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| 2016/04/19

Así están destruyendo a la serranía de La Macarena

En esta región miles de hectáreas de bosque desaparecen por cuenta de la ganadería, los cultivos ilícitos, la palma africana y la infraestructura vial mal planificada. En comparación, la explotación petrolera parece un mal menor.

  • (Foto: Rodrigo Botero)
    (Foto: Rodrigo Botero)
  • La vía entre los municipios de Vistahermosa y La Macarena fue construida en los años 50 por la empresa petrolera Texaco. Hoy es una trocha utilizada por los habitantes de esta región. (Foto: Rodrigo Botero)
    La vía entre los municipios de Vistahermosa y La Macarena fue construida en los años 50 por la empresa petrolera Texaco. Hoy es una trocha utilizada por los habitantes de esta región. (Foto: Rodrigo Botero)
  • En los últimos años, alrededor de esta trocha se han venido tumbando grandes porciones de bosque para sembrar coca. (Foto: Rodrigo Botero)
    En los últimos años, alrededor de esta trocha se han venido tumbando grandes porciones de bosque para sembrar coca. (Foto: Rodrigo Botero)
  • (Foto: Rodrigo Botero)
    (Foto: Rodrigo Botero)
  • (Foto: Rodrigo Botero)
    (Foto: Rodrigo Botero)
  • El intenso verano ha sido aprovechado por algunos habitantes de la región para hacer    quemas indiscriminadas dentro del bosque. (Foto: Rodrigo Botero)
    El intenso verano ha sido aprovechado por algunos habitantes de la región para hacer quemas indiscriminadas dentro del bosque. (Foto: Rodrigo Botero)
  • La quema y la tala del bosque aledaño a la carretera es el primer paso para la apropiación ilegal de terrenos que luego son utilizados para actividades como el cultivo de coca o la ganadería extensiva. (Foto: Rodrigo Botero)
    La quema y la tala del bosque aledaño a la carretera es el primer paso para la apropiación ilegal de terrenos que luego son utilizados para actividades como el cultivo de coca o la ganadería extensiva. (Foto: Rodrigo Botero)
  • Miles de hectáreas de bosque han desaparecido para dar paso a la ganadería extensiva. (Foto: Rodrigo Botero)
    Miles de hectáreas de bosque han desaparecido para dar paso a la ganadería extensiva. (Foto: Rodrigo Botero)
  • Uno de los afluentes de Caño Cristales. La deforestación ya está acechando al “río más hermoso del mundo”. (Foto: Rodrigo Botero)
    Uno de los afluentes de Caño Cristales. La deforestación ya está acechando al “río más hermoso del mundo”. (Foto: Rodrigo Botero)
  • La destrucción de la selva no tiene contemplaciones con las fuentes hídricas. A la izquierda se observa un caño al que le quitaron hasta la última cobertura boscosa de protección. (Foto: Rodrigo Botero)
    La destrucción de la selva no tiene contemplaciones con las fuentes hídricas. A la izquierda se observa un caño al que le quitaron hasta la última cobertura boscosa de protección. (Foto: Rodrigo Botero)
  • A lado y lado de la Marginal de la Selva hay tierra arrasada. En la parte inferior otro caño seco por cuenta de la deforestación. (Foto: Rodrigo Botero)
    A lado y lado de la Marginal de la Selva hay tierra arrasada. En la parte inferior otro caño seco por cuenta de la deforestación. (Foto: Rodrigo Botero)
  • (Foto: Rodrigo Botero)
    (Foto: Rodrigo Botero)
  • La destrucción del bosque se extiende a lo largo de todo el trazado de la Marginal de la Selva. (Foto: Rodrigo Botero)
    La destrucción del bosque se extiende a lo largo de todo el trazado de la Marginal de la Selva. (Foto: Rodrigo Botero)
  • Uno de los pocos fragmentos de bosque que se mantiene a salvo del ímpetu arrasador. (Foto: Rodrigo Botero)
    Uno de los pocos fragmentos de bosque que se mantiene a salvo del ímpetu arrasador. (Foto: Rodrigo Botero)
  • (Foto: Rodrigo Botero)
    (Foto: Rodrigo Botero)
  • La apertura de la carretera ha posibilitado la aparición de empresas de transporte informal que cubren el trayecto entre La Macarena y San José del Guaviare. (Foto: Rodrigo Botero)
    La apertura de la carretera ha posibilitado la aparición de empresas de transporte informal que cubren el trayecto entre La Macarena y San José del Guaviare. (Foto: Rodrigo Botero)
  • Evidencia de la quema y la tala reciente de una gran extensión del bosque a ambos lados de la Marginal de la Selva. (Foto: Rodrigo Botero)
    Evidencia de la quema y la tala reciente de una gran extensión del bosque a ambos lados de la Marginal de la Selva. (Foto: Rodrigo Botero)
  • Evidencia de la quema y la tala reciente de una gran extensión del bosque a ambos lados de la Marginal de la Selva. (Foto: Rodrigo Botero)
    Evidencia de la quema y la tala reciente de una gran extensión del bosque a ambos lados de la Marginal de la Selva. (Foto: Rodrigo Botero)
  • Un puente sin carretera muestra la calidad de las obras que se realizan bajo el auspicio de instituciones estatales como la Gobernación del Guaviare. (Foto: Rodrigo Botero)
    Un puente sin carretera muestra la calidad de las obras que se realizan bajo el auspicio de instituciones estatales como la Gobernación del Guaviare. (Foto: Rodrigo Botero)
  • (Foto: Rodrigo Botero)
    (Foto: Rodrigo Botero)
  • Terratenientes con fortunas de dudosa procedencia están comprando miles de hectáreas y abriendo la frontera agrícola sin que ninguna entidad del Estado tome cartas en el asunto. (Foto: Rodrigo Botero)
    Terratenientes con fortunas de dudosa procedencia están comprando miles de hectáreas y abriendo la frontera agrícola sin que ninguna entidad del Estado tome cartas en el asunto. (Foto: Rodrigo Botero)
  • Para completar el panorama, la Marginal de La Selva divide grandes extensiones de palma africana, las cuales a su vez fueron plantadas en los bordes del Parque Natural Nacional La Macarena.  (Foto: Rodrigo Botero)
    Para completar el panorama, la Marginal de La Selva divide grandes extensiones de palma africana, las cuales a su vez fueron plantadas en los bordes del Parque Natural Nacional La Macarena. (Foto: Rodrigo Botero)
  • (Foto: Rodrigo Botero)
    (Foto: Rodrigo Botero)

A pesar de la decisión de revocar la licencia al proyecto de exploración petrolera a 67 kilómetros de Caño Cristales, muchas voces insisten en que este es apenas uno de los cientos de problemas que aquejan a la Serranía de La Macarena. (Vea: “La licencia en La Macarena es la punta del iceberg de un desastre ambiental en la Amazonia”)

Un sobrevuelo realizado en marzo pasado evidencia la desaparición del bosque para dar paso a actividades con un grave impacto ecológico. La quema y la tala de miles de hectáreas, la apertura de vías sin criterio ambiental y el secamiento de fuentes hídricas tienen en serio peligro la sostenibilidad de este corredor biológico. (Vea: ANLA una crisis de autoridad)

Por un lado está la carretera informal que comunica a los municipios de Vistahermosa y La Macarena (ambos en el departamento del Meta) y que atraviesa el corazón del Parque Nacional Natural La Macarena, una zona de conservación que está siendo invadida por cultivos de coca y ganadería extensiva.

Por el otro, la proyectada ‘Autopista marginal de la selva’ que busca conectar a Ecuador, Colombia y Venezuela, se está convirtiendo en un disparador de impactos negativos sobre la conectividad de este frágil ecosistema. La apertura del trazado de la autopista ha llevado a que grupos armados ilegales realicen quemas indiscriminadas para legitimar su dominio sobre la zona.

Al mismo tiempo, colonos buscan apropiarse de los terrenos aledaños a la carretera para obtener beneficios económicos una vez se termine su construcción. Con ello se está produciendo una apertura masiva e ilegal de la frontera agrícola que ha llevado a grandes terratenientes con fortunas de dudosa procedencia a comprar veredas enteras en el Guaviare. Estos terrenos están siendo utilizados para la ganadería extensiva y para el monocultivo de palma en los límites del Parque La Macarena.

Según Rodrigo Botero, experto ambiental y quien estuvo presente en los sobrevuelos, “muchos de estos fenómenos han sido alentados por la apertura de la carretera. Ese trazado no respeta criterios de infraestructura verde que podrían mitigar los impactos sobre una zona cuyo valor reside en que sirve de conexión entre Los Andes, la Amazonia y la Orinoquia”.

Esta sumatoria de hechos demuestra que esta región, alguna vez ícono de la conservación y el turismo ecológico, está siendo destruida ante la negligencia de las autoridades locales y nacionales que no están en la disposición ni en la capacidad de detener esta catástrofe ambiental.

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