El gobierno presentó a finales de la semana pasada su nuevo plan para incentivar la chatarrización de camiones y tracto camiones que tengan más de 20 años de operación, el cual ofrece beneficios integrales tanto económicos, como fiscales y tiene dos objetivos fundamentales: contribuir al medio ambiente y proteger el patrimonio de los pequeños transportadores, que son dueños del 89 por ciento del parque automotor de carga.

La pregunta es si esta iniciativa, que es voluntaria, tendrá un efecto real en la reducción de la contaminación, especialmente de ciudades principales del país.  La apuesta del Ministerio de Transporte es que con esta renovación del parque automotor de carga se cambien más de 40.000 vehículos de hasta 10,5 toneladas que llevan 20 y hasta 30 años funcionando, lo que sin duda redundará en prácticas ambientalmente amigables, pues hoy se habla de que 4 de cada 10 camiones hacen parte de este grupo.

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Se estima que en este momento hay más de 61.000 vehículos con estas características rodando por las carreteras del país y que ingresan a las ciudades a cargar y descargar con las claros efectos en la contaminación del aire.

Datos de Colfecar indican que la flota de camiones y tractocamiones entre públicos y particulares suman 272.582; pero según datos del Registro Único Nacional de Tránsito (Runt) el dato del parque automotor activo de carga es de 233.290 vehículos públicos y 87.549 vehículos particulares (pertenecientes a empresas privadas).

El nuevo programa se lanzó para reemplazar el “uno a uno”, que se maneja actualmente, el cual fue creado en 2005, pero que solo hasta 2008 empezó a evidenciar resultados. Este plan vigente obliga a que para comprar un vehículo de carga nuevo, primero se debe chatarrizar uno viejo.

Henry Cárdenas, presidente de la Federación de Empresarios del Transporte de Carga (Fedetranscarga), dice que en el actual programa se debieron chatarrizar alrededor de 80.000 vehículos, pero no van más de 20.000 automotores.  


Cifras bajas

De hecho, según cifras del Ministerio de Transporte, entre 2013 y 2018, el número de vehículos públicos de carga chatarrizados con fines de reconocimiento (para recibir el total del dinero) fue de 10.419 y con fines de reconocimiento y reposición; es decir, que reciben 50 por ciento del valor de automotor, solo fueron chatarrizados 1.205.

Juan Carlos Rodríguez, presidente de la Federación Colombiana de Transportadores de Carga y su Logística (Colfecar), considera que dado que se trata de un acuerdo concertado, en el que los empresarios tienen varias alternativas, además de facilidades para el acceso al crédito con tasas blandas, el estímulo a la salida de vehículos obsoletos es clara y esto irá en beneficio del medio ambiente.

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La primera opción es que los dueños de uno o dos camiones de más de 20 años de operación y peso superior a 10,5 toneladas, que quieran salir del mercado, el nuevo Programa de Modernización del Transporte Automotor de Carga les retribuirá el 100 por ciento del reconocimiento económico, durante los dos primeros años de vigencia de la norma. Esto significará que por un camión de tres ejes se pagarán 101,3 millones de pesos y luego el valor irá bajando gradualmente.

Pero si se trata de un empresario que quiere continuar en el mercado, puede aplicar a la opción de la renovación. Al chatarrizar el vehículo viejo, el plan le reconocerá al dueño el 50 del valor, lo que equivaldría a 50.683.665 pesos. Ese porcentaje también aplica durante los dos primeros años de vigencia, y luego se iría reduciendo. A esto se suma, la exención el 19 por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Para el caso de las personas que tienen vehículos muy antiguos, pero que además no están en uso, lo que les ha hecho perder su valor comercial dada su obsolescencia y quieren desintegrarlos, el estado les ofrece durante los dos primeros años de vigencia de la norma, un reconocimiento económico de 40 por ciento del valor total del automotor.

La última alternativa está dirigida a quienes tienen vehículos de menos de 20 años pero que quieren cambiar, serán eximidos de la contribución ambiental del 15 por ciento del valor del vehículo.


Vida útil

Rodríguez manifiesta que si bien el programa se ajusta a lo definido en las mesas de concertación, es importante determinar cuál es la vida útil de un vehículo de estas características, pues la propuesta del Gobierno no hace referencia a este aspecto y se trata de equipos, que por su naturaleza se desgastan.

“La idea es que se inicie con los vehículos que se compran nuevos, pues tener definida una vida útil ayudará a futuro a estimular precisamente a la renovación del parque automotor y de forma paralela establecer un compromiso con el medio ambiente. Esa vida útil se debe determinar sustentándose en un estudio técnico, considerando la topografía colombiana y la rotación del parque automotor, etc”, considera el presidente de Colfecar.

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Otro elemento que no está dentro de la propuesta son las empresas grandes, dado que la misma está dirigida a los pequeños empresarios. “Hay compañías grandes que prestan el servicio, que están interesadas en hacer la renovación, por ello sería interesante establecer un esquema de compra y venta de vehículos usados, con el fin de que puedan vendérselo a una persona que no tiene interés en adquirir un carro cero kilómetros; sino uno que esté en buen estado; pero ya usado”.

Para llevar a cabo el programa, el Gobierno dispuso de la creación de un Fondo de Modernización de Transporte de Carga, (Foncarga), según lo establece el Plan Nacional de Desarrollo (PND) e inicialmente dispondrán de 260.000 millones de pesos para este año, recursos provenientes de la normalización vehicular, recursos de la contribución ambiental de nuevos propietarios y otras fuentes de financiamiento. El fondo será administrado por una fiducia.