* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

Con 222,5 hectáreas, Juan Amarillo o Tibabuyes es el humedal más grande de Bogotá. Alberga 113 especies de aves, entre ellas una numerosa población de la tingua bogotana, ave única de la sabana cundiboyacense que está en peligro de extinción. Es el único ecosistema capitalino que registra musgo de pantano.

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Aunque está entre los cinco humedales más biodiversidad de la capital, Juan Amarillo, ubicado entre las localidades de Suba y Engativá, en el noroccidente bogotano, ha palidecido por diversas actividades impulsadas por el hombre. 

Uno de sus sectores fue sometido a obras en concreto que transformaron el cuerpo de agua en una piscina, mientras que los escombros y basuras de gran porte, como muebles viejos, son arrojados con frecuencia. La inseguridad y el consumo de drogas hacen parte del panorama.

Juan Amarillo es el quinto humedal con más registros de aves en Bogotá. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

Las aguas del humedal reciben altas dosis de contaminación por parte de las conexiones erradas al sistema de alcantarillado. Varias viviendas e industrias descargan sus vertimientos residuales en la red de aguas lluvias, líquido que llega a los humedales y genera serias afectaciones al ecosistema.

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Ante esto, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) informó que construye dos gigantescas tuberías que captarán las aguas residuales de los barrios Ciudadela Colsubsidio y El Cortijo para transportarlas a la Planta de Tratamiento Salitre, obra que cuenta con una inversión de 4.800 millones de pesos. 

Dos grandes tuberías evitarán que las aguas residuales lleguen al humedal Juan Amarillo. Fotos: EAAB.

Esta obra evitará que 50 toneladas de carga contaminante sigan llegando anualmente al humedal Juan Amarillo. Además, nos permitirá cerrar 200 conexiones erradas de agua residual que le llegan al ecosistema y afectan la calidad de sus aguas”, dijo Cristina Arango, gerente general de la EAAB.

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Según Arango, estas intervenciones impactarán positivamente a 47.000 personas de los barrios El Cortijo y Ciudadela Colsubsidio al mitigar los malos olores. “Este tipo de obras también se adelantarán en los humedales Jaboque y Córdoba. En los próximos cuatro años tenemos la meta de cerrar 1.500 conexiones erradas de las 2.500 que hay identificadas”.

Las conexiones erradas al sistema de alcantarillado son la principal problemática en los humedales bogotanos. Fotos: EAAB.

Para la EAAB, es fundamental solucionar las conexiones erradas que se presentan cuando las casas o conjuntos conectan la red sanitaria a la red pluvial. “Es muy importante que las nuevas construcciones realicen bien las obras hidráulicas y de esta manera no existan más conexiones erradas que afecten los cuerpos de agua de la ciudad”, anotó Arango.

La funcionaria afirmó que en punto de Ciudadela Colsubsidio está altamente impactado por este tipo de conexiones que mezclan el agua residual con la sanitaria, “por eso las estamos separando para beneficiar al humedal Juan Amarillo. Necesitamos salvar nuestros cuerpos de agua y una de esas iniciativas es mejorar todo el saneamiento de la ciudad”.

Viviendas e industrias depositan sus aguas residuales en el humedal Juan Amarillo. Foto: EAAB.