Por: Morgan Erickson-Davis / Mongabay Latam

Hace un mes, había siete especies reconocidas de grandes simios en el mundo. Hoy hay un octavo con el lanzamiento de un estudio que describe una nueva especie de orangután en Sumatra, Indonesia. Esta especie es bastante distinta: el estudio encuentra grandes diferencias en cómo se ve, cómo actúa y cuándo se separó evolutivamente de otros orangutanes.

También puede ser el gran simio con más riesgo a la extinción.

Lo llaman el orangután Batang Toru también Tapanuli, y una vez fue considerado simplemente como una población aislada del orangután de Sumatra. Sin embargo, un estudio realizado por unas tres docenas de investigadores y publicado en la revista Cell Press cuenta una historia diferente.

Los investigadores sospecharon por primera vez que esta población podría ser diferente en el 2011, después de que los estudios genéticos iniciales indicaran que los orangutanes Batang Toru podrían estar más estrechamente relacionados con los orangutanes de Borneo que con otros orangutanes de Sumatra.

“Nos dimos cuenta de que algo raro sucedía”, dijo Erik Meijaard, científico de la conservación con experiencia en antropología y biología, y autor del estudio.

Le puede interesar: La ‘serpiente pene’, una rara especie anfibia

Así que Meijaard y sus colegas se pusieron a trabajar para comparar orangutanes de la población de Batang Toru con los orangutanes de Sumatra y Borneo. Observaron el comportamiento de las diferentes poblaciones, así como también compararon el cráneo de un macho Batang Toru con otros 33 orangutanes machos de una edad similar. También analizaron 37 genomas de orangután para determinar cuándo divergieron las poblaciones en el tiempo evolutivo.

Grandes diferencias

Descubrieron que el cráneo de Batang Toru era notablemente diferente a los demás. Tenía caninos más anchos, una cara más superficial y una mandíbula más estrecha que los orangutanes de Sumatra y Borneo, entre muchas otras diferencias detalladas en el estudio. Sin embargo, el equipo solo tenía un cráneo con que trabajar, de un individuo asesinado en un conflicto con humanos en el 2013, por lo que no pueden estar absolutamente seguros de que estas diferencias tipifican a la población y no son exclusivas del cráneo de muestra.

El cráneo de Pongo tapanuliensis mostró diferencias claras de los cráneos de otras especies de orangutanes. Foto: cortesía de Nader et al, 2017.
Foto: Maxime Aliaga.

“No podemos tener seguridad”, Meijaard dijo a Mongabay. “Pero tampoco podríamos tener total seguridad con 10 especímenes”. Esa es la naturaleza de la ciencia. Dado que es muy poco probable obtener más especímenes en el futuro cercano para una especie tan rara (y también no deseada, ya que no queremos animales muertos), tenemos que trabajar con lo que tenemos”.

No obstante, destacó Meijaard, las diferencias en el cráneo Batang Toru “son reales y probablemente fundamentales para la morfología funcional. No son solo una diferencia de tamaño general”.

Los orangutanes Batang Toru son físicamente diferentes en otras formas, también. Tienen cabello más rizado que sus contrapartes del norte, y un “bigote prominente” está presente en los machos dominantes, de acuerdo con los investigadores. Las hembras tienen barba, a diferencia de los orangutanes de Borneo.

Le recomendamos: Descubren nueva especie de rana de cristal en la Amazonía ecuatoriana

Los orangutanes Batang Toru también son conductualmente diferentes a otras poblaciones. Los investigadores escriben que los machos de Batang Toru tienen llamadas que suenan más alto en tono que los machos de Sumatra. Meijaard dijo que también observaron diferencias en el comportamiento alimentario, y que la nueva especie elige comer plantas “que no se ha visto comer a otros orangutanes comiendo”. Añadió que los orangutanes de Sumatra, Borneo y Batang Toru también parecen construir diferentes estilos de nidos. Sin embargo, agregó que estos dos últimos comportamientos todavía no se comprenden bien, por lo que no se incluyeron en el estudio.

La mayor sorpresa vino cuando el equipo analizó el ADN de 37 orangutanes. A diferencia de los análisis genéticos del 2011 que analizaron solo el ADN mitocondrial, que es comparativamente pequeño y heredado solo a través de la línea materna, Meijaard y sus colegas consideraron el conjunto completo de información genética, o genoma, de 37 orangutanes.

Foto de Maxime Aliaga

Encontraron diferencias claras entre los genomas de las poblaciones de Sumatra, Borneo y Batang Toru. El ADN de Batang Toru era tan distinto, de hecho, que parece que se separaron como especie incluso antes de que los orangutanes de Borneo y Sumatra divergieran. De hecho, el estudio indica que los orangutanes Batang Toru están menos relacionados con los orangutanes de Sumatra que con los de Borneo —una masa de tierra a más de 1000 kilómetros de distancia.

Además, los investigadores descubrieron que la divergencia de Batang Toru ocurrió hace mucho, mucho tiempo, unos 3.4 millones de años.

“Eso fue realmente sorprendente porque esa división es muy antigua y ocurrió entre dos taxones que están a solo unos pocos cientos [kilómetros] de distancia”, dijo Meijaard.

Estaban lo suficientemente cerca como para que el entrecruce entre las poblaciones de Batang Toru y Sumatra aún ocurriera. Los resultados del estudio indican que se produjo cierto flujo de genes entre las especies, antes de disminuir su velocidad hace unos 100 000 años y detenerse en algún momento entre hace 10 000 y 20 000 años. Los investigadores escriben que esto coincide con la erupción del supervolcán Toba hace 73 000 años, una de las erupciones volcánicas más conocidas del mundo que destruyó el hábitat entre las dos poblaciones.

Un futuro incierto

La destrucción del hábitat sigue siendo una gran preocupación para los orangutanes. Esta vez no es por la erupción de un volcán, sino por la expansión del desarrollo humano. Investigaciones previas indican que los orangutanes de Sumatra perdieron el 60 % de su hábitat clave entre 1985 y 2007; y las carreteras, plantaciones agrícolas industriales, minas y las presas continúan destruyendo los bosques que les quedan. La caza furtiva también es un problema importante, ya que los orangutanes a menudo son asesinados para vender a sus bebés en el comercio ilegal de mascotas, o son exterminados por comerse cultivos.

La UICN actualmente clasifica a los orangutanes de Sumatra como En Peligro Crítico. El censo del 2016 estima que existen alrededor de 14 000 individuos en la isla. De estos, los investigadores piensan que menos de 800 pertenecen a la población de Batang Toru, por lo que es la especie de gran simio más rara del mundo. Todos ellos viven en un parche degradado de bosque primario rodeado y dividido por carreteras principales y con carreteras secundarias que presionan el bosque.

Foto de Maxime Aliaga

Los datos de la plataforma de monitoreo forestal Global Forest Watch muestran que su rango perdió aproximadamente 2000 hectáreas de bosque primario en 10 años entre 2005 y 2014, y menos del 6 % está actualmente protegido por el gobierno federal. Una gran concesión maderera ocupa gran parte de la extensión occidental del rango de Batang Toru.

En los últimos años ha surgido una gran y nueva amenaza: la construcción de una planta hidroeléctrica de 510 megavatios. Se dice que es el mayor proyecto hidroeléctrico en Sumatra, la planta y su represa son parte de un esfuerzo a nivel nacional para intensificar la generación de energía frente a un aumento esperado del 9 % en la demanda de electricidad por año. La planta, que se prevé estará operativa en el 2022, estará destinada a 645 hectáreas de tierra a lo largo de un río principal, en una zona con la densidad de orangutanes Batang Toru más alta conocida.

Le sugerimos: Observan directamente cómo una especie se transforma en otra nueva

Los investigadores dicen que, si el proyecto se completa, afectará al 8 % del hábitat de los orangutanes. La planta también ha sido criticada por amenazar con desalojar a las comunidades indígenas de sus territorios ancestrales y dañar el hábitat de otras especies amenazadas.

“Este proyecto… pondría en riesgo las posibilidades de mantener corredores de hábitat entre el oeste y el este, así como también reservas naturales más pequeñas, todas las cuales mantienen pequeñas poblaciones de P. tapanuliensis“, escriben los investigadores.

Además, agregan que debido al pequeño tamaño de la población y a su aislamiento, esta población ha sufrido endogamia, la cual empeorará a menos que las medidas de conservación se “implementen rápidamente”.