* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

El comportamiento diario de los habitantes de Bogotá tiene en serios aprietos a los 15 humedales y 200 ríos y quebradas de la capital, ecosistemas que sobreviven en medio de una alta proliferación de basuras y aguas residuales e industriales.

La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), entidad encargada de realizar la limpieza en estos espacios naturales, prendió las alarmas por la cantidad de basura que ha recolectado en los corrido de este año.

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Según Cristina Arango, gerente de la EAAB, en 2020 la entidad ha extraído de humedales, canales y alcantarillas cerca de 160.000 toneladas de residuos, cifra equivalente a llenar cuatro veces el estadio El Campín, y la cual incluye animales en descomposición, salas, comedores, neveras, armarios y chasises de autos.

El humedal Juan Amarillo es uno de los más afectados por las basuras arrojadas por la ciudadanía. Fotos: Fundación Humedales Bogotá. 

Retirar lo que se arroja al alcantarillado requiere de 280 operarios de la EAAB y 250 de Aguas de Bogotá, acciones en las que son destinados más de 26.000 millones de pesos cada año. Es importante que los bogotanos seamos más cuidadosos con el manejo de las basuras y tengamos más conciencia sobre la importancia de cuidar los humedales, canales y ríos”, dijo Arango.

Durante la actual temporada invernal en Bogotá, las entidades han atendido cerca de 43 taponamientos de redes que han generado encharcamientos en distintos puntos de la ciudad. “El origen de la gran mayoría de estas emergencias fueron las basuras y escombros que disminuyeron la capacidad de drenaje de las redes”, precisó la gerente del Acueducto.

Colchones y muebles son arrojados en los humedales de Bogotá. Foto: EAAB.

Arango, en compañía del gerente de Aguas de Bogotá Néstor Rodríguez, recorrieron varios puntos críticos por basuras en el humedal La Conejera, ubicado en la localidad de Suba, donde le enviaron un mensaje a la ciudadanía. “La vacuna para las inundaciones es no botar basura al alcantarillado, humedales y quebradas de la ciudad.

Además de los impactos en la movilidad de la ciudad que generan los encharcamientos y el riesgo de inundaciones, el arrojo de las basuras a los humedales y ríos incrementan los malos olores y la contaminación del agua afectando la flora y fauna de los ecosistemas. 

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En los últimos seis años, Aguas Bogotá ha recolectado de canales y quebradas más de 602.000 metros cúbicos de residuos, y en los 15 humedales más de 500 metros cúbicos, interviniendo 1.300 hectáreas de franja terrestre y 700 de franja acuática”, informó Rodríguez.

La gerente de la EEAB estuvo en una de las jornadas de limpieza en el humedal La Conejera. Foto: EAAB.

Reinan las migratorias 

Además de retirar la cantidad de basura que agobia a los ecosistemas bogotanos, la EAAB realiza seguimiento al comportamiento de la fauna dentro de los humedales para garantizar la conservación de especies migratorias o nativas y la estabilidad ecológica de los cuerpos de agua. 

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“De la mano con el Instituto Humboldt, realizamos el reporte de especies y aves migratorias observadas dentro de los ecosistemas de humedal. En el primer semestre de este año se registraron más de 13.000 aves migratorias”, informó el Acueducto.

Entre octubre y abril, miles de aves migratorias visitan la capital. Foto: CAR.

Esta alianza reportó un total 143 especies de aves en los humedales, siete de anfibios y reptiles, seis de mamíferos y 12 de invertebrados, fauna que hace parte de la vida natural de las 15 esponjas cachacas.

“También realizamos un fuerte trabajo en conciencia social con los habitantes de los sectores cercanos a los cuerpos de agua. Este año hemos hecho más de 44.000 sensibilizaciones en colegios, universidades y organizaciones ambientales, con articulación de entidades públicas, privadas y fundaciones”, concluye la entidad.