelva a acoger a los bañistas. De ahí que esta semana dichas levantaran la restricción y permitieran el acceso los distintos espacios del Parque. “Los registros de lluvias en la sierra de la macarena han aumentado, lo que ha favorecido los niveles del caudal del caño y por ende los escenarios turísticos de Caño Cristales y el Mirador Cristalitos”, afirma un comunicado emitido por Parques Nacionales.

No obstante la buena noticia, esta restricción se convierte en un llamado de alerta para el país sobre la manera en que el calentamiento global puede afectar a uno de sus principales atractivos naturales. “Este año la WWF declaró al Parque como una de las cinco zonas más vulnerables al cambio climático y eso ya se está notando. Antes se podían predecir los periodos de sequías y de lluvias, pero ahora eso es una total incertidumbre”, dice Ramos.

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Según él, en ese desequilibrio también influyen varios factores humanos identificables. “Esta zona está sufriendo muchas presiones por la ganadería, los cultivos de coca y los de pancoger. Acá la deforestación está aumentando rápidamente y eso altera los ecosistemas y los ciclos hidrológicos. Las afectaciones a las algas que le dan vida a Caño Cristales son apenas un indicador de lo que está pasando con el clima en este país”, concluye.

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