A pesar de ser el país de la región con más contagios por coronavirus, con más de 40.000 infectados, las actividades criminales contra la Amazonia no cesan. Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), de Brasil, las alertas en marzo crecieron un 29,9 por ciento, en comparación con el mismo mes de 2019. 

Esta cifra acumuló en los tres primeros meses del año un aumentos de la deforestación en Brasil del 51 por ciento comparado con el primer trimestre de 2019. Un total de 796 kilometros cuadrados de bosque ya  han sido arrasados. Eso es un terreno casi del tamaño de la ciudad de Nueva York.

Las alertas de deforestación en marzo crecieron un 29,9 por ciento, en comparación con el mismo mes de 2019. Foto: AFP

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Expertos ambientalistas indican que este aumento en la deforestación se debe a la falta de vigilancia y protección del territorio por parte de las autoridades, lo que permite que las mafias actuén libremente, atentando contra las comunidades indígenas que habitan la zona y el medioambiente. El vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, quien también presiden el Consejo Amazónico, responsable de proteger esa región del país, dijo que este aumento de la deforestación se debió a que el país concentró sus esfuerzos en combatir la covid-19.

Esta afirmación para ONG ambientalistas es contradictoria dado lo dicho por el presidente Jair Bolsonaro, quien se ha declarado a favor de la ganadería y la agricultura en la Amazonia. Para el ambientalismo brasilero Bolsonaro ha subestimado la pandemia y aún no toma medidas de prevención como la cuarentena, al contrario, esta semana hizo un llamado a levantar el aislamiento social a los líderes locales que han tomado esta decisión. En Brasil ya van casi 3.000 muertos por este virus.

Sin embargo Mourao aseguró que pondrá en marcha controles en contra de las mafias de extracción ilegal de madera. Pero la preocupación por parte de sectores ambientales ha crecido luego de que el presidente Jair Bolsonaro, presentara un proyecto de ley que permitiría minería en territorios indígenas lo que, según muchas ONG, estimularía la deforestación. El proyecto aún no ha sido aprobado por el parlamento.

Cabe recordar que las cifras de tala de bosque en Brasil han venido en un constante aumento, lo que hizo que a mediados de 2019, el entonces presidente del INPE, Ricardo Galvao, fuera despedido por el gobierno de Bolsonaro después de ser acusado de exagerar la magnitud de la deforestación. En diciembre pasado, Galvao fue considerado uno de los diez científicos más importantes del año por la revista británica Nature.