Ana María Hernández es una apasionada por la biodiversidad. Hablar de ese tema, sin duda, la emociona. Su risa nerviosa la delata.

Esta sencilla y carismática relacionista internacional, egresada de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, fue designada como nueva presidenta de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Ipbes), órgano intergubernamental independiente cuyo objetivo es establecer un puente entre la ciencia y la formulación de las políticas públicas, de tal suerte que los tomadores de decisiones cuenten con elementos científicos que contribuyan a que la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad sean considerados e incluidos dentro de su ordenamiento jurídico. 

Para esta bogotana, madre de dos hijos de 7 y 15 años, su nombramiento representa un enorme reto profesional. "Fue un honor para mí pasar a formar parte de la plataforma a nivel mundial", señaló Ana María, quien ya se había desempeñado como representante de Latinoamérica y el Caribe dentro del Bureau o mesa integrada por los cuatro vicepresidentes y cinco oficiales adicionales, que se encarga de la parte administrativa y política. 

"Como colombiana representa un reto fundamental contribuir en este gran proceso de construcción colectiva que involucra, tanto a gobiernos, como a organizaciones y expertos mundiales de todas las vertientes del conocimiento, como un aporte para la toma de decisiones", Ana María Hernández.

Entre los desafíos más grandes que tendrá que afontar la también jefe de la Oficina de Asuntos Internacionales, Política y Cooperación del Instituto Humboldt, está la aprobación del próximo programa de trabajo de la Ipbes hasta el 2030. 

"Tenemos tres evaluaciones muy interesantes por entregar. En dos años saldrán los resultados de la evaluación global sobre uso sostenible de especies invasoras. Adicionalmente, se está trabajando en otras que ya tienen una interfaz científico-política mucho más profunda como, por ejemplo, la biodiversidad asociada a la agricultura, la salud y el cambio climático, al igual que la de los impactos de los negocios en la biodiversidad, respondiendo a otra prioridad del conocimiento, como lo es la interacción con los diferentes actores", indicó la experta. 

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Para Hernández otro reto importante será emitir una serie de enfoques transformativos para enseñar a manejar la pérdida de la biodiversidad, tras la entrega de los resultados del pacto global después del año 2020. 

"Debemos pensar y actuar diferente para frenar y disminuir el impacto sobre la biodiversidad. Si cambiamos de enfoque, podremos tener esperanza", aseveró.  

En lo referente a Colombia, la experta consideró fundamental que sus compatriotas empiecen a mostrar más todos sus conocimientos en términos de biodiversidad. "Lamentablemente la participación de los colombianos en el contexto internacional es muy baja. Todavía falta meternos más en estos procesos y entender que contamos con las capacidades y los conocimientos necesarios para sobresalir, pues nuestro nivel de discusión es muy bueno en este tema frente a otros países. El reto ahora es involucrar más colombianos para que den a conocer su experticia", recalcó.  

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Ana María Hernández se constituyó en la primera mujer en la historia de la IPBES en ocupar la presidencia, cargo que, además, implica presidir la plenaria anual -acompañada del Panel Multidisciplinario de Expertos- que reúne a los 132 países miembros y en la cual se aprueba el programa de trabajo general de la plataforma, actividades, presupuesto y productos, incluidos los resúmenes que llegan a los tomadores de decisiones. 

Como presidenta liderará la Burea, órgano responsable de supervisar las funciones administrativas de la IPBES, deberá, entre otras cosas, atender las solicitudes relacionadas con el programa de trabajo y productos propios que requieren atención entre sesiones plenarias; supervisar las actividades de comunicación y difusión, y seguir el desempeño de la Secretaría. De igual manera, organizar y ayudar en la realización de las sesiones plenarias, y revisar el progreso de la implementación de sus decisiones cuando sea necesario, así como el cumplimiento de las normas financieras y la presentación de informes e identificar a los donantes y desarrollar acuerdos de asociación para la implementación de las actividades de la plataforma. 

"Este reconocimiento, que en realidad no es solo mío, sino de todos los colombianos que trabajan incansables por un futuro mejor para nuestros hijos, significa también trabajar conjuntamente basados en un diálogo respetuoso y permanente de saberes para aportar escenarios medibles, realizables y concretos, que sean útiles a quienes toman decisiones”, concluyó Hernández, quien también trabajó en el Ministerio de Ambiente y la Fundación Natura.