Por Milton López Tarabochia / Mongabay Latam - Semana Sostenible

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) dijeron adiós a las armas en junio de este año como parte de los compromisos del proceso de paz iniciado con el Gobierno, pero este adiós marcó también el inicio de una pérdida importante de los bosques nacionales. Junto al desarme, también se acordó en La Habana con el presidente Juan Manuel Santos el abandono de las zonas ocupadas por las Farc a lo largo del territorio nacional. Una parte considerable de estos espacios eran bosques.

En el área forestal las Farc representaban una “autoridad ambiental”, según han narrado algunos líderes comunales, que imponía leyes al campesinado sobre la tala de bosques para cultivos o ganadería. Sin embargo, luego de que el Estado llegó tarde para ocupar esos lugares, como han explicado algunos especialistas, la población dispuso del territorio sin que exista control alguno. Semana Sostenible y Mongabay Latam ha reunido cuatro historias que permitirán entender qué está pasando con los bosques en Colombia tras la salida de las FARC y cómo nuevas bandas criminales han aprovechado ese vacío para ganar terreno y ampliar las rutas del narcotráfico, como lo señalan las autoridades.

Destrucción en las puertas de la Amazonía colombiana

La Amazonía de Colombia es la zona más afectada por la deforestación tras la salida de las FARC. Un caso emblemático es lo sucedido en la localidad de La Novia, en el municipio de San Vicente del Caguán, departamento de Caquetá, donde se han deforestado por lo menos 4.000 hectáreas de bosques tropicales desde octubre del 2016.

Al retirarse las FARC, la ampliación de la frontera agrícola para criar ganado, el comercio de madera, los cultivos de uso ilícito y la minería criminal han ido degradando el área forestal. Conoce la historia completa en el siguiente enlace

Las mafias de la deforestación en el Guaviare

Con la desmovilización de las Farc, no solo el campesinado tuvo carta libre para explotar sin control los bosques nacionales, sino que grupos paramilitares y bandas criminales también tuvieron la oportunidad para extender su campo de acción. Así sucedió en el departamento del Guaviare con el Clan del Golfo y Los Puntilleros, este último grupo neoparamilitar derivado del antiguo Bloque Libertadores del Vichada. Se suman a ellos incluso guarniciones disidentes de las mismas Farc que no se alinearon a las negociaciones para la paz.

El narcotráfico y la minería ilegal son los negocios que mantienen con vida a los grupos ilegales mencionados, no es la tala ilegal como se deduciría, ya que según fuentes de la policía colombiana les resulta muy costoso su traslado y deben dejar que la madera se pudra en campo abierto. Entérate de toda esta historia aquí

Los guerreros contra la deforestación en el Caquetá

Caquetá es uno de los departamentos en donde la ganadería ha arrasado con los bosques tropicales. Fueron 23.812 hectáreas de bosque que desaparecieron en el Caquetá, de los cuales más de la mitad fueron ocasionados por la expansión de la frontera agropecuaria, según reportes del Instituto de Hidrometeorología y Estudios Ambientales (Ideam).

Luego del boom de los cultivos ilícitos de coca en la zona, las Farc promovieron en la población la agricultura y la ganadería, pero con su retiro, especialmente la actividad ganadera se descontroló. Ante la gran dimensión del problema ambiental, es la primera vez que el Gobierno ha diseñado una estrategia interinstitucional encabezada por la Gobernación de Caquetá que ha sido denominada como la “Burbuja contra la deforestación”. Los representantes del Estado al conversar con los campesinos descubrieron que el problema va más allá de lo ambiental, también tienen que enfrentar la gran cantidad de años que ha estado ausente el Estado y la falta de servicios básicos de la población. Conoce esta historia aquí

Más de 2.600 especies amenazadas por la deforestación en Colombia

Con el abandono de la lucha armada de las Farc, también se liberaron aquellos espacios naturales donde científicos y conservacionistas no habían podido registrar la biodiversidad colombiana. Con la llegada de la paz tuvieron la oportunidad de conocer el tesoro natural que antes no habían podido estudiar.

De esa manera, se descubrió que la deforestación no solo eliminó hectáreas de bosques, sino que produjo la desaparición de los hogares de más de 2.600 especies de fauna y flora de Colombia, de las cuales 31 especies se encuentran en un estado de amenaza considerable, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Se logró reconocer este impacto en las especies gracias un estudio del Instituto Humboldt que halló una gran coincidencia entre los principales focos de deforestación y los hábitats de las especies. Para conocer los hallazgos del estudio completo ingresa aquí

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