Lograr que las artesanías colombianas elaboradas por las mujeres Wayúu en La Guajira alcancen una nueva dimensión es el principal propósito de la diseñadora estadounidense Donna Karan. Una artista que quiere trabajar de la mano con estas creadoras respetando su cultura y la tradición de sus comunidades.

“Estamos buscando cómo aprender de ellos y comprar sus productos para visibilizarlos, pues se trata de artículos únicos por sus tejidos y materiales”, dice la artista neoyorquina, para quien lo importante es abrir la mente para trabajar de manera conjunta con las artesanas y diseñadoras con la idea de tener diferentes puntos de vista que les puedan dar valor agregado a estos tradicionales productos.

Destaca la creatividad que hay en el país, pero considera que se debe trabajar para garantizar la sostenibilidad de estas comunidades y por eso llama la atención de los diseñadores para que encuentren su alma dentro de sus diseños, como una forma de garantizar que plasmen en ellos su esencia.

En el marco de la Cumbre Concordia Américas 2019, la diseñadora hizo énfasis en que su interés se centra en crear tejido humano. “Normalmente las artesanías se soportan en un pasado, que se mantiene en el presente y llevarlo a una segunda dimensión es la forma de trascender”. Para Karan, siempre los artistas deben buscar llevar sus creaciones a otro nivel y esto es precisamente lo que quieren impulsar y fortalecer en el trabajo que puedan realizar con las artesanas wayúu.

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Es importante trabajar en desarrollos para que los artesanos y diseñadores puedan ser conscientes de las posibilidades que tiene el país, producto del trabajo que desarrollan día a día.

Para Karan, el legado con el trabajo que realiza con las comunidades no solo en Colombia sino en otros lugares del mundo como Centroamérica y en países africanos como Ruanda es el amor. “Es importante bajar las armas para ser capaces de darse cuenta que todos estamos conectados como uno solo. Es necesario hacerlo, pues se debe crear un mundo único”, concluye.  

A Nueva York y Los Ángeles

Donna Karan es dueña de la marca Urban Zen, de la cual posee tiendas en Nueva York y Los Ángeles, ciudades a las podrían llegar los productos artesanales de estas comunidades indígenas.

La artista, invitada a Colombia por Looking for the Masters, participará en un taller de exploración colaborativa con miras a la producción de una colección para su marca, que es para ella el lugar donde se encuentra la calma del mundo en el que hoy vivimos.

Para Karan, su trabajo no es solo diseñar, pues lo que siempre intenta plasmar en su trabajo es corazón y alma y el mundo de las artesanías para ella es clave; por lo que Colombia es estratégica dentro de sus planes de visibilizar productos con diseños únicos y ancestrales.

La posibilidad de que los diseños de los indígenas lleguen al mercado de lujo internacional, está enmarcada dentro de una alianza realizada entre NAATU (programa de PepsiCo), el Programa Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA y Looking for the Masters tendiente a visibilizar y estimular la demanda en el mercado internacional de los productos de lujo y alta gama elaborados por comunidades indígenas colombianas.

En el marco del mismo acuerdo, se llevará a cabo un taller entre el 15 y el 18 de mayo, con el propósito de realizar una exploración creativa entre las maestras tejedoras wayúu, lideradas por la maestra artesana Iris Aguilar y la diseñadora estadounidense, en la Ranchería Makú de La Guajira.

Frente al tema, la gerente de PepsiCo Alimentos para la región Andina, Mónica Contreras, explicó que la multinacional viene trabajando con comunidades indígenas wayúu y de Pastos en un proyecto de empoderamiento y fortalecimiento del tejido social. Hacer de los artesanos una economía naranja en donde la empresa privada pueda apoyar con capacidades financieras, administrativas, de cómo gerenciar su negocio y hacer crecer su empresa es algo que hacen a través de NAATU, una marca que nació en Colombia.

“Es muy importante tener a Donna Karan como sponsor internacional de esta alianza público-privada que permitirá fortalecer el trabajo de los artesanos y darles las capacidades necesarias para que sigan trabajando de forma sostenible”, dijo.

Alejandro Calderón, cofundador de Looking for the Masters, dijo que emplazar las piezas hechas a mano por los artesanos colombianos dentro del mercado de alta gama y lujo internacional hace parte de una estrategia de reconocimiento, con el fin de que el consumidor final y el mayor número de personas puedan comprender que el valor del oficio de las maestras tejedoras Wayúu es tan valioso como el de los talleres de artesanado que se encuentran en la base de la alta costura francesa o italiana.

Patrimonio material

Respecto a estas oportunidades que se abren para los artesanos colombianos, Ana María Fríes, directora de Artesanías de Colombia, señala que este tipo de proyectos son clave porque el trabajo de esta entidad precisamente se centra en preservar el patrimonio material de las comunidades indígenas.

“Los artesanos y sus artesanías son la semilla de la creatividad del país, pues acuden al conocimiento de su territorio y se expresan con las fibras naturales de cada región y tienen una narración de generación en generación”, por lo que considera que es muy importante fortalecer con programas de desarrollo productivo a los artesanos del país, en un trabajo conjunto con las industrias creativas.

Señala que las ferias generan un ingreso importante para los artesanos y que según datos de Procolombia, en estos encuentros comerciales se pueden cerrar negocios por un monto promedio de un millón de dólares, pero con proyección de crecer a por lo menos 5 millones de dólares durante el año.

Sin duda, se trata de un proceso que llevará a otro nivel el trabajo desarrollado por estas artistas, que pronto estarán en el radar de los consumidores internacionales.

Creciente migración

De izquierda a Dereca: María López, CEO del Grupo Semana; Felipe MUñoz, gerente para la Frontera con Venezuela; Carol Thompson, secretaria de la Oficina de Población de Estados Unidos y Rafael Cruz, gerente del BID para la Región Andina. 

En el marco de la Cumbre Concordia Américas 2019, también se realizó un panel en el que se analizó la situación de la migración venezolana al país, catalogada por Felipe Muñoz, gerente de Frontera con Venezuela, como una de las más difíciles del mundo. De acuerdo con datos de Migración Colombia, en el país hay 1.260.000 venezolanos que se han quedado de forma permanente, de los cuales las autoridades han regularizado más de 600.000. Diariamente ingresan al país más de 45.000 personas del vecino país y de ellas se quedan unas 2.000 de forma permanente. Frente al tema, Rafael Cruz, gerente para la Región Andina del BID, dice que es una situación compleja en el corto plazo porque es muy difícil para las economías latinoamericanas absorber esta migración y por los impactos que ella genera en educación, salud y servicios públicos; sin embargo, en el largo plazo las condiciones serán diferentes y esta población le ayudará al país a registrar crecimientos económicos. Según el BID, si Colombia tuviera que enfrentar solo el impacto de la migración tendría que gastar 0,7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, si el país logra obsober de forma adecuada esta migración, su PIB podría crecer 0,5 por ciento cada año. Esto lo que indica es que es una buena oportunidad para el país, pero depende mucho de las decisiones que se tomen en torno al tema.