A la problemática generada por la emergencia sanitaria causada por el coronavirus, ahora a Argentina se le suma un nuevo desafío y es trabajo para controlar la llegada de millones de langostas del desierto: plaga que amenaza con acabar miles de hectáreas de cultivos en el norte de ese país. 

Los voraces insectos, que son capaces de acabar con la comida de miles de personas en menos de una hora, también han hecho presencia en los últimos días en Paraguay, de donde se supone que se desplazaron para atacar cultivos de trigo, en la provincia de Santa Fe. 

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Según el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), de Argentina, la "langosta es una plaga voraz que amenaza a los cultivos, los campos de pastoreo y los montes naturales de distintos sectores productivos".

El organismo añade que "sus agrupamientos, llamados mangas, son capaces de consumir una cantidad de cultivos equivalentes al alimento que necesitan 2.500 personas en un día".

La plaga de langostas ha afectado este año a millones de personas en varios países de África. Foto: FAO


El Senasa estableció una red de monitoreo que permite la identificación temprana de focos en estados juveniles y el control en el momento oportuno, con el objetivo de disminuir su reproducción, evitar la dispersión y lograr una reducción del nivel poblacional. Si bien no es la primera vez que esta situación se presenta, lo cierto es que la llegada de esta plaga sí afecta gravemente a los agricultores que pierden sus inversiones, su trabajo y lo más importante, su alimento. 

Plaga migratoria

Según la Organización de las Naciones UNidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la langosta del desierto es considerada la plaga migratoria más destructiva del mundo, pues un enjambre de una extensión de un kilómetro cuadrado puede consumir la misma cantidad de alimentos en un día que 35.000 personas. De ahí la preocupación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que ha llamado la atención por la crisis humanitaria que esta situación está desencadenando.

Estos enjambres de decenas de millones de langostas pueden volar hasta 150 kilómetros diarios empujados por el viento. Estos insectos viven unos tres meses, y una langosta hembra pone unos 300 huevos. Un insecto adulto puede consumir aproximadamente su propio peso en alimentos frescos a diario, unos dos gramos, lo que pone en evidencia la magnitud de la situación a la que se enfrentan estos países. 

Se estima que los costos en materia de seguridad alimentaria posteriores a los ataques de langostas serían quince veces superiores a los de prevención de la propagación en estos momentos.