Se trata de un cocodrilo americano o caimán aguja y su historia parece de película. Este reptil hembra vivía en un zoocriadero probablemente ubicado en la ribera del río Magdalena, pero en 2018 escapó. 

Ese mismo año, la Corporación Autónoma para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (Coralina) y la Policía Nacional encontraron a un cocodrilo americano en las playas de Sound Bay, un área turística de la isla. Se trataba nada más y nada menos que del mismo reptil del zoocriadero en Magdalena, es decir, nadó aproximadamente 700 kilómetros para llegar allí. 

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Como es una especie de amplia distribución y muy poco común en el departamento archipiélago, decidieron rescatarlo. Con ayuda de la estación de Guardacostas de San Andrés y la Base Naval ARC, la autoridad ambiental lo llevó a un hábitat provisional con condiciones similares a una laguna lodosa ubicada en la Unidad Militar del Comando Específico de San Andrés y Providencia.

El cocodrilo hembra permaneció en un hábitat provisional en San Andrés con condiciones similares a las de su hábitat original. Foto: Coralina

Allí fue alimentado y monitoreado permanentemente por personal de Coralina, veterinarios voluntarios y asesorados por expertos a nivel nacional e internacional. 

El animal, que mide cerca de 2,04 metros de largo, finalmente regresará a su hábitat después de dos años. Este domingo llevarán a cabo su traslado y entrega a la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), que se encargará posteriormente de la liberación.

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Su traslado, sin embargo, no será cualquier cosa. Se trata de un trabajo interinstitucional entre Coralina, la Armada Nacional, la Fuerza Aérea, la Policía Nacional y Corpamag. Durante el vuelo el animal tendrá el acompañamiento de un profesional en fauna silvestre de la Fuerza Aérea Colombiana, quien a su vez cuenta con toda la documentación emitida por ambas corporaciones para la legitimidad del traslado aéreo del animal, y así garantizar bienestar.

Al llegar a su destino, la autoridad ambiental del departamento del Magdalena lo trasladará a su Centro de Atención de Fauna Silvestre (Cavf), y estará bajo observación. Allí lo valorarán y atenderán para corroborar que el cocodrilo llegó en buenas condiciones de salud para su correcta liberación.

Si el animal está en óptimas condiciones, se evaluarán los mejores sitios donde se puede liberar para garantizar su supervivencia, en áreas lejos de la interacción con los seres humanos, quienes representan su mayor amenaza.

700 kilómetros de viaje

Dos equipos científicos ayudaron voluntariamente a identificar la procedencia del animal a través de varios estudios genéticos. Uno estaba conformado por la doctora Susana Caballero, el doctor Paul Bloor y el biólogo Thomas Viloria-Lagares. En el segundo, por su parte, estaban el doctor Sergio A. Balaguera-Reina y el Invemar.

Los resultados confirmaron que el cocodrilo es colombiano y pertenece a una de las poblaciones de cocodrilos de la cuenca del río Magdalena. Además, pudieron identificar que nació en cautiverio, en el zoocriadero de donde escapó, pues lo marcaron al momento de nacer. 

Construyeron un guacal de madera a su medida para poder trasladarlo por vía aérea al Magdalena. Foto: Coralina 

También descubrieron que el reptil pudo estar en el mar cerca de un año, tiempo que estimaron por los crustáceos sésiles pegados a su cuerpo que tardan un año en alcanzar la edad adulta, según el doctor Nestor Campos de la Universidad Nacional. 

Otra especie en riesgo

El caimán aguja, por desgracia, es otra especie en peligro de extinción en el país. Es ampliamente distribuido en las aguas del Pacífico y Caribe y su nombre se debe a que está presente desde el sur de Estados Unidos hasta Perú. 

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Una de las características más importantes de este reptil es que se adapta fácilmente para resistir las migraciones oceánicas que solo las hacen los ejemplares adultos. Tienen glándulas sublinguales, especializadas y ubicadas bajo su lengua, que se encargan de expulsar el exceso de sal de su sangre hacia el exterior. De esta manera pueden vivir también en agua salada e incursionar en territorio oceánico.

Los caimanes alcanzan la edad subadulta cuando miden más de dos metros, siendo ese el momento donde sus órganos reproductivos se encuentran listos para la reproducción. Esta madurez sexual tarda entre 8 y 9 años.

El caimán aguja está catalogado en grado de amenaza a nivel mundial como vulnerable y en peligro a nivel nacional. También está en el Apéndice I de la Convención Sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de La Flora y La Fauna Silvestre (Cites).