“La mirada del país en cuanto a la gobernanza de agua siempre se ha puesto en el acceso al agua y la calidad del suministro. Sin embargo, no nos hemos preocupado por los ciclos del agua y el manejo consciente de los recursos hídricos. Debemos garantizar los ciclos del agua”, afirmó Néstor Cruz García, magíster en Ordenamiento Urbano Regional de la Universidad Nacional de Colombia, quien en su trabajo final planteó que el río Bogotá debe ser el eje del ordenamiento y la gestión territorial de la capital y la región. Algo que en la teoría algunas veces ha sido pensado, pero que en la práctica nunca se realizó.

La posibilidad de que se dé este debate y que por primera vez el río Bogotá esté a la cabeza de las gestiones de desarrollo territorial existe gracias a una sentencia del Consejo de Estado de 2014, que obligó a 72 entidades a trabajar por la recuperación y el cuidado del río. Pero más allá de esa condición de obligatoriedad, ¿realmente se han pensado en posibilidades para articular actores públicos, privados, académicos y a la sociedad civil en torno al río? El desafío es grande.

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Desde el ámbito académico ya se vienen planteando estas discusiones y se proponen diferentes formas para que la sociedad le vuelva a dar la cara al río Bogotá, una de ellas la de Néstor Cruz, quien propone cinco lineamientos en su trabajo final de maestría que tienen como eje principal al río Bogotá. Su trabajo además tomó como área de estudio a Bogotá y cuatro municipios de su área metropolitana Funza, Mosquera, Soacha y Cota.

Cuenca hidrográfica del río Bogotá. Foto: río Bogotá elemento de integración urbano regional, Universidad Nacional de Colombia.

Para llegar a esos lineamientos, el trabajo de investigación se hizo bajo tres grandes objetivos que evidenciaron algunas problemáticas, tendencias y oportunidades. Uno que analizó el Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca Hidrográfica del río Bogotá (Pomca), para tener un diagnóstico territorial sobre los que pasa en la cuenca a nivel ambiental y económico en Bogotá y los municipios estudiados.

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El segundo, fue un estudio a las políticas relacionadas con los recursos hídricos de la cuenca del río Bogotá. Allí se evidenció que sí hay instrumentos de política ambiental fuertes y rigurosos, pero que debe mejorarse el cumplimiento y la aplicación de los mismos en Bogotá y los municipios.

El tercer objetivo indagó sobre la concepción y significancia del río por parte de los actores territoriales, y las relaciones que se tejen en torno a él. “Acá se encontró que hay muchas personas y ciudadanos que tienen gran sentido de pertenencia por el río y que tienen ideas o quieren vincularse en procesos para transformar el río. Sin embargo, más allá de ese interés sus esfuerzos no logran trascender”, comentó Cruz García.

Además agregó que algunos actores económicos como las grandes, medianas y pequeñas industrias están orientadas al cumplimiento de las regulaciones ambientales, pero no tienen interés en ir más allá de ese punto o en involucrarse en otras alternativas de cuidado y transformación del río.

Por último, el trabajo en estos tres objetivos encontró una desarticulación institucional que va desde las entidades nacionales hasta las locales y que el río Bogotá no ha sido un sujeto de gran interés en las agendas públicas, por eso la gestión y ordenamiento territorial en torno al afluente ha sido débil. 

El trabajo luego de ese estudio propone cinco lineamientos para lograr una gobernanza del agua y gestión del territorio eficaz, que articule a las instituciones y tenga participación de todos los actores involucrados.

Demanda hídrica por microcuencas. Foto: Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca.

Unificar la visión territorial que priorice el agua

En este primer lineamiento, el estudio recomienda que desde las mismas directrices nacionales, en el Plan Nacional de Desarrollo se promuevan programas, metas y presupuestos orientados específicamente al manejo de los recursos hídricos, uno de ellos el río Bogotá. Además que haya una articulación efectiva entre los ministerios, gobernaciones y gobiernos locales en una visión unificada sobre la importancia de los recursos y programas que promuevan la adecuada gobernanza del agua y la gestión territorial.

El río como eje del POT

La meta en este lineamiento es que los entes territoriales desde la formulación de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) le den importancia y relevancia a los recursos hídricos y proyecten su desarrollo entorno a ellos. “Aquí partimos desde la base que algunos POT están desactualizados y otros en proceso de formulación. La idea es que trabajen incisivamente en ese gran río cundinamarqués”, agregó Cruz García.

Articulación de municipios

Esperamos que las políticas se articulen de forma armónica, las de Bogotá, Funza, Mosquera, Soacha y Cota. Encontramos que por ejemplo en Bogotá en las dos últimas alcaldías habían propuestas para trabajar por el río. Sin embargo, los esfuerzos pueden parecer aislados, la idea es contemplar un trabajo que incluya las ideas de los otros municipios y que tenga un brazo económico fuerte”. Además Cruz García dice que estas políticas estratégicas deben contemplar también los otros afluentes con los que cuentan los municipios, que pueden ser tributarios al río Bogotá.

Soportes económicos y metas claras

Las propuestas de programas y proyectos estratégicos en torno al río Bogotá son importantes. No obstante, las apuestas que ya existen en los territorios no tienen grandes resultados. Esto se da porque muchos se encuentran sujetos a vigencias futuras o a recursos económicos de orden nacional y regional que nunca llegan. Por eso, este lineamiento contempla que desde la mirada del área metropolitana las estrategias sean atadas a metas claras y presupuestos serios.

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Ciudadanos en áreas de incidencia del río

“Hay unos espacios geográficos y unos territorios que tienen conflictos que deben ser tratados pero que no requieren de grandes proyectos o esfuerzos económicos, sino de programas de concientización del trato frente a los recursos hídricos. La ciudadanía misma puede empezar a realizar acciones de cambio, así como las empresas y las alcaldías. Son esfuerzos pequeños que pueden tener grandes impactos”, concluyó Cruz García.

Esta es una de las propuestas desde el ámbito académico que busca que el desarrollo del país esté orientado a la protección y cuidado de los recursos hídricos. Además, de que la gobernanza del agua y gestión territorial no solo estén orientadas al acceso y calidad del agua sino la garantía del ciclo mismo.

Cuando están en discusión algunos Planes de Ordenamiento Territorial y otros han sido aplazados, la pregunta que queda en el aire es si se puede lograr articular las ideas de varios municipios en torno al agua, en este caso al área metropolitana de Bogotá y, si los ciudadanos conocen los mecanismos de participación para cambiarle la cara al río, o son ámbitos burocráticos alejados de la comunidad. El debate debe darse.

Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.