"Querida Amazonia" se titula la exhortación apostólica postsinodal que dio a conocer este miércoles el Papa Francisco como resultado de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica, desarrollada en Roma del 6 al 27 de octubre de 2019.

En el documento de 81 páginas, distribuido en cuatro capítulos, el Sumo Pontífice dio a conocer los sueños que tiene para la Amazonia a nivel social, cultural, ecológico y eclesial
, así como una conclusión con la que desea “aportar un breve marco de reflexión que encarne en la realidad amazónica una síntesis de algunas grandes preocupaciones que ya expresé en mis documentos anteriores y que ayude y oriente a una armoniosa, creativa y fructífera recepción de todo el camino sinodal”. 
En la exhortación el Alto Prelado de la Iglesia Católica alentó a todos a "avanzar en caminos concretos que permitan transformar la realidad de la Amazonia liberarla de los males que la aquejan"

En el texto el papa Francisco hizo una serie de apreciaciones sobre cómo se podría salvaguardar el bosque tropical más grande del mundo. Entre otras cosas plantea que 
se pueden buscar alternativas de ganadería y agricultura sostenibles, de energías que no contaminen, de fuentes dignas de trabajo que no impliquen la destrucción del medioambiente y de las culturas. "Al mismo tiempo, hace falta asegurar para los indígenas y los más pobres una educación adaptada que desarrolle sus capacidades y los empodere. Precisamente en estos objetivos se juegan la verdadera astucia y la genuina capacidad de los políticos", apuntó. 
 
Para el máximo jerarca la Amazonia debería ser también un lugar de diálogo social, especialmente entre los distintos pueblos originarios, para encontrar formas de comunión y de lucha conjunta. "Los demás estamos llamados a participar como “invitados”y a buscar con sumo respeto caminos de encuentro que enriquezcan a la Amazonia", resaltó el papa, quien sostuvo que si se quiere dialogar debería ser antetodo con los indígenas. 
 
"Ellos no son un interlocutor cualquiera a quien hay que convencer, ni siquiera son uno más sentado en una mesa de pares. Ellos son los principales interlocutores, de los cuales ante todo tenemos que aprender, a quienes tenemos que escuchar por un deber de justicia, y a quienes debemos pedir permiso para poder presentar nuestras propuestas", manifestó.  


Para el papa Francisco los pueblos indígenas juegan un papel preponderante para la conservación de la Amazonia. Foto: archivo/Esteban Vega/Semana. 

Considera, además, que la lucha social implica una capacidad de fraternidad y un espíritu de comunión humana. "Entonces, sin disminuir la importancia de la libertad personal, se evidencia que los pueblos originarios de la Amazonia tienen un fuerte sentido comunitario (...). La sabiduría de las comunidades indígenas de la Amazonia inspira el cuidado y el respeto por la creación, con conciencia clara de sus límites, prohibiendo su abuso. Abusar de la naturaleza es abusar de los ancestros, de los hermanos y hermanas, de la creación, y del Creador, hipotecando el futuro", resaltó. 
 
Según el papa Francisco los daños a la naturaleza afectan a los indígenas de un modo muy directo y constatable, porque –dicen–: "Somos agua, aire, tierra y vida del medio ambiente creado por Dios. Por lo tanto, pedimos que cesen los maltratos y el exterminio de la Madre tierra. La tierra tiene sangre y se está desangrando, las multinacionales le han cortado las venas a nuestra Madre tierra". 
El alto prelado, hizo en últimas, un llamado a respetar las comunidades indígenas de la Amazonia y trabajar conjuntamente en pro de la conservación de este ecosistema. Así mismo, denunció a las empresas nacionales y multinacionales de sembrar la "injusticia y crimen", al igual que de violar los derechos de los pueblos autóctonos. "A los emprendimientos, nacionales o internacionales, que dañan la Amazonia y no respetan el derecho de los pueblos originarios al territorio y a su demarcación, a la autodeterminación y al consentimiento previo, hay que ponerles los nombres que les corresponde: injusticia y crimen", escribió.
“Los más poderosos no se conforman nunca con las ganancias que obtienen, y los recursos del poder económico se agigantan con el desarrollo científico y tecnológico. Por ello todos deberíamos insistir en la urgencia de crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables y asegure la protección de los ecosistemas”, sostuvo.  
El papa cree que cuando algunas empresas sedientas de rédito fácil se apropian de los territorios y llegan a privatizar hasta el agua potable, o cuando las autoridades dan vía libre a las madereras, a proyectos mineros o petroleros y a otras actividades que arrasan las selvas y contaminan el ambiente, se transforman indebidamente las relaciones económicas y se convierten en un instrumento que mata.
"Se suele acudir a recursos alejados de toda ética, como penalizar las protestas e incluso quitar la vida a los indígenas que se oponen a los proyectos, provocar intencionalmente incendios forestales, o sobornar a políticos y a los mismos indígenas. Esto viene acompañado de graves violaciones de los derechos humanos y de nuevas esclavitudes que afectan especialmente a las mujeres, de la peste del narcotráfico que pretende someter a los indígenas, o de la trata de personas que se aprovecha de quienes fueron expulsados de su contexto cultural. No podemos permitir que la globalización se convierta en un nuevo tipo de colonialismo", enfatizó.


La deforestación es una de las principales amenazas que -según el papa- se deben afrontar para detener la degradación de la Amazonia. Foto: Ejército Nacional.  

Adicionalmente, afirmó que para llegar a la ecología integral es indispensable incorporar un aspecto educativo que provoque el desarrollo de nuevos hábitos en las personas y en los grupos humanos. "Lamentablemente muchos habitantes de la Amazonia han adquirido costumbres propias de las grandes ciudades, donde el consumismo y la cultura del descarte ya están muy arraigados. No habrá una ecología sana y sustentable, capaz de transformar algo, sino cambian las personas, si no se las estimula a optar por otro estilo de vida, menos voraz, más sereno, más respetuoso, menos ansioso", expuso. 
El papa recordó que una ecología integral no se conforma solo con ajustar cuestiones técnicas o con decisiones políticas, jurídicas y sociales.

"Si el cuidado de las personas y el cuidado de los ecosistemas son inseparables, esto se vuelve particularmente significativo allí donde la selva no es un recurso para explotar, es un ser, o varios seres con quienes relacionarse”, dijo. 

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En la línea del Magisterio de Benedicto XVI, que estableció una estrecha relación entre la “ecología de la naturaleza” y la “ecología humana”, el papa Francisco aseguró que se requiere, al mismo tiempo, una “ecología social”.

"Es necesario indignarse, como se indignaba Moisés, como se indignaba Jesús, como Dios se indigna ante la injusticia. No es sano que nos habituemos al mal, no nos hace bien permitir que nos anestesien la conciencia social mientras una estela de dilapidación, e incluso de muerte, por toda nuestra región […] pone en peligro la vida de millones de personas y en especial el hábitat de los campesinos e indígenas" indicó. 

El Sumo Pontífice consideró que al mismo tiempo que se deja brotar una sana indignación se debe recordar que siempre es posible superar las diversas mentalidades de colonización para construir redes de solidaridad y desarrollo. "El desafío consiste en asegurar una globalización en la solidaridad, una globalización sin dejar nadie al margen", puntualizó. 

En este link se puede leer el texto completo de la exhortación apostólica postsinodal "Querida Amazonia" del Papa Francisco