“Personalmente he iniciado en el proceso comunitario desde muy joven. Desde pequeño me gusta compartir con los mayores, las mayoras, los sabedores de la naturaleza y de la historia y entender nuestra cosmovisión, nuestro territorio y el mundo. Este camino me ha traído muchos aprendizajes y enseñanzas del seno de la madre naturaleza”, explica Olivio Bisbicús, líder del Resguardo El Gran Sabalo - pueblo awá, quien también es director de Gobernanza Ambiental Comunitaria en la Reserva Inkal Awá La Nutria "Pinam", iniciativa apoyada por el CEPF Patrimonio natural.

Olivio vive en el predio El Verde, en el corregimiento El Diviso, que se encuentra en la jurisdicción del municipio de Barbacoas (Nariño), en uno de los extremos del país rodeado de selva húmeda tropical. Desde allí, hace más de 20 años apoyó la fundación de la Reserva, que nació bajo un acuerdo humanitario para proteger su territorio ancestral y preservar toda la biodiversidad presente, ya que en ese lugar habitan más de 322 especies de aves, 300 especies de orquídeas y 36 especies de ranas.

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El tucán andino piquilaminado (Andigena Laminirostris) es una de las especies que se encuentran entre Colombia y Ecuador. Foto: Cristian Flórez Pai/Felca

Para él la gobernanza comunitaria “es un ejercicio de política organizativa bajo el gobierno ancestral y los mandatos de la naturaleza con el que se contribuye al bienestar de Colombia y del mundo”.  Además agrega que es una experiencia bonita con la que las personas de las ciudades pueden aprender, vivir y compartir con la naturaleza.

Sin embargo, estos procesos de gobernanza comunitaria y organización en el pueblo awá también surgieron como un mecanismo de defensa de su territorio ancestral, de su cultura y de su cosmovisión.  Basta recordar que con la expansión de la frontera agrícola llegó la compra de grandes predios para la plantación en masa de palma africana, a esto se sumaron los proyectos mineros y la bonanza de los cultivos ilícitos desde la década de los setenta del siglo pasado que hicieron que los awá tuvieran que refugiarse al interior de la selva.

La Fundación de la Reserva Inkal Awá La Nutria Piman, busca proteger la diversidad presente en el piedemonte andino costero de Nariño y sus afluentes de agua. Foto: Simón de Man/WWF-Colombia.

La defensa de los awá por la cultura y el territorio

Con el recrudecimiento del conflicto armado y el auge del narcotráfico el pueblo awá vio como su territorio era lastimado, como sus costumbres era amenazadas. La vegetación nativa de Barbacoas y sus alrededores iba cambiando y  algunos de sus líderes eran asesinados.

“Hace 30 años el pueblo indígena Unipa se organizó para defender el territorio y la biodiversidad. En ese momento los territorios ancestrales no se encontraban legalmente constituidos y los problemas sociales y ambientales motivaron a los líderes y autoridades ancestrales para defender los derechos territoriales e intereses de la comunidad del pueblo awá”, recuerda Olivio.

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En awapit, su lengua materna, los inkal awá son “gente de montaña” y ese territorio tiene una extensión de 516.513 hectáreas que abarca los departamentos de Nariño y Putumayo y las provincias de Carchi, Esmeraldas e Imbabura en el noroccidente de Ecuador.

Precisamente en el país vecino en 1987, el pueblo awá comenzó su proceso de organización. A partir de un cabildo 11 comunidades crearon la Federación de Centros Awá del Ecuador (FACE). Años más tarde en Colombia se creó la Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa) en 1990, el Cabildo Mayor Awá de Ricaurte (Camawari) en 1992 y la Asociación de Cabildos Indígenas del Pueblo Awá del Putumayo (Acipap) en 1999. Las cuatro organizaciones forman la Gran Familia Awá Binacional.

CEPF- Patrimonio Natural, apoya a la iniciativa de la Gobernanza ambiental comunitaria, Reserva Inkal Awá La Nutria "Piman" Resguardo El Gran Sábalo.

Su apuesta es ser reconocidos como parte activa del territorio compartido entre Colombia y Ecuador, además de defender su legado y diversidad natural y cultural. No obstante, a pesar de sus esfuerzos por la protección de sus costumbres los awá siguen viviendo en medio del conflicto y las amenazas. 

Un comunicado de la Unidad Territorial Awá - Zona Telembí, publicado el pasado 11 de junio, denuncia enfrentamientos en el resguardo Pipalta Palbí Yaguapí que generan zozobra. 

“Hace poco más de un mes, el 6 de mayo de 2020, estábamos dando a conocer el asesinato del compañero Deiro Bisbicús, del resguardo Pipalta Plabí Yaguapí, que sumado al asesinato del compañero Wilmer García Bisbicús, el día 26 de marzo, muestran la grave crisis humanitaria que está viviendo este resguardo indígena cuya situación tiende a empeorar, toda vez que el 11 de junio de 2020, entre las 5:00 a.m. y las 4:00 p.m. llegaron reportes de enfrentamientos en ese territorio indígena. Esta información fue dada a conocer por personas que están fuera del territorio y que escucharon disparos, pues, cabe recordar que las familias del resguardo están en situación de confinamiento”, dice el comunicado.

Además la misma misiva reporta que: “todos estos hechos victimizantes, como las amenazas, los asesinatos y el confinamiento, sumados a los actuales combates, pueden derivar en el desplazamiento masivo, tal como se ha puesto en conocimiento de las instituciones como la Defensoría del Pueblo, la Alcaldía de Barbacoas, y las Unidad para las Víctimas (...) Debido al acatamiento de las medidas como el aislamiento social y el toque de queda, dispuestas frente a la emergencia sanitaria que representa la covid-19, no se ha podido coordinar el ingreso de una comisión humanitaria para verificar la situación del resguardo”.

En palabras del líder Olivio Bisbicús “no solo nos enfrentamos a los desafíos de que nuestros sueños, proyecciones, esperanzas, cultura y permanencia en el territorio pervivan, sino que hemos tenido que soportar el conflicto armado, hemos sido atropellados físicamente, culturalmente y también hemos visto afectadas a las especies silvestres que se encuentran en nuestro territorio”.

Con preocupación Olivio agrega y hace un llamado de atención que se tenga en cuenta que: “ahora no solamente tenemos las amenazas, los asesinatos, los desplazamientos y los señalamientos de los diferentes actores armados. También en nuestro territorio vivimos la emergencia social por la covid-19, para nosotros es otro actor que amenaza a las comunidades ancestrales”.

Olivio Bisbicús recibió el reconocimiento internacional como ‘Héroe de la biodiversidad‘ del Hotspot Andes Tropicales. Foto: Luis Fernando Gómez/WWF-Colombia

Un líder cuyo modelo de protección es galardonado en el mundo

A pesar de lo peligroso que para el pueblo awá representa defender sus costumbres y biodiversidad. A nivel internacional el mundo reconoce esta labor. Recientemente, Olivio Bisbicús recibió el reconocimiento internacional como: Héroe de la biodiversidad del Hotspot Andes Tropicales.

Una distinción que es otorgada por el Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF, por sus siglas en inglés) a personas que luchan incansablemente por la conservación de los ecosistemas especiales por su biodiversidad, por los múltiples beneficios que ofrecen y que son parte del territorio de pueblos que recrean en ellos su cultura.

Además, de la protección del territorio y su biodiversidad los inkal awá también luchan por mantener viva la cultura awá y su lengua materna que vive en las autoridad de los mayores y mayoras. Es por eso que la Reserva Inkal Awá La Nutria "Pinam" CEPF- Patrimonio Natural hace parte del Sistema Departamento de Áreas Protegidas del Departamento (Sidap Nariño) y cuenta con un colegio para la educación de los niños, niñas y jóvenes awá en donde aprenden todo lo relacionado con su cultura y su relación con la naturaleza.

Para Olivio la enseñanza a los más jóvenes es importante “para no perder nuestros saberes y por eso hemos creado la reserva. Toda esa experiencia por la lucha milenaria como pueblo protegiendo la vida y la madre naturaleza, toda esa relación armónica y de equilibrio con el entorno es importante que los jóvenes la conozcan y se puedan vincular con ese legado ancestral y se apropien de la comunidad el territorio y la naturaleza”.

Además agrega que los jóvenes awá en la actualidad “deben tener un acompañamiento permanente y contarles las experiencias bonitas que hemos tenido los líderes con iniciativas como el proceso de gobernanza territorial en el que ellos podrán jugar un papel importante para conservar nuestra cosmovisión y formas de interconectar la ecología ancestral. Creemos que hemos dejado unas buenas huellas para vivir bien en nuestro territorio”.

Sobre su reconocimiento Olivio afirma que: “es una motivación para seguir trabajando con dedicación y compromiso en la defensa de los derechos territoriales y intereses de las comunidades”.

El territorio de lo awá,  queda en pleno andén del Pacífico, un lugar estratégico por su salida al océano y su comunicación con Ecuador. A pesar de todos los riesgos que corren los líderes awá, Olivio es enfático a la hora al concluir que “nosotros como comunidades ancestrales seguiremos permaneciendo en nuestro territorio enfrentando todas las situaciones que puedan llegar, seguiremos fortaleciendo nuestro ejercicio de gobierno ancestral y de gobernanza territorial”.

"La política organizativa bajo el gobierno ancestral y los mandatos de la naturaleza es una experiencia bonita que a las personas de las ciudades puede enseñarles a aprender, vivir y compartir con la naturaleza" Olivio Bisbicús. Foto: Simón de Man/WWF-Colombia.