Por medio de la plataforma Copernicus Atmospheric Monitoring de la Unión Europea, cualquier persona puede ver cómo está el comportamiento del aire en el planeta. Cada tres horas, la página arroja información consignada en mapas sobre los principales contaminantes de la atmósfera y, en tiempo real, la cantidad de incendios registrados en la superficie terrestre.

Luis Belalcázar, profesor de la Universidad Nacional e investigador de calidad del aire, consulta esta herramienta a diario, en especial los mapas de incendios y concentraciones de material particulado en Colombia.

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Según el experto, las imágenes que encontró hoy indican que tanto Colombia como Venezuela atraviesan por su mayor pico de incendios forestales, una calamidad ambiental que empezó a inicios de año. 

Durante los primeros tres meses del año, la Orinoquia y la Amazonia colombiana arden por causa de los incendios forestales. Foto: Archivo.

“Todos los años, de manera histórica, en el mes de enero inicia la temporada de incendios en estos dos países. Sin embargo, la cantidad de registros reportados en sitios como el Caribe, Orinoquia y Amazonia colombianas y en el territorio venezolano, indican que ambas naciones pasan por su punto más álgido. Estamos en el pico más alto de la temporada”, indicó Belalcázar.

El docente de la Universidad Nacional advierte que el Gobierno nacional no ha tomado ningún tipo de medidas para atender la situación. “Realmente no ha hecho nada. El país lleva semanas ardiendo y el Gobierno si acaso reacciona cuando la situación se vuelve mediática, como los incendios en los Parques Nacionales Chiribiquete o La Macarena. No solo estos sitios se han visto afectados: todo el oriente y norte del país están bajo las llamas. Ninguna entidad reacciona ante eso”.

Esta es la actual cantidad de incendios en Colombia y Venezuela. Imagen tomada de la plataforma Copernicus. 

Detonante para el aire

Además de la destrucción de la biodiversidad en las zonas boscosas y sabanas del territorio nacional, los incendios forestales detonan la mala calidad del aire en varias ciudades del interior del país.

“Cuando la biomasa de los bosques es quemada, se genera una gran cantidad de humo que es arrastrada por los vientos. Durante esta época del año, el viento viene de oriente a occidente o de nororiente a suroccidente; es decir, desde Venezuela y la Orinoquia hacia lugares como Bogotá, Medellín y Bucaramanga”, informó Belalcázar.

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Cuando el viento sopla desde las diferentes regiones afectadas por los incendios, arrastra ese humo contaminante hacia las ciudades, las cuales ya cuentan con elevados niveles de contaminación por parte de las fuentes móviles y fijas.

La densa nata de contaminación es Bogotá es causada por vehículos, industrias e incedios forestales. Foto: Guillermo Torres.

“Es importante anotar que el humo de los incendios no es el único culpable de las alarmas por contaminación atmosférica. Cada ciudad genera emisiones por vehículos e industrias que causan mayores impactos. Los incendios no pueden utilizarse como una excusa para minimizar el impacto de esas fuentes. El humo de las quemas se suma a las fuentes locales, lo que agrava las problemáticas de calidad del aire”, precisó el docente.

El experto considera que la comunidad científica internacional ha advertido sobre la crisis de los incendios forestales y su relación con la calidad del aire en Sudamérica, llamados que el Gobierno no ha tomado en cuenta. “Hay mucha evidencia científica ya publicada en revistas internacionales sobre ese tema”.

Aire en época de cuarentena 

Con las medidas preventivas declaradas por el coronavirus en Colombia, como el toque de queda que inició el pasado jueves en Bogotá, la calidad del aire en la capital del país ha mejorado un poco.

“Hoy, Bogotá presenta una calidad del aire moderada debido a la ausencia de la mayoría de vehículos que transitan por la ciudad y al comportamiento de los vientos desde la Orinoquia y Venezuela, que están soplando hacia el sur del país. Según imágenes satelitales, los departamentos de Caquetá, Meta y Putumayo están recibiendo el mayor impacto del humo de los incendios”, dice Belalcázar.

Durante estos días, Bogotá ha mejorado su calidad del aire. Sin embargo, los incendios siguen detonando la polución. Foto: Guillermo Torres.

Pero como estos departamentos carecen de redes de monitoreo de calidad del aire, no se han tomado medidas para disminuir el impacto. “Si ciudades como Florencia, Villavicencio y Mocoa tuvieran monitoreo de calidad del aire, hoy estarían por lo menos en alerta amarilla. El Gobierno debería utilizar estas imágenes y modelos para decretar acciones”.

Esto no indica que ciudades como Bogotá y Medellín no vuelvan a aumentar sus niveles de contaminación por los incendios. “Durante estos días, en horas de la mañana, los vientos han soplado hacia el sur. Pero en horas de la tarde se dirigen rumbo a estas dos ciudades. Hacia el final del día, la calidad del aire de Bogotá y Medellín va a empeorar”, puntualizó Belalcázar.